Seísmo en la Monarquía

El Gobierno teme que Juan Carlos I siga "incontrolado" pese a la reunión con el Rey

  • En el Ejecutivo dan por hecho que Felipe VI habrá intentado acordar con su padre pasar más desapercibido en su siguiente visita, pero creen que no lo acatará

  • La portavoz insiste en pedir explicaciones al emérito por conductas nada "ejemplares" y en las que no se reconoce "la inmensa mayoría de los españoles"

El rey Juan Carlos, en el ’Bribón’ durante su regata en Sanxenxo (Pontevedra), el pasado 21 de mayo de 2022.

El rey Juan Carlos, en el ’Bribón’ durante su regata en Sanxenxo (Pontevedra), el pasado 21 de mayo de 2022. / REUTERS / PEDRO NUNES

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Juanma Romero
Juanma Romero

Periodista

Especialista en información de Gobierno y PSOE.

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Marisol Hernández
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El Gobierno afronta con cierta intranquilidad y bastante resignación un nuevo y próximo viaje a España de Juan Carlos I que, temen, se desarrollará con el mismo grado de exposición y sin una sola declaración para pedir disculpas, a pesar de la reunión que el lunes mantuvo con Felipe VI en la Zarzuela. Ese encuentro entre el anterior monarca y su hijo no ha serenado en nada al Ejecutivo, que cree que los tres días que el rey emérito ha pasado en Sanxenxo (Pontevedra), tras casi dos años de retiro de lujo en Abu Dabi, han resultado un "show".

Tampoco ha convencido el comunicado emitido por la Casa del Rey [aquí en PDF], en el que se desliza que ambos hablaron de los efectos en la sociedad española del descubrimiento de la fortuna opaca de Juan Carlos I, que provocaron su marcha a Emiratos Árabes Unidos para intentar minimizar el daño en la institución monárquica. 

La Moncloa no ve en ese texto ninguna señal de que haya sido apercibido o de que a partir de ahora vaya a tener un comportamiento más discreto, pese a que se remarcaba precisamente eso: su promesa de “privacidad”, plasmada en la carta enviada a su hijo el pasado 5 de marzo, que desbloqueó la posibilidad de retornar puntualmente a España. En las últimas horas, el Gobierno ha criticado públicamente el desarrollo de este primer viaje, para presionar a la Zarzuela y conseguir que Juan Carlos se muestre “más empático” en la imagen que proyecta a la sociedad española, viajando en un avión privado (del que se desconoce el pagador) y centrando su visita en unas regatas. 

La Moncloa no ve en el texto de la Zarzuela ninguna señal de que haya sido apercibido o de que a partir de ahora vaya a tener un comportamiento más discreto

La sensación en el Ejecutivo, según distintas fuentes consultadas, es que el rey emérito sigue “incontrolable” y que no hace caso a nadie. Dan por hecho que Felipe VI habrá intentado acordar con él que en su próxima visita —previsiblemente a primeros de junio y de nuevo a Sanxenxo, para defender su título de campeón del mundo de la clase 6m—, intente pasar más desapercibido, pero que Juan Carlos I no lo acatará. “Se lo habrá dicho”, reconoce un ministro pero, añade inmediatamente, “de ahí a que él haga caso…”. “En el siguiente viaje que haga, veremos si desafía o no a su hijo. Las cosas internas de la Casa les toca a ellos manejarlas como crean que toque, pero el Rey parece que es consciente de los riesgos”, agregan en la Moncloa, en la misma línea. 

"Ningún favor a la Corona"

Y es que el rey emérito, abundan fuentes gubernamentales, “ha hecho toda la vida lo que ha querido”. “Ojalá” reaccione, pero “mi opinión”, continúa un miembro del Gobierno, “es que va a hacer lo mismo”. Él, destaca, “tiene la impresión de que lo ha hecho todo bien” y la prueba es cómo respondió cuando se le preguntó si pensaba ofrecer alguna aclaración y él afirmó: “¿Explicaciones de qué?”. Para el Ejecutivo, no hacen además “ningún favor a la Corona” los vítores de “incondicionales” que recibió Juan Carlos I en Sanxenxo, porque “no se puede dar carta de naturaleza a conductas que no lo merecen”. Y en el Gobierno se siente que se han comportado de manera “exquisita” en defensa de la institución y de su titular, Felipe VI, cosa que a su juicio no está haciendo el PP, el otro gran sostén de la Monarquía. 

Rodríguez recuerda que para la Corona la cita era privada y le corresponde a la propia institución “valorar si concede más o menos información” de ella

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En sus declaraciones públicas, el Gobierno demostró este martes que no rebaja un ápice sus exigencias al emérito. “Ha quedado constatado que tuvo conductas poco ejemplares. Y creemos que una persona que ha ocupado la Jefatura del Estado y a la que el pueblo español ha valorado siempre en su desempeño durante ese momento merecería de la explicación de esas conductas que no resultaron ejemplares y en las que no nos reconocemos la inmensa mayoría de los españoles”, señaló la portavoz del Gabinete, Isabel Rodríguez, tras la reunión ordinaria del Consejo de Ministros. Ella insistió en la idea de que Juan Carlos I perdió “una buena oportunidad para rectificar en esa no dación de cuentas” en su primer regreso a España. 

Rodríguez prefirió no pronunciarse sobre el comunicado de la Zarzuela, con el argumento de que la propia Corona etiquetó la cita de padre e hijo como “privada”, así que corresponde a la propia institución “valorar si concede más o menos información” de ese encuentro. “La prioridad del Gobierno está en otros asuntos”, añadió, intentando pasar página de un asunto que resulta incómodo a la Moncloa (“también” a la Zarzuela, recuerda un ministro) y que le suscita continuas tiranteces con su socio de Unidas Podemos. La portavoz volvió a reivindicar los esfuerzos en favor de la “ejemplaridad y la transparencia” que está desplegando Felipe VI, de nuevo en contraste con la actitud de su padre.