Crisis en el Executiu

Pere Aragonès pule su nuevo Govern con la incorporación de perfiles técnicos

Esquerra rechaza la mano tendida del PSC y los 'comuns' avisan al 'president' de que su apoyo no es un cheque en blanco

El presidente del Govern, Pere Aragonèsreunido  con la consejera Laura Vilagrà.

El presidente del Govern, Pere Aragonèsreunido con la consejera Laura Vilagrà. / M.G

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Júlia Regué
Júlia Regué

Responsable de la sección de Política.

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El ‘president’ Pere Aragonès pule los últimos flecos de la arquitectura del nuevo Govern, marcado por la entrada de perfiles técnicos y por la posible fusión de algunas Conselleries. Ya desatado de los obligados equilibrios que requiere una coalición, Aragonès diseña su Consell Executiu a medida, monocolor, con el objetivo de aguantar una legislatura con fecha de caducidad en 2025. Eso, si no hay más contratiempos y pendiente del apoyo externo, al contar con un escueto apoyo de 33 diputados, los de ERC, lo que supone el 24% del hemiciclo del Parlament.

Los ‘comuns’ y el PSC están dispuestos a sostenerlo para garantizar la estabilidad en Catalunya tras la salida de Junts en el Govern. El descuelgue posconvergente ofrece una oportunidad para una mayoría progresista, pero Esquerra quiere andar sin ataduras, como mínimo dentro del Consell Executiu. 

En las cábalas despuntan los nombres de Marc Ramentol para Salut y de Natàlia Mas para Economia, ambos veteranos de la administración catalana. Lo que se está terminando de atar es si hay fusión de Conselleries, como la de Justícia e Interior, o la de Feminismes y Drets Socials. El objetivo, según comunicó el ‘president’, es que el Govern represente el 80% de la sociedad catalana –la partidaria de un referéndum según encuestas de la Generalitat- y no del 52% de voto independentista en las pasadas elecciones autonómicas.  

Los agentes económicos y sociales

La previsión es que los cambios puedan ser oficializados este domingo o el lunes, para que tomen posesión cuanto antes y el martes ya celebren su primer Consell Executiu. Esto permitiría evitar a Aragonès la imagen de un equipo a la mitad por la ausencia de Junts y, a la vez, máxima diligencia a la hora de resolver el conflicto que afecta a la primera institución catalana. Todos los titulares salientes, los de Junts, ya han puesto su cargo a disposición del jefe del Govern y la publicación de los ceses en el Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya se prevé "a principios de la semana que viene".

El ‘president’ pasará el domingo en Palau para confeccionar la remodelación, después de haber estado este sábado "en contacto con agentes económicos y sociales", según fuentes de Presidència. Esto es con destacados miembros de las patronales, de los sindicatos y las entidades sociales, algunos de forma presencial y otros por vía telefónica. 

La mano tendida de ‘comuns’ y PSC

Pese a ser conscientes de que JxCat optará por una dura oposición, los republicanos tratarán de buscar su apoyo, como mínimo, para los presupuestos que diseñó su ‘conseller’ de Economia, Jaume Giró, aunque el secretario general de Jordi Turull señale a Aragonès que sus únicas opciones son una cuestión de confianza o unas elecciones

Turull asegura que Aragonès solo tiene dos opciones: someterse a una cuestión de confianza o convocar elecciones

Esquerra insiste en rechazar a los socialistas para evitar quedar maniatados al Gobierno de Pedro Sánchez, sin margen para poder después presionar con sus indispensables 13 diputados en el Congreso. Por eso el líder del partido, Oriol Junqueras, abrió ya la puerta a una prórroga presupuestaria, a alargar el pacto forjado el año pasado con los ‘comuns’. Y es que por mucho que la reedición del pacto entre el Govern y En Comú Podem estaba prácticamente listo, sin los 32 votos de Junts no saldría adelante. Pero la líder de los morados, Jéssica Albiach, advirtió al jefe del Govern de que debe cuidar a los potenciales socios y no esperar un cheque en blanco, un apoyo incondicional sin atender a sus demandas. 

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Con los 33 del PSC sí habría presupuestos en 2023, pero Aragonès mantiene lo dicho, al menos por ahora, pese a la insistente ofrecimiento de Salvador Illa. "No somos amigos de volantazos ni bandazos", recalcó para certificar que no le convence un escenario electoral, e insistió en que "construir una alternativa no significa decir no a todo", por lo que seguirá "tendiendo la mano para que Catalunya tenga un presupuesto de país". "Yo no rescato gobierno, yo rescato a Catalunya", replicó Illa, tras las duras críticas recibidas desde los cuarteles del PP y Cs con acusaciones de estar “entregado” a Aragonès y de ser la "muleta del separatismo".

¿El fin del 'procés'?

El nuevo Govern no tiene por qué alterar el plan de gobierno, pero el fin a una década de alianzas independentistas y el abandono de Junts, con la consiguiente dependencia de fuerzas que no son netamente partidarias de la desconexión, altera un tablero catalán cuyas mayorías se moverán ahora hacia la izquierda. A eso se refirió el exsecretario general de Junts y exlíder de la ANC, Jordi Sànchez, en declaraciones a TV-3 cuando espetó que la ruptura del Govern "acaba con lo que hasta ahora se había identificado como 'procés'". Y es que ERC ya no tiene por qué atender a las tres exigencias que propiciaron la salida de Junts del Govern, a no ser que sean fruto de un intercambio de votos para las cuentas. Aunque Aragonès podría abrirse al diálogo, como lo hizo desde el hemiciclo antes de que el líder parlamentario de JxCat, Albert Batet, le amenazara con una cuestión de confianza y dinamitara así la coalición.