Elecciones generales

España llega al 23-J con una menor fragmentación política: sin Cs y con Yolanda Díaz aunando a la izquierda

El PP insiste en un solo cara a cara entre Sánchez y Feijóo y se reunirá el lunes con el PSOE para fijar las condiciones

"España merece un verano azul": el PP pide retrasar las vacaciones o volver a casa a votar

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz / David Castro

Miguel Ángel Rodríguez

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El 23-J se dará carpetado a la legislatura XVI, la que será recordada por la pandemia, la erupción del volcán de La Palma y la guerra de Ucrania, pero también por la profunda fragmentación política. Hace cuatro años, 19 partidos lograron entrar en la Cámara baja obligando a Pedro Sánchez y al Gobierno de coalición a practicar más que nunca la llamada aritmética parlamentaria. Ahora, España regresa a las urnas con una menor división que, previsiblemente, beneficiará a los dos grandes bloques: PP-Vox y PSOE-Sumar.

La decisión de Ciudadanos de no concurrir a las elecciones generales tras su práctica desaparición a nivel autonómico y municipal reduce la dispersión del voto que sufrió la derecha en los comicios de 2019. Por otro lado, el proyecto lanzado por la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, ha permitido aglutinar por primera vez en años a los principales partidos a la izquierda del PSOE. A esto se suma que formaciones regionales como Foro Asturias y el Partido Regionalista de Cantabria, ambas con un diputado, no tendrán papeleta el próximo 23-J.

La desaparición de Cs

"Todas las etapas empiezan y acaban". Con estas palabras, Inés Arrimadas se despidió de la política el pasado 1 de junio. Su adios fue también el de Ciudadanos al Congreso. La heredera de Albert Rivera, el único perfil con fuerza para liderar una candidatura, aconsejó a la dirección naranja que dieran un paso atrás. Y así lo hicieron. La decisión fue aplaudida por el propio Alberto Núñez Feijóo que la calificó de un "ejercicio de madurez y responsabilidad". "Esta es su casa", dijo sobre los 300.000 votantes que aún optaron por Cs en las autonómicas y municipales del 28-M.

Desde los comicios de noviembre de 2019, cuando Rivera perdió en apenas unos meses 47 escaños, los votantes de Cs han ido pasándose al PP. En mayo, antes de conocerse el adelanto electoral, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) recogía que el 48,4% de los que votaron a Rivera votarían a Feijóo en caso de que al día siguiente se instalaran las urnas.

Sin embargo, Vox apenas logra capitalizar la desaparición de los naranjas. En las últimas encuestas, los de Santiago Abascal bajan, llegando a perder 10 diputados. La concentración del voto de Cs en el PP podría hacer peligrar los escaños que obtuvieron en las circunscripciones más pequeñas. Además, la campaña se desarrollará con las negociaciones autonómicas entre PP y Vox que podrían hacer decantar la balanza. Lo que es cierto es que Feijóo necesitará sí o sí a los ultras para ser investido presidente.

La unidad de Sumar

En los primeros días tras el anuncio del adelanto de los comicios, gran parte de la atención estuvo a la izquierda del PSOE ante la acuciante necesidad de una candidatura unitaria entre Sumar y Podemos para no ser perjudicados por el sistema electoral. Aunque a duras penas, se acabó logrando un pacto. Así, por primera vez, habrá una lista a la izquierda del PSOE que aglutine a las principales fuerzas: Podemos, IU, En Comú Podem, Compromís, Más Madrid, la Chunta Aragonesista y casi otra decena de partidos.

El movimiento de Yolanda Díaz por el momento no está dando los frutos esperados, aunque apenas han tenido tiempo para empezar a hacer campaña unidos. Aun así, las encuestas dan a Sumar en torno a 30 diputados, tan solo cinco menos que los que consiguió Unidas Podemos en 2019. Así, tras el desastre de las autonómicas y locales, el espacio a la izquierda del PSOE parece resistir gracias a esa concentración de formaciones.

No obstante, el bloque que conforma el actual Gobierno de coalición caería por el mayor desplome del PSOE. Pese a que los socialistas insisten en que solo perdieron 400.000 votos el 28-M, aunque esto conllevase una debacle a nivel de poder institucional, las encuestas sitúan al partido en torno a los 100 diputados, veinte menos que en esta legislatura.

La importancia de los partidos nacionalistas

El escenario que dibujan los sondeos es, en muchos casos, bastante ajustado. El PP y Vox estarían cerca de la mayoría absoluta y PSOE y Sumar, aunque bastante alejados de los números que obtuvieron en conjunto hace cuatro años, podrían lograr revalidar el Gobierno. En ambos casos podrían ser claves los partidos nacionalistas. En 2019, el propio Pedro Sánchez logró la investidura con el apoyo del PNV, Nueva Canarias, BNG o Teruel Existe y la abstención de ERC y EH Bildu.

En esta ocasión podrían volver a tener la llave de un futuro Ejecutivo. No obstante, en el independentismo catalán se ha dado un proceso de división. En 2019 se presentaron ERC, Junts Per Catalunya y la CUP. Ahora, Junts irá por un lado y el PDECat por otro, bajo el nombre de Espai CiU. Por contra, en otras autonomías hay partidos que han decidido no presentarse: Foro Asturias, una escisión del PP, y el Partido Regionalista de Cantabria, que desde 2015 ha gobernado con el PSOE en este territorio.