Choque electoral

Sánchez sortea la oferta de la Junta por Doñana para incidir en la erosión de Moreno

El Ministerio reitera su ultimátum y no se sentará a negociar si no retira la ley de regadíos. Doñana se confirma como una de las grandes batallas electorales ante la posibilidad de que el desgaste de Moreno vaya a más

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente andaluz, Juanma Moreno, en la gala de los Goya, ceden el paso a la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente andaluz, Juanma Moreno, en la gala de los Goya, ceden el paso a la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz.

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Marisol Hernández
Marisol Hernández

Periodista

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Paloma Esteban

Doñana en primer plano y la pugna electoral en Andalucía, de fondo. La mayoría absoluta de Juanma Moreno provocó en el PSOE su última gran depresión. Un hundimiento político que fue también anímico en un partido que vio esfumarse definitivamente su fortaleza histórica. En las elecciones municipales está en juego mantener el poder local, conservar las Diputaciones y seguir alimentando así al partido desde la base. Una supervivencia que es vital también para decantar las elecciones generales.

El empeño del PSOE en resistir no es fácil, sobre todo porque el PP tiene el presidente andaluz, Juanma Moreno, su imagen de marca. La referencia que debía de tirar del resto de candidatos populares. "Confían demasiado en eso", advertían desde las filas socialistas pero la amenaza estaba ahí. Hasta que la presentación del proyecto de ley que amplía las hectáreas de regadío en la corona norte del Parque Nacional de Doñana, que PP y Vox están tramitando en el Parlamento andaluz, ha puesto a Moreno en el disparadero de la política nacional y en el foco de Bruselas.

El rechazo de la Comisión Europea a su plan por ir en "sentido contrario" a la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE sobre la protección de Doñana le está produciendo un desgaste diario, con el que lidia prácticamente solo, sin escuderos que lo protejan. Moncloa percibió enseguida esta debilidad, tanto la fisura en el relato y su alejamiento de posturas medioambientalistas en la defensa de un paraje conocidísimo, como su impacto electoral, y rápidamente lo incorporó a su campaña con la afirmación de Pedro Sánchez de que "Doñana no se toca". Este trasfondo complica mucho una solución al conflicto político e institucional antes de las elecciones.

Moreno hizo este miércoles un tímido ofrecimiento de retirar la ley, que es lo que le exige el Gobierno con el aval de Bruselas, y pidió que “se exploren” propuestas como la permuta de suelos que Alfonso Guerra ha resucitado ahora pero que en realidad no es nueva. Los socialistas lo incluyeron en una proposición no de ley que el PP rechazó en el Parlamento andaluz que incluía "la adquisición de fincas y la permuta de terrenos fuera de la comarca, con los 100 millones que hay en el plan del Estado para Doñana".

Es además, una opción que, el Ministerio lleva semanas planteando, según aseguran fuentes socialistas. Y que en noviembre ya puso sobre la mesa con un plan de 356 millones de euros en cinco años (2027) para aliviar la presión que sufre Doñana por la sequía y la actividad turística y agraria. En él figura una partida de 100 millones de euros para la compra de derechos de agua de los regantes de los terrenos colindantes con el Parque y de fincas para acabar con la actividad agrícola intensiva, sobre todo de fresa y otros frutos rojos.

Ahora que el presidente andaluz parece calibrar esta alternativa, el Gobierno se distancia e insiste en que no se sentará a negociar sobre el futuro de Doñana mientras Moreno no retire la proposición de ley. Lo dijo el martes la vicepresidenta tercera y ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, lo reiteraron fuentes de la Moncloa, insistió en ello el secretario general del PSOE andaluz, Juan Espadas, y desde el Ministerio se volvió repetir este miércoles después de que Moreno pidiera "reuniones discretas" para buscar "alternativas imaginativas". Primero, recalcaron fuentes oficiales, que "retire esa barbaridad" porque "las ilegalidades no se negocian", una frase que Ribera ha repetido en los últimos días.

