Las cuentas opacas del monarca

La contabilidad de la fundación panameña de Juan Carlos I desvela que ocultó 75 millones

  • Juan Carlos I recibió, además de los 64,8 millones de Arabia Saudí, otros ingresos extra procedentes del Rey de Bahréin

  • Un año después de abrir la cuenta, en octubre de 2009, la fundación panameña ya escondía más de 70 millones de euros

Juan Carlos, en una imagen de archivo en junio de 2018.

Juan Carlos, en una imagen de archivo en junio de 2018. / Europa Press

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Tono Calleja
Tono Calleja

Periodista

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Juan Carlos I ocultó hasta diciembre de 2011 más de 75 millones de euros en la cuenta corriente que abrió en 2008 en una sucursal del banco Mirabaud en Ginebra (Suiza) a nombre de la Fundación Lucum, según se desprende de la documentación entregada por la entidad financiera al fiscal suizo Yves Bertossa, y a la que ha tenido acceso EL PERIÓDICO DE ESPAÑA.

El exjefe de Estado firmó el 8 de octubre de 2008 la apertura de la cuenta, en la que ingresó 64.884.405 euros [100 millones de dólares], que puso a nombre de la Fundación Lucum, que había sido creada por unos presuntos testaferros en Panamá el 31 de julio de ese mismo año. Según explicaron los fiduciarios del monarca al propio banco, el dinero, que había sido transferido en dólares, tenía su justificación en un regalo “según la tradición de los vínculos de Arabia Saudí con otras monarquías”.

Pero la contabilidad de Lucum, a la que ha tenido acceso este periódico, indica que Juan Carlos I, como beneficiario de la cuenta llegó a recibir nuevos fondos, por lo que llegó a atesorar ya en octubre de 2009 un total 70.213.000 euros. Esto suponía un rendimiento del 7% con respecto al año anterior, según especifican las cuentas de la fundación.

Dinero para Marta Gayá

En este periodo, desde 2008 hasta diciembre de 2011, mientras Juan Carlos seguía siendo el jefe del Estado español, desde la cuenta de Mirabaud de la Fundación Lucum se retiraron o transfirieron 6,1 millones de euros, según ha constatado esta redacción tras analizar la documentación que obra en las pesquisas del fiscal Bertossa.

La retirada de dinero más relevante fue por un montante de un millón de euros, que se habrían destinado a Marta Gayá, también amiga de Juan Carlos I. Quería que esta mujer tuviera “un nivel de vida decente”, según dejó por escrito el fiduciario suizo Arturo Fasana en una nota interna, a la que ha tenido acceso EL PERIÓDICO DE ESPAÑA.

Este economista, cuyo nombre también apareció en el ‘caso Gürtel’, describió en su contabilidad que otros gastos, como por ejemplo 209.000 euros que salieron de la cuenta el 17 de junio de 2009, fueron entregados en España “para necesidades personales” del emérito. La extracción de fondos para el uso cotidiano del anterior monarca se producía a una media de 100.000 euros mensuales.

150.000 euros para Corinna Larsen

El presunto testaferro del Rey, que permanece como investigado por el fiscal Bertossa, también llevó dinero en efectivo a su cliente a Suiza (a Villars-sur-Ollon, donde su entonces amante Corinna Larsen tenía una residencia). En concreto el 3 de febrero de 2010 le dio 250.000 euros. En el mismo sentido, en la contabilidad de Lucum aparece que el 2 de noviembre de 2011 se realizó una transferencia por un valor de 150.000 euros con destino a una cuenta de Larsen en el HSBC.

En octubre de 2011 Juan Carlos I transfirió 550.000 libras esterlinas (629.939 euros), como parte de otro supuesto regalo destinado también a Larsen. En el siguiente ejercicio, en 2012 se produjeron nuevos movimientos bancarios que llegaron en total a los 1,9 millones de euros, con los que la examante del monarca pudo sufragar el 30% de un apartamento en Londres.

