20 días de negociaciones

Intrahistoria: así se fraguó la 'operación Sirera' que convirtió a Jaume Collboni en alcalde de Barcelona

Tres semanas despues de los comicios, una serie de carambolas culminaron en un giro inesperado del guion en el que hubo varios actores implicados

Daniel Sirera: “Collboni se comprometió conmigo minutos antes del pleno a que no gobernará con los Comuns'”

Jaume Collboni: "El PSC hará de PSC y cerrará acuerdos amplios"

¿Trias o Collboni? Así fueron las seis horas que decantaron el nombre del alcalde de Barcelona

El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, flanqueado por Ada Colau, Xavier Trias y Daniel Sirera

El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, flanqueado por Ada Colau, Xavier Trias y Daniel Sirera / QUIQUE GARCÍA / EFE

Sara González / Carlota Camps / Toni Sust / Fidel Masreal

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Xavier Trias deshizo el triple empate. La noche electoral del 28 de mayo, el exalcalde ganó las elecciones en Barcelona. Jaume Collboni adelantó a Ada Colau y en virtud de esa segunda posición empezó a hacer cábalas para tratar de recoger la vara de mando del ayuntamiento. Los Comuns asumían la derrota, pero la distancia de tan sólo 142 papeletas respecto al PSC les hizo mantener la esperanza de que el recuento final cambiara el orden de la clasificación. No fue así. El escrutinio del 2 de junio aumentó la distancia y certificó que le correspondía a Collboni liderar la alternativa a Trias. Esta es la intrahistoria de todas las carambolas que tres semanas después de los comicios convirtieron a Collboni en alcalde de la capital catalana.

Las primeras promesas

"Jaume, no mires lo que pasa en el resto del Estado", le decían a Collboni en la 'war room' del PSC. Competía por el segundo puesto en un recuento de infarto y el PP teñía España de azul. Trias triunfaba y sus adversarios se apresuraban a llamarle para felicitarle. "Dije que me presentaba para ganar las elecciones y ser alcalde de Barcelona. Y seré alcalde de Barcelona", proclamaba, exultante. Tenía sobre la mesa la opción de gobernar con el PSC o con ERC y no temía, 'a priori', un pacto en su contra, valiéndose del resultado en las urnas.

En plena resaca electoral, el presidente del Gobierno Pedro Sánchez apretaba el botón electoral y daba, a la vez, un golpe al tablero de las alianzas en Barcelona. ERC veía complejo apostar por el PSC, con quien debería competir electoralmente en un mes y medio, así que priorizaba la alianza con Trias como 'semilla' de una presunta unidad independentista, eco del reciente llamamiento al 'frente común' del 'president' Pere Aragonès. "Esa comparecencia no hace más que reforzarnos en nuestras intenciones", sostienen ahora desde la cúpula socialista.

Tanto Trias como Collboni empezaron a recibir presiones del mundo empresarial y de la sociedad civil para que forjaran la 'sociovergencia' barcelonesa. Trias planteó al socialista un gobierno que incluyera también a ERC, extremo que Collboni rechazó. Le propuso, en cambio, repartirse la alcaldía: dos años para cada uno. El ganador se negó: "de ninguna manera". En paralelo, el líder del PSC en Catalunya, Salvador Illa, movía hilos para indagar en todas las opciones posibles, incluso la reedición de la 'operación Manuel Valls' gracias a los votos del PP de Daniel Sirera.

Trias ya exprimía su buena sintonía con Ernest Maragall (ERC) y ambos se citaron ese mismo lunes, horas después de las elecciones. Nadie cerraba la puerta a nadie y llegaban las primeras promesas. Collboni prometió a Trias que le llamaría si obtenía los 21 ediles necesarios para desbancarle y el exalcalde se comprometía, a su vez, con el republicano: "Si llego a un acuerdo contigo, lo mantendré". "Puedes confiar en mi palabra", respondió Maragall.

