Para los que aún no lo sepan, cuando se dice que el rock ha muerto esto significa que el rock ya no es el género musical predominante, ni en su tierra ni en ningún sitio. Seguramente dejó de serlo mucho antes de lo que creemos, pero al jazz le pasó lo mismo y no por ello el mundo dejó de girar.

Precisamente por eso, porque el rock es un género más en esta época de festivales, híbridos y nostalgias, aquellos discos que realmente le hacen un favor a la etiqueta existiendo, merecen ser nombrados, elogiados y destacados. Ahí van cinco títulos recién publicados o a punto de hacerlo, que hacen que nos importe un bledo si el rock ha muerto o no.

 

1 Help Us Stranger, The Raconteurs

Steven Sebring

Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que todo lo que Jack White hacía se cotizaba en lingotes de oro. Que hoy no sea así no significa que sus discos no sigan mereciendo la pena. Si su última entrega en solitario jugaba al despiste –al despiste para los rockeros más fundamentalistas- la reactivación, tras casi una década de parón, de The Raconteurs nos lo devuelve más centrado. Sin experimentos que valgan, el tercer álbum del cuarteto va directo a las canciones.

Claro que cuando trabaja con The Raconteurs, White tiene que someterse a las leyes de una democracia. Además, su socio principal en esta aventura en Brendan Benson, un tipo que se las pinta como nadie para combinar la energía del power pop con la energía a secas del rock & roll. El resto de la formación, Patrick Keeler y Jack Lawrence tampoco son mancos. De hecho forman la base rítmica que hace que las canciones despeguen. Después de 11 años sin grabar, The Raconteurs vuelven por sus fueros con un álbum en el que se abastecen de rock de garaje, algo de psicodelia, un poco de Nashville, subidones de funky y señoras baladas. Una reivindicación de los placeres del rock y sus raíces firmada por cuatro maestros.

 

2 Let’s RockThe Black Keys

Alysee Gafkjen

Pat Carney y Dan Auerbach también se han tomado su tiempo para volver a juntarse. Los últimos cinco años los han pasado produciendo a otros artistas y grabando por su cuenta. Así que han cogido este reencuentro con ganas, aunque francamente, si algo no le ha faltado nunca a la música del dúo de Akron es eso. Vuelven los riffs arrolladores a lo ZZ Top, en una descarga de blues rock que, como dice Carney, “son canciones que suenan a canciones de Black Keys porque esto es lo que pasa cuando Dan y yo tocamos juntos”.

Más simple, imposible, sobre todo porque la química fuera de la ciencia es algo complicado de explicar. Como siempre, el dúo pilla ideas y sonoridades de aquí y de allá para fortalecer su discurso rockero, dotándolo de diversidad sin que pierda por ello la coherencia. Dicen los autores que este disco es un homenaje a la guitarra eléctrica, pero que ninguno de ellos está aquí para salvar el rock. Cada cual que se apañe como pueda, ellos se limitan a proveernos de canciones como Under the Gun, Sit Around and Miss You o la esplendorosa Go para que el calor veraniego nos resulte más llevadero.

 

3 Humanworld, Peter Perrett

Steve Gullick

Según los cálculos de cualquier médico competente, Peter Perrett debería estar muerto. Según los cálculos de cualquier periodista musical lo suficientemente viejo como para saber de qué estamos hablando, Perrett fue el eslabón perdido entre la perdición urbana preconizada por Lou Reed y el punk con el cual coincidió en el tiempo –que no en sonido- su banda de entonces, The Only Ones.

En 2017 hizo su primer disco en solitario, un regreso tan inesperado como arrollador. Y sólo dos años después vuelve con este fantástico Humanworld, que corrobora que el tipo no ha perdido ni un ápice de talento. Su voz de lija del 12 es lo que más nos gusta de él, pero ojo con esa banda liderada por sus dos hijos, Jamie y Peter Jr, que hace que sacan chispas a las composiciones de ese cruce entre poeta y golfo irreversible que es su padre.

 

4 Kyle Craft & Showboat Honey

Peter Karaviaw

Cuando apareció así, de improviso, con un álbum en Sub Pop y esos pelos alborotados que no ayudan nada a hacerse una idea sobre su música, lo único claro acerca de Kyle Craft es que hacía rock sureño. Y encima, rock sureño encantado de serlo, sin la más mínima intención de actualizarse. Sin embargo, Craft es mucho más que un homenaje viviente a un estilo. En su tercer álbum le da protagonismo a su banda, Showboat Honey y los resultados reflejan las diversas fuentes estilística de las que Craft bebe

El autor asegura que con esta obra quería lograr  “un cruce rabioso entre Leon Russell y Patti Smith”. Pero como suele suceder cuando uno se pone un objetivo, solamente le salió una canción que pudiera parecerse a tan improbable caso. La buena noticia es que las canciones de este disco –a la venta el 12 de julio- son tremendas y el combinado sureño del que están hechas –aguardiente, pantanos, pianos, coros hablándole al alma- funciona como un reloj.

 

5 Don’t You Think You’ve Had Enough, Bleached

LD Robbins

Aunque este es ya su tercer álbum, no está de más presentar a este grupo californiano. Bleached son, más que cualquier otra cosa en el mundo, las hermanas Jennifer y Jessie Clavin. Sus referencias son el rock de garaje, las Runaways, el punk californiano más melódico y el cine de Russ Meyer, al cual lanzaban un guiño desde la portada de su anterior álbum. Con Don’t You Think You’ve Had Enough -que se publica el 12 de julio- las Clavin se vanaglorian de haber grabado el primer álbum de su carrera completamente sobria.

Quizá sea ese el motivo de que este sea su álbum más variado. Aquí mezclan el rock con elfunky, se dejan algún tema acústico por el camino y  hacen que brille su lado más pop. Hagan lo que hagan siguen siendo la gran esperanza blanca y femenina para todo aquel que no haya perdido la fe en el rock & roll y disfrute viendo cómo todavía hay quien le saca lo mejor sin necesidad de ceñirse a su libro de estilo.