Crisis total en Génova 13

Casado se despide entre aplausos de los diputados que le han abandonado

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Sánchez asegura al PP que no adelantará las elecciones y que, cuando llegue el momento, competirán con sus "méritos", no con sus "debilidades"

Casado abandona el pleno del Congreso de los Diputados

Pilar Santos

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Está siendo una despedida por fases. Este miércoles tocó la del Congreso. Pablo Casado acudió a la Cámara baja por "obligación y respeto" y planteó su última pregunta a Pedro Sánchez en la tradicional sesión de control al Gobierno. El todavía líder del PP llevaba un discurso escrito. "Espero que el Gobierno se ponga al servicio del interés general con respeto a las instituciones, a la unidad nacional y a la igualdad de todos los españoles", dijo. "Es a ellos a quienes nos debemos. A nadie más. Entiendo la política desde la defensa de los más nobles principios y valores, desde el respeto a los adversarios y la entrega a los compañeros. Todo para servir a España y a la causa de la libertad. Porque ese es el futuro que merecen nuestros hijos y que debemos construir todos juntos", declaró. El silencio, mientras hablaba, era espeso, sobre todo en su bancada. Muchos diputados tenían los ojos al borde de las lágrimas. Otros aguantaban con un aplomo inusitado para el momento que estaban viviendo. [Documento: consulte el discurso completo]

Después de esas palabras, su grupo parlamentario, que en su mayoría le dio la espalda el martes y se sumó a un goteo de deserciones general que lo han dejado solo, lo aplaudió. Incluso la mayoría de los diputados se pusieron en pie. Casado se levantó y saludó, tímidamente y con educación.

Teodoro García Egea, Partido Popular, en el Congreso de los Diputados.

Teodoro García Egea, exsecretario general del PP, habla con los periodistas al entrar a uno de los ascensores del Congreso que le llevan a su despacho. El exnúmero dos de Pablo Casado ha dicho que seguirá de diputado. / José Luis Roca

En su respuesta, Sánchez le dijo que le desea "lo mejor en lo personal" y que no adelantará las elecciones, pese a que él mismo se lo había pedido en múltiples ocasiones estos últimos meses. Una pulla que continuó con un mensaje de tranquilidad al PP: el jefe del Ejecutivo solemnizó que llamará a las urnas cuando acaba la legislatura, a finales del 2023, porque antepone “el bien” de los españoles a “cualquier otro tipo interés” partidista, como sería coger ahora al principal partido de la oposición en una situación de grave debilidad. “Competiremos en base a nuestros méritos y no en base a nuestras debilidades”, subrayó.

Sánchez garantiza que no adelantará las elecciones pese a la crisis del PP

Los fieles

Tras escucharle, Casado no quiso gastar su turno de réplica, pese a que todavía le quedaba margen para agotar el tiempo reglamentario. Se levantó del escaño y bajó, ligero, la escalera para salir del hemiciclo. Tras él salieron corriendo tres miembros de su dirección que se han mantenido fieles hasta el último momento (Pablo Montesinos, Antonio González Terol y Ana Beltrán). También lo han sido su jefe de gabinete, Diejo Sanjuanbenito, y José Arce, director de las asesorías del grupo parlamentario popular, que han estado con él tanto en el Congreso como en la sede estos días cruciales.

Teodoro García Egea no acudió a la sesión de control, pese a que quiere seguir de diputado. El ya exsecretario general dimitió el lunes por la tarde. Lo quiso anunciar en una entrevista en la Sexta, en horario de máxima audiencia, una intervención con la que muchos de sus compañeros consideraron que "intentó lavar su imagen" y "asegurarse un puesto". "Vino a decir que él no era malo, que no mandó espiar. Que eso lo da el cargo de secretario general", se burló un diputado comentando la entrevista.

Pasaban pocos minutos de las nueve en punto de la mañana y al jefe de los populares le quedaba otra jornada amarga por delante como líder del PP, ya que había convocado por la tarde a los presidentes autonómicos de la formación (a Isabel Díaz Ayuso, no, porque no lo es). Un encuentro con los barones que han acabado con él gracias a una alianza inesperada, avanzada por EL PERIÓDICO, entre Alberto Núñez Feijóo y su vieja amiga y ahora adversaria total, Ayuso. Ese concordato ha sido letal y ha logrado desmontar el casadismo en menos de siete días.