Críticas y reproches

El catalán en las aulas crispa el debate en el Congreso

  • Sánchez asegura que el Gobierno no va a "politizar nunca ni la lengua ni la educación"

  • Casado y Arrimadas acusan al Ejecutivo de "abandonar" al menor de Canet de Mar ante el independentismo

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Miguel Ángel Rodríguez
Miguel Ángel Rodríguez

Periodista

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Pilar Santos
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El debate en el Congreso acostumbra a ser bronco. Al menos, en los últimos tiempos. Los reproches, descalificaciones y críticas poco constructivas quedan registradas cada miércoles en el diario de sesiones. Pero esta vez, la crispación vivida en la Cámara Baja devino en una discusión zafia. Pablo Casado cargó con dureza -y con taco incluido- contra Pedro Sánchez. El líder del PP esgrimió la gestión del coronavirus, la crisis económica, el uso del Falcon... pero, sobre todo, el caso de la familia de Canet de Mar que exigió en los tribunales -y ganó- que su hijo reciba el 25% de las clases en castellano. El presidente popular acusó al Gobierno de "abandonar" al menor. "No vamos a politizar nunca ni la lengua ni la educación", fue la respuesta de Sánchez. 

 El líder del PP se pregunta qué "coño" tiene que pasar para que Sánchez asuma su responsabilidad

"¿Qué coño tiene que pasar en España para que usted asuma alguna responsabilidad?", le espetó Casado a Sánchez, minutos después de la nueve de la mañana, levantando los aplausos de su bancada y generando sorpresa hasta en los más curtidos en el rifirrafe parlamentario. Los insultos se suelen colar en la Cámara Baja; las palabrotas no tanto. Los asesores del PP se apresuraron a aclarar que Casado quiso parafrasear a Sánchez, cuando en 2015, como jefe de la oposición frente al PP, soltó una frase parecida contra Rajoy por unas inundaciones en aquel año. 

Tacos aparte, el líder popular arremetió contra el Ejecutivo de coalición por dejar "desamparada" a la familia de Canet de Mar frente a los "totalitarios" independentista. Y, una vez más, reclamó la aplicación del 155. Eso u obligar a la Generalitat a cumplir la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) que avala la petición de la familia. "Si no lo hace usted, les denunciaremos por desobediencia, pero es que si hace la vista gorda por sus votos, el que estaría cometiendo un delito de prevaricación es usted", advirtió. Inés Arrimadas intentó seguir el ritmo a Casado y acusó al Gobierno de "agachar la cabeza, que es siempre lo que hacen ante el separatismo". 

Los cafés y el apartheid

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"Señor Casado, ¿cuántos cafés lleva usted ya?.", se mofó Sánchez ante lo que tildó de "insidias, insultos y crispación" por parte del líder conservador. Acto seguido, el jefe del Ejecutivo evitó entrar en polémicas. "No vamos a estar en esas declaraciones inflamatorias de ustedes", aseguró antes de recordar que tanto Casado como Arrimadas han hablado de "apartheid" lingüístico en Catalunya.

Nada más manifestar su "solidaridad con el hijo y con los padres" de Canet de Mar, el presidente del Gobierno sostuvo que su gabinete "vive, siente e interpreta la diversidad territorial de las lenguas cooficiales y que va a garantizar siempre el derecho de todos los niños a aprender las lenguas constitucionales". Además, subrayó que están "comprometidos con la legalidad democrática" y, como en otras ocasiones, afirmó que exigirán a la Generalitat que "se cumplan las sentencias".