Carta a los agentes

El comisario jefe de los Mossos retira el pulso a la Conselleria d'Interior

Las conversaciones entre el 'conseller' Elena y el comisario Estela se sucedieron el martes para tratar de sofocar la dimensión pública de la crisis en la cúpula

Josep Maria Estela.

Josep Maria Estela. / TONI ALBIR / EFE

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El Periódico

El comisario jefe de los Mossos d'Esquadra, Josep Maria Estela, ha tratado de sofocar la crisis que se ha desencadenado al cobrar dimensión pública el pulso que había planteado a la conselleria de Interior. Estela exigió a principios de verano que se apartara de la prefectura a su número 2, el comisario Eduard Sallent, al constatar que, según las fuentes consultadas por EL PERIÓDICO, Sallent tomaba decisiones por su cuenta que previamente había pactado con el director general, Pere Ferrer. Estela, si no se apartaba a Sallent, estaba dispuesto a abandonar la jefatura del cuerpo de seguridad.

Estela se negaba a consentir que Sallent mandara más que él desde la segunda fila. Y contaba con el apoyo de la mayoría de mandos de los Mossos, que entienden que ponerse del lado del comisario jefe en este caso es situarse también en contra de injerencias políticas que a sus ojos representa la continuidad de Sallent. Pero Estela, tras las noticias que han revelado cuál era la situación real de tensión que se vivía en la prefectura, ha decidido levantar el pie del acelerador para rebajar la tensión, y ha trasladado el mensaje a los agentes de que seguirá al frente de la policía catalana.

La 'conselleria' le había dejado claro que no aceptaba el pulso y que no iba a apartar a Sallent, un comisario más receptivo a sus instrucciones y al que ven imprescindible para impedir que el cuerpo vuelva a 'bunquerizarse' –esa fue la expresión que usaron hace nueve meses– como consideran que ocurría cuando lo mandaba el 'major' Josep Lluís Trapero. En declaraciones a este diario, una fuente de Interior admitía ayer mismo que Estela y Sallent no habían encajado pero remarcaba que ambos debían aceptar que se les había escogido para trabajar juntos. Así parece que va a suceder. El pulso parece haberlo ganado Elena. O haberlo perdido Estela.

Día de conversaciones entre Estela y Elena

Ayer martes, las conversaciones entre Estela y el 'conseller' de Interior, Joan Ignasi Elena, que todavía se encuentra convaleciente de un problema de salud, se sucedieron a lo largo de toda la jornada tratando de acercar posiciones e intentando asimismo de buscar una salida a una situación que daña gravemente la imagen del cuerpo policial, según lamentan agentes, mandos y sindicatos. Según fuentes de Interior, 'conseller' y comisario se pusieron de acuerdo y fue el propio Estela quien finalmente planteó a Elena la posibilidad de enviar una carta interna a todos los agentes este miércoles. Una solución que agradó al 'conseller'.

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En la misiva, que también se ha enviado a todos los medios de comunicación a través de la oficina de prensa de los Mossos, Estela se dirige a los policías para asegurarles que, tras las informaciones publicadas, cuenta con el apoyo del 'conseller' de Interior y también de la prefectura –de la que forman parte el propio Sallent, que no se mueve del número 2, la intendente Rosa Bosch y la portavoz Montse Escudé–. El comisario jefe, en una alusión no explícita a las protestas por la supuesta injerencia política excesiva de ERC en el funcionamiento de la estructura policial, recuerda también que los Mossos están sujetos a las "políticas públicas" y, en especial, a las del ámbito de seguridad. Y añadía, en una frase que acepta más de una interpretación, que trabaja para atenderlas "manteniendo la gobernanza interna del cuerpo". Estela señala que su etapa empezó hace solo nueve meses y que esta está "llena de oportunidades para el cuerpo" y para los agentes. Un periodo que estará marcado por nuevas promociones, la llegada de nuevos vehículos y uniformes y el inicio de proyectos estratégicos relacionados con nuevos retos de seguridad.

Con esta carta, en la que Estela no desmiente las informaciones publicadas que han explicado que había pedido que se apartara a Sallent de la prefectura, el comisario jefe espera cerrar una crisis que había comprometido su jefatura. Y que podría haber significado que cayera el quinto jefe en solo cinco años.