Fracaso en las negociaciones

Junts se queda con un poder institucional residual pese al segundo puesto en las elecciones del 28-M

PSC y Comuns pactan con Tot per Terrassa para gobernar la Diputación de Barcelona

Junts se juega dos millones de euros en sueldos en el pulso por la Diputación de Barcelona

El pactómetro de la Diputación de Barcelona: todas las combinaciones posibles

Xavier Trias durante su comparecencia ante los medios

Xavier Trias durante su comparecencia ante los medios / EFE/Toni Albir

Carlota Camps

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La noche del 28 de mayo en el Hotel Catalonia Rambla, donde la dirección de Junts se había citado para seguir la noche electoral, hubo una auténtica celebración. La victoria de Xavier Trias en Barcelona y la segunda posición en votos en toda Catalunya, por encima de su principal rival -Esquerra-, inoculó una fuerte dosis de energía a los posconvergentes y tapó los malos resultados que tuvieron que encajar en las otras tres capitales -Girona, Lleida y Tarragona-, además de una presencia residual en el área metropolitana. Un mes y medio después de los comicios, sin embargo, los resultados en las urnas no se han traducido a un equiparable poder institucional.

La pérdida más visible fue la del ayuntamiento de la capital catalana, cuando a última hora el PP y los Comuns cedieron sus votos para dar la vara de alcalde al socialista Jaume Collboni. Pero no ha sido la única. Tras el fracaso de las negociaciones en la Diputación de Barcelona, que se consumará este jueves con el PSC de nuevo a la presidencia con los votos de los Comuns y de Tot per Terrassa, y con un posible desmarque de dos díscolos coaligados con la posconvergencia, Junts queda relegado del poder municipal y supramunicipal. Solo gobernará en la Diputación de Girona, donde llegaron a un pacto con los republicanos.

En las otras dos capitales de provincia presidirá ERC, tras llegar a un acuerdo con el PSC. Se intentó un pacto independentista, pero ERC y Junts no lograron ponerse de acuerdo y, aún a día de hoy -más de un mes después de que se sellara el pacto-, se acusan mutuamente de este fracaso. También lo hacen con la de Barcelona. Junts acusa a los republicanos de participar de las negociaciones "arrastrando los pies", mientras que ERC sitúa el problema en que los posconvergentes no han podido garantizar que dos de sus diputados provinciales no acabarían pactando con el PSC.

El consuelo de Sant Cugat

A nivel municipal, más allá de Barcelona, los pactos postelectorales tampoco han dado sus frutos. La alcaldía más importante que tendrán los posconvergentes en los próximos cuatro años es la de Sant Cugat, la doceava ciudad más poblada de Catalunya y que congrega unos 90.000 habitantes. Es una buena notícia para la dirección del partido, porque ha conseguido recuperar uno de los feudos históricos que hace cuatro años cayó en manos de ERC cuando un pacto con el PSC y la CUP los desbancó. Pero es uno de los pocos consuelos que les quedan.

No repetirán alcaldía ni en Reus ni en Girona. En los dos municipios consiguieron ganar en 2019, pero ahora han tenido que conformarse con una tercera posición. Y solo en la capital del gironés forman parte del gobierno, aunque bajo la batuta de Lluc Salellas, de la CUP. También han quedado fuera de ejecutivos de peso donde estaban presentas la última legislatura. Es el caso del de Tarragona y Lleida. También de Badalona, donde ni siquiera han conseguido representación, perdiendo su único concejal.

Todo esto se suma a la debacle institucional que representó la salida de la formación del Govern el pasado mes de octubre, lo que tuvo una importante factura para el partido: la pérdida de 250 cargos y 23 millones en sueldos. La única plaza que han logrado recuperar en el último mes es la presidencia del Parlament de Catalunya. Tras un año en manos de ERC de forma provisional por la suspensión de Laura Borràs y su negativa a abandonar el puesto, finalmente la elección de Anna Erra como presidenta -previa retirada de escaño a la líder del partido por parte de la JEC- devolvió a Junts la segunda institución del país.