El daño a la 'marca Juanma'

En la dirección socialista piensan que el dirigente andaluz ha cometido un "error de cálculo" y que al PP "esto le desmoviliza voto". Están bastante convencidos de que "Doñana les va a penalizar. "Hay preocupación en el sector regularizado de la agricultura de Huelva", sostienen, La solución pactada antes del 28M se aleja. "La marca personal de Juanma Moreno queda muy dañada en la solvencia y en la credibilidad que quería trasladar como político moderado. Esta iniciativa es de 'hooligan' negacionista, populista y sin rigor técnico o científico alguno", aseguran fuentes socialistas. Y añaden: "Pierde mucho más fuera de Huelva de lo que pudiera ganar dentro".

En el PP están decididos a aguantar el órdago y seguir defendiendo su posición, aunque en los últimos días Moreno ha dado muestras de contemplar algunas cesiones. El rapapolvo del comisario europeo de Medio Ambiente fue un punto de inflexión porque la Comisión Europea puso por escrito su malestar con la ley de regadío de Doñana. No es un asunto menor y, por eso, el presidente autonómico dijo que podría hacer “cambios” cuando Europa le traslade con precisión qué puntos deberían ser modificados. Y este miércoles dio otro paso más al pedir al Gobierno que “exploren juntos” la opción de permuta de suelos.

“Dos muestras de voluntad de entendimiento y de buscar consensos”, afirman en el PP, que hasta ahora no han dado ningún fruto. La situación es muy endiablada: Moreno está convencido de que había que dar una salida a esos agricultores que se quedaron en el limbo y que “por justicia” necesitan regularizar su situación (dándoles una finca regable, aunque no haya agua). Pero, al mismo tiempo, el presidente acumula varias semanas de una erosión política muy relevante. Y ahora sí: a un mes de las elecciones municipales y autonómicas en muchas regiones de España.

Andalucía es clave para las generales

En el PP nadie niega que lo ocurrido con Doñana tiene un “fondo político” con muchas aristas. Dirigentes de peso subrayan que Andalucía es una de las piezas clave para las elecciones generales. Lo que ocurra en las municipales será muy determinante. “Juanma vuelve a medirse en esas elecciones. Y su marca está más fuerte que la del PP. Las elecciones andaluzas dejaron al PSOE más destrozado de lo que pueda parecer”, aseguran.

“Andalucía da y quita gobiernos tanto al PP como al PSOE”, reflexiona un dirigente veterano con experiencia en gobiernos populares. “Cuando ganamos con Aznar y Rajoy o ganamos en voto en Andalucía o hubo empate. Y ahora mismo, con Feijóo al frente y, sobre todo, con Juanma en la Junta, las encuestas nos dan muy por encima de lo que conseguimos entonces”, explica. “Así que es obvio que van a por la marca de Juanma”, zanja.

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Como publicó este diario, Feijóo decidió desde el primer día compartir ese desgaste apoyando a Moreno. El presidente del PP asume las tesis del dirigente andaluz y traslada sus argumentos desde las instituciones de Madrid. En Génova siguen afirmando que la polémica de Doñana “no tendrá un coste electoral” e incluso en el entorno de Feijóo insinúan que se trata de un marco “fabricado” por el PSOE: “Nadie me pregunta por la ley de regadío. Aquí de lo que se trata es de que parezca que Juanma va a acabar con Doñana. Y eso es mentira”, zanjan.

La variable europea es la que más les preocupa y prueba de ello es la defensa que el líder del PPE, Manfred Weber (con especial relación con el PP de España y mucha amistad con Esteban González Pons), hizo ayer acusando directamente a Bruselas de "partidista" y de hacer "campaña por Sánchez" con el asunto de Doñana. Pero este movimiento provocó una respuesta inmediata del comisario europeo, Virginijus Sinkevičius, quien defendió que se ha reunido con todas las partes y repitió su mensaje: Doñana es importante para España y la UE e implementar el fallo del TJUE es una "prioridad".