Al contabilizar los movimientos de fondos de la cuenta bancaria oculta del Rey esta redacción no ha incluido los 1.566.956 euros que Juan Carlos I prestó en 2009 a la sociedad Siam Partners, de Corinna Larsen, ya que la contabilidad de la Fundación Lucum muestra que este dinero fue devuelto un año después. Sin embargo, este préstamo permitió a la empresaria germanodanesa comprar su vivienda de Villars-sur-Ollon.

69,7 millones en 2011

Pese a estos importantes gastos y salidas de fondos, la cuenta de la fundación panameña del Rey emérito siguió manteniendo en todo momento una suma cuantiosa, pues en diciembre de 2011 todavía disponía de 69,7 millones de euros. Esto suponía una plusvalía de 4,9 millones de euros más de lo había recibido desde Arabia Saudí.

El aumento de la fondos opacos del Rey emérito en Suiza, pese a los continuos gastos que se desprenden de la contabilidad, se explica porque Juan Carlos siguió ingresando importantes cantidades de dinero en Suiza. Recibió en abril de 2010 un total de 1.406.281 euros (1.895.250 dólares) en efectivo. El abogado y gestor de la cuenta suiza del monarca emérito en el país helvético, Arturo Fasana, declaró al fiscal suizo que Juan Carlos I le había entregado en 2010 en Ginebra esa suma en billetes, que supuestamente había recibido como donación del Rey de Bahréin Sheikh Hamad Bin Isa Al-Khalifa.

Un informe elaborado por Fasana sobre una reunión que mantuvo el 28 de enero de 2011 con su cliente Juan Carlos I pone de relieve que el monarca emérito le llegó a indicar que ese año esperaba recibir nuevas donaciones “por un montante de alrededor de 7 u 8 millones de dólares, procedentes de Oriente Medio. Nos pusimos de acuerdo para permanecer en contacto durante los próximos meses para llevar a cabo las diferentes entradas de dinero”, redactó este fiduciario.

Sin embargo, todo cambió tras exigir las autoridades suizas que se cerrara la cuenta. El emérito se vio obligado a ‘donar’ todo el dinero que escondía en la cuenta opaca a Corinna Larsen en 2012. Un año después, según la demanda presentada por esta empresaria en Reino Unido, Juan Carlos I le reclamó de forma infructuosa su devolución.

Un regalo sin contraprestación

Otro documento, también firmado por Fasana, y que consta en la investigación del fiscal del cantón de Ginebra, muestra la génesis de la cuenta de Lucum. De forma literal indica que “a petición de nuestro cliente [Juan Carlos I], entre julio y agosto de 2008, me reuní con Su Excelencia Adel A. Al-Jubeir, embajador del Reino de Arabia Saudí en Estados Unidos. Pasamos varias horas juntos (...) y durante ese encuentro él me comunica el deseo de Su Majestad el Rey Abdallah de hacer un regalo a nuestro cliente”, dice el escrito, que después resalta que le “indicó claramente que este regalo no tenía ninguna relación con ninguna contraprestación”.

Después de esta reunión Fasana mantuvo una entrevista con los dos principales asociados del banco en la que depositó los fondos. Este encuentro tuvo como finalidad, siempre según el fiduciario suizo, de cerciorarse de que la entidad financiera, que era Mirabaud, autorizaba el ingreso de los fondos saudíes.

No informó a las autoridades

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El fiscal suizo Yves Bertossa imputó hace más de cuatro meses a Yves Mirabaud, un accionista del banco que lleva su apellido, por no haber informado al organismo de prevención de blanqueo de capitales suizo del ingreso en 2008 de 64,8 millones con destino a la cuenta de la fundación panameña Lucum, de la que era beneficiario el rey emérito Juan Carlos I, considerado en el argot financiero como una Persona Políticamente Expuesta (PEP). Tendría que haber comunicado la entrada de los fondos a las autoridades de este país, algo que no habría hecho.

Sin embargo, la Fiscalía del Tribunal Supremo prepara el archivo de estas y otras líneas de investigación que se siguen en España sin haber recibido toda la documentación procedente de Suiza, tal y como adelantó EL PERIÓDICO DE ESPAÑA.