El recado de Feijóo y la maniobra de Vox

El martes 30 de mayo Collboni se reunió con Maragall, pero también con Sirera. Buscaba los votos de Esquerra y presionaba para sumar en un tripartito de izquierdas, pero trazaba un plan b. Sirera cotizaba al alza. Incluso Trias se citó con el candidato del PP al día siguiente en el mismo hotel del Eixample para pedirle que su partido se hiciera responsable de la "deuda moral" de haberle involucrado con una cuenta falsa en Suiza. Ese mismo día, Alberto Núñez Feijóo estaba en Barcelona para acudir al Cercle d'Economia. "Vaya marrón que tienes", le dejó caer sin más a Sirera, aunque las líneas rojas de los populares estaban claras: ni Trias gobernando con ERC ni el PSC con Ada Colau.

BARCELONA 31/05/2023 Economía. Alberto Núñez-Feijóo, presidente del Partido Popular participa en un debate com Jaume Guardiola, presidente del Cercle d'Economia en la reunión del Cercle d’Economia que se celebra en el Hotel W En la foto: Alejandro Fernández, Jaume Guardiola, Alberto Núñez Feijoo, Daniel Sirera.

BARCELONA 31/05/2023 Economía. Alberto Núñez-Feijóo, presidente del Partido Popular participa en un debate com Jaume Guardiola, presidente del Cercle d'Economia en la reunión del Cercle d’Economia que se celebra en el Hotel W En la foto: Alejandro Fernández, Jaume Guardiola, Alberto Núñez Feijoo, Daniel Sirera. / Ferran Nadeu

Cuentan los que han participado en las negociaciones que un factor temporal resultó clave: todos pensaron que Vox, que presentó dos recursos para solicitar el recuento del voto nulo por sospechar que no les habían contado papeletas válidas, plantearía el tercero, un contencioso-administrativo que hubiera retrasado la investidura del 17 de junio al 7 de julio, hecho que daba más margen para cosechar pactos.

En una reunión en la que por el PSC acudieron Albert Dalmau, hoy nuevo gerente municipal, y Laia Bonet, y por los Comuns, Jordi Martí y Janet Sanz; los socialistas pidieron a sus interlocutores que anunciaran ya que votarían a Collboni y que llamarían a ERC a sumarse a esa alianza. Los Comuns replicaron que lo harían sólo si el PSC firmaba que votarían a Colau si, tras con el recuento final, quedaba segunda. El PSC se negó. ERC insistió en que estaba abierta a hablar del tripartito, pero reclamó un encuentro entre Maragall, Colau y Collboni para ello. Los socialistas dieron largas alegando que Oriol Junqueras a estas alturas ya lo había descartado.

Así que Trias y Maragall se disponían a cerrar su acuerdo sigilosamente mientras el PSC apretaba en público a Esquerra y en privado a los Comuns para que los republicanos plantaran al posconvergente, viendo que el veto de Sirera a Colau y los Comuns se mantenía. Tampoco el concejal de los morados, Jordi Martí, daba crédito a que "un Maragall pudiera hacer alcalde a Trias", así que Colau lanzó su propuesta insólita de partirse a tres: un año y medio para Collboni y ella y 12 meses para Maragall y Collboni. Cayó en saco roto. Ese mismo día, Betevé publicó una fotografía de Trias y Maragall tomando un café en el restaurante Sintonia de la calle Rosselló de Barcelona. Después, todos los candidatos excepto la entonces alcaldesa concidieron en la celebración de los tres años de la Casa Seat

La decisión de la JEC

La Junta Electoral Central no dio la razón a Vox y los ultras desistieron. Fuentes municipales afirman que si la extrema derecha lo hubiera hecho habría logrado el tercer edil, que hubiera arrebatado al PSC. Esos 20 días más para negociar se esfumaron de repente el miércoles 14 de junio, cuando el partido ultraderechista anunció que no acudiría a la justicia. Quedaban dos días y medio para el desenlace. No solo se aceleró la negociación, sino que los Comuns empezaron a guardar sus pertenencias en cajas.

Martí volvió a defender la necesidad de un encuentro entre ERC, el PSC y los Comuns. Los republicanos entendieron que se les convocaría y revisaban el correo electrónico de Maragall y sus colaboradores. Incluso rebuscaron en el 'spam'. Maragall esperó un buen rato antes de irse a casa por si le convocan, pero ese encuentro nunca se celebró.

Ernest Maragall y Xavier Trias.

