Las cuentas de la Generalitat

El Govern desencalla la negociación de los presupuestos con el PSC

Socialistas y 'comuns' no ven viable tener un acuerdo en los próximos días que permita al Executiu dar luz verde al proyecto la semana que viene

Salvador Illa y Pere Aragonès, durante un debate en el Parlament

Salvador Illa y Pere Aragonès, durante un debate en el Parlament / FERRAN NADEU

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Sara González

Tras semanas al ralentí y con el foco más situado en las negociaciones en Madrid que en el Parlament, el Govern pisa el acelerador y encara días decisivos para los presupuestos de la Generalitat. La negociación estaba ya encauzada con los 'comuns', con quien mantienen una intensa agenda de reuniones, y este martes se ha desencallado con el PSC. Ha sido determinante que, esta vez, la 'consellera' de Economia, Natàlia Mas, y la de Presidència, Laura Vilagrà, se sentaran en la mesa para que, ahora sí, los socialistas consideren que se dan las condiciones para analizar toda la información de la que disponen y empezar a hacer propuestas. "La reunión ha ido bien", reconocen.

Esto no significa, avisa el partido de Salvador Illa, que el contexto sea tan propicio como para cerrar "en cuatro días" lo que no se ha debatido durante meses. Si el objetivo del Govern es dar el visto bueno a las cuentas la semana que viene, tanto socialistas como los 'comuns' avisan al 'president' Pere Aragonès que no se dan las condiciones para llegar a un acuerdo de forma inminente y que ya puede ir pensando en otro calendario. A no ser, advierten, que quiera encontrarse con una enmienda a la totalidad. En realidad, lo primordial para el Executiu es que el debate a la totalidad en el Parlament sea antes de finales de año, un horizonte ante el que sus negociadores también fruncen el ceño pero no dan por imposible.

"No iremos ahora con prisas", subrayan tanto los socialistas como los 'comuns', que intentan que al Govern le pese su minoría dándole a entender que no pueden manejar a placer el calendario, sobre todo tras semanas de señalar la "lentitud" y, por parte del PSC, de lamentar que no se atendiera su mando tendida. "Es prácticamente inviable que haya acuerdo esta semana", ha advertido la líder de En Comú Podem en el Parlament, Jéssica Albiach. "Nada es imposible, pero es bastante difícil un acuerdo esta semana", ha rematado la portavoz socialista, Alícia Romero. Ante esta respuesta, Aragonès ya ha dicho que tiene confianza en que los grupos "no dilatarán" de forma innecesaria la negociación.

Sin embargo, el deshielo es evidente y lo reconocen unos y otros. La idea es que el jueves o el viernes el PSC vuelva a reunirse con el Govern para exponer sus reclamaciones. Este miércoles habrá un nuevo encuentro con los 'comuns', en el que Albiach espera retorno a las propuestas hechas por su grupo en materia de energías renovables, movilidad y vivienda. Sin embargo, ha dejado caer, queda pendiente la carpeta de sanidad -candente con la huelga de médicos convocada- y la social.

De hecho, el aumento del 8% del Indicador de Renta de Suficiencia de Catalunya (IRSC) que el Govern ha pactado con sindicatos y patronales y que permitirá un incremento de los subsidios sociales, como ha avanzado EL PERIÓDICO DE CATALUNYA, es una de las exigencias que hacían todos los grupos que forman parte de la aritmética negociadora del Govern. Aragonès busca con este acuerdo con los agentes sociales tener más musculatura para superar recelos de la oposición y que el pacto llegue antes.

Con las negociaciones en marcha con el PSC y los 'comuns', a Aragonès le falta ahora por constatar si hay agua o no con Junts, que justo entregarán este miércoles sus propuestas y que ya han amenazado con borrarse de la interlocución si el Govern cierra antes un acuerdo con los socialistas. A Illa, en cambio, no le molesta que en un eventual acuerdo puedan incluso estar todos, aunque sigue reclamando al 'president' que reconozca de forma clara y meridiana públicamente que quiere pactar con el PSC.

Calendario complejo

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Sin embargo, los trámites parlamentarios tienen que tenerse también en cuenta. Una vez el Consell Executiu apruebe las cuentas, la mesa y la junta de portavoces tendrán que reunirse para admitirlas y poner en marcha la tramitación. Se debe abrir entonces un periodo de diez días naturales para que los grupos que lo deseen presenten enmiendas a la totalidad y en esos primeros siete días los 'consellers' deben comparecer en comisión para explicar los números de sus departamentos.

Es después de ese plazo mínimo de diez días que podrá agendarse el debate a la totalidad, con la dificultad que el calendario de las próximas semanas es diabólico: la que viene es el puente de la Constitución y las dos siguientes hay plenos. Aún así, apretando agendas y alargando jornadas, aún podría encajarse un pleno extraordinario en los últimos días del año para comerse las uvas con los presupuestos encaminados y pendientes de una aprobación definitiva que llegaría a mediados de febrero.