Debate territorial

La 'España vaciada' pierde también gol

  • La concentración de poder político y económico en Madrid en detrimento del centro de España tiene su traslación en la Liga de fútbol

Luis Enrique celebra el segundo gol del Barça en el 1-4 con que cerró su última visita al Helmántico de Salamanca.

Luis Enrique celebra el segundo gol del Barça en el 1-4 con que cerró su última visita al Helmántico de Salamanca. / JORDI COTRINA

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Xabi Barrena
Xabi Barrena

Periodista

Especialista en información sobre el Govern de Catalunya, de ERC y en el seguimiento de la actualidad del Parlament.

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Para muchos, el fútbol es lo más importante, dentro de la lista de lo no importante. No es política, ni economía, pero las pregunta que plantea su evolución sí lo son. ¿Por qué en todos los países europeos occidentales los equipos potentes acostumbran a estar en áreas industriales? ¿Por qué solo en España y Portugal los equipos de la capital han sido largos dominadores? Y quizá la más reveladora: ¿Se puede explicar la evolución político-económica de España desde la muerte de Franco vía los equipos de fútbol de Primera y Segunda División?

Este diario ha tenido la paciencia de recopilar todos los equipos que han participado en las dos principales categorías en estos 45 años. Y es que, el poderío económico de una ciudad o región quedaba reflejado, sobre todo antes de la conversión en sociedades anónimas, en su potencia de fuego futbolística.

En 1975 España tenía 36 millones de habitantes, frente a los 47 con los que cuenta hoy en día. Un 33% más. Barcelona, con 4,3 millones era la provincia más poblada, seguida muy de cerca por Madrid. La provincia catalana ha crecido demográficamente en la media española, ese 33% hasta los 5,7 millones, mientras que la madrileña se ha disparado casi un 60% hasta los 6,7 millones.

A finales de los 70, la mediocridad futbolística del Barça desarrolló una serie de gafes en forma de estadios ‘malditos’ donde casi siempre perdía. El Helmántico, en Salamanca y El Plantío, en Burgos, son ejemplos palmarios. La UD Salamanca y el Burgos CF hace años que no pisan Primera y deambulan entre la Segunda y categorías inferiores. La provincia de Salamanca contaba en ese año 75 con unos 370.000 habitantes, frente a los 330.000 actuales. Más de un 10%. Burgos ha perdido un 1,63%.

La comparativa de provincias con pérdida neta de población o bien relativa (crecimiento por debajo de la media española) se superpone con bastante fidelidad a los gráficos de pérdida o ganancia de equipos por regiones en las dos categorías de honor del futbol español. Los grandes beneficiados son el levante peninsular, (el continuo entre la Comunidad Valenciana y Murcia) y, sobre todo, Madrid.

La política de infraestructuras desarrollada por los sucesivos gobiernos, sumada a la querida concentración del poder económico en la capital y al crecimiento propio (mientras el porcentaje de Catalunya en el PIB español parece invariable, en estos 45 años, la comunidad madrileña ha aumentado tres puntos su participación), ha ido succionando población aledaña. Y, sobre todo, poderío. Los antiguos e históricos campos castellanos donde se sufría como en ningún otro sitio los rigores invernales han dejado paso a los estadios del área metropolitana madrileña, en poblaciones crecidas a todas prisa. La Liga de la 'España vaciada' .

La provincia madrileña alberga hasta siete equipos. Real Madrid y Atlético a parte, el resto oscilan entre la Primera y las posiciones de honor de Segunda. Son equipos punteros. 

Demografía succionadora

Fuenlabrada, hoy con equipo en Segunda (fundado, precisamente en 1975), tenía 7.000 habitantes en 1970. Hoy roza los 200.000Alcorcón, también en Segunda, ha pasado de 46.000 habitantes (1970) a los actuales 172.000. Una progresión parecida a la de Leganés y Getafe, grandes animadores de Primera en los últimos años, siempre con algún que otro bache. 

En el caso del levante peninsular, muestra acaso de ese Corredor Meditérraneo que busca expresión ferroviaria, el gráfico de número de equipos arroja una época de oro, en la segunda mitad de la primera década de este siglo. La Comunidad Valenciana alcanzó en el 2005 y el 2006 su número máximo de escuadras en primera y segunda, siete, y Murcia hace otro tanto (tres) en el 2008. Es decir, en los años previos a la crisis económica mundial que, en España, pinchó la burbuja inmobiliaria. Dinero y poder.

También Galicia vivió un ‘subidón’ de equipos en una época concreta. Fue en los años 90, donde repetidamente se juntaron hasta cuatro clubes, tres de ellos (Celta, Deportivo y Compostela) en la categoría de honor. En este caso, la explicación económica al auge deportivo es, sin duda, más difusa.

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Catalunya tiene su propio relato. El crecimiento económico y demográfico catalán (en la media española, así como el PIB) no ha redundado en una mayor presencia de equipos en las dos categorías. Catalunya tenía en 1975 seis equipos, contando al filial del Barça. Un recuento en el que aparece, por ejemplo, el Sant Andreu, que estaba en Segunda. Ningún equipo de la conurbación barcelonesa, Barça y Espanyol aparte, ha pisado ni Primera, ni Segunda. La Gramanet rozó la categoría de plata. En el plano metropolitano, solo el Sabadell disputó un par de temporadas, en los 80, en la máxima división y, a lo largo de estos 45 años, ha sido un habitual de Segunda. También su archirival comarcal, el Terrassa.

En lo que respecta al ‘rere-país’, los equipos de las tres otras capitales de provincia catalanas han catado brevemente la élite. En estos 45 años, la población de Girona ha crecido un 80%, por el 76% de Tarragona. De los seis equipos de 1975, Catalunya ha pasado a los tres actuales. Aquí la succión, más que hacia una ciudad parece haberla ejercido un club.

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