Ernest Maragall y Xavier Trias. / Europa Press

Acuerdo Trias-Maragall, debate en el PP

Mientras, en el Racó de Can Cesc -el mismo restaurante donde, ironías del destino, Trias y Colau comieron juntos en enero- el exalcalde le confirmó a Sirera que las negociaciones con ERC iban en serio. Tras ese almuerzo, el candidato catalán llamó a la sede de la calle Génova para informar de la situación. La entrada de ERC en la ecuación lo cambiaba todo y abría el debate dentro del PP. Había quien defendía, entre ellos, el líder del partido en Catalunya, Alejandro Fernández, que lo más importante era que un independentista no se llevara la vara. 

Madrid se activó. El coordinador general del PP, Elías Bendodo, se puso en contacto con el secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán. En esa llamada, Bendodo ofreció su apoyo a Collboni con la "única condición" de que Colau no entrara en el equipo de gobierno. Ferraz aumentó la presión pública y el secretario de Política Municipal, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, se dirigió a Yolanda Díaz y a Colau para emplazarlas a elegir entre "el independentismo del huido Carles Puigdemont" o un alcalde socialista. También lo hizo en privado, echando mano incluso de su buena relación con Gerardo Pisarello, persona de confianza de Colau.

El volantazo de Colau

Tras negar explícitamente hasta dos veces por boca de Jordi Martí que no entrarían "en ninguna triangulación" con el PP, la posición de los Comuns se resquebrajó la noche del viernes 16 de junio, a pesar de que hasta ese mismo día iban diciendo a funcionarios del ayuntamiento que su plan pasaría por una moción de censura que desbancara a un Trias ya investido. El candidato de Junts y Maragall estaban a punto de poner el lazo a su pacto cuando Colau y Janet Sanz acudieron a un encuentro con Collboni. 

"¿De verdad que tu legado va a ser dejar a Trias como alcalde?", le preguntó el socialista a la entonces alcaldesa y ofreció a su partido compartir el gobierno manteniendo las mismas áreas que en el ejecutivo local del mandato anterior con la única diferencia de que Collboni sería alcalde y Colau, primera teniente de alcalde. Ella se negó y rechazó un presunto "pacto secreto" con el PP. El socialista llamó después a Sirera, le pidió de nuevo sus votos, pero no le pudo garantizar que los Comuns no entrarían en el gobierno. Sin embargo, Colau convocó de urgencia a la ejecutiva de Barcelona en Comú a las diez de la mañana del día siguiente, el sábado, la misma jornada de la investidura. 

Los pros y contras se extendieron en la reunión de la coordinadora, a la vez que las bases de ERC y Junts ratificaban la alianza para convertir a Trias en alcalde. La decisión terminó en manos del grupo municipal y Colau se mojó: el voto sería para Collboni, pero los Comuns no entrarían -al menos, por ahora- en el gobierno. Collboni se enteró a las 15.45 horas y el comunicado llegó a las 16.01 horas, después de que Sirera llegara incluso a comunicarle que no le haría alcalde.

Pleno de constitución del Ayuntamiento de Barcelona

Pleno de constitución del Ayuntamiento de Barcelona / Quique García / EFE

Fuentes cercanas a Colau dicen que otro elemento les perturbó: saber que en las primeras filas del acto de investidura estarían Artur Mas, Laura Borràs y Jordi Pujol. Al final, Pujol se excusó a última hora y no fue. “Es el más listo”, dice un dirigente de los Comuns. También estas presencias en el Saló de Cent -además de la de Oriol Junqueras- empujaron a los populares.

El "no te engaño" de Collboni

Sirera habló con Feijóo para actualizar el estado de la situación. Según él, el presidente de su partido le dio libertad para hacer lo que considerara, aunque Génova ya apuntaba que investirían a Collboni. "Seremos responsables", decían. 45 minutos antes del pleno, Trias avisó a sus nietos para que no acudieran, pero no le hicieron caso.

En el Saló Ciutat, donde una encargada de protocolo colocaba las bandas a los concejales electos, el ambiente era "tenso" entre los miembros de Junts, Comuns y ERC. Collboni no aparecía, estaba pegado al teléfono hablando con Sirera, este situado a las puertas de la sala. Pasaban tres minutos de las cinco cuando, en un breve encuentro en persona, el socialista le enseñó en la pantalla de su móvil el comunicado de los Comuns. "No te engaño", le espetó. La 'operación Sirera' culminaba con éxito.