En el Palacete Albéniz

Los Reyes viajan en secreto a Barcelona para entregar el Cervantes a Margarit

  • La Casa del Rey argumenta que al ser un acto de "carácter privado" no debía ser anunciado en la agenda oficial
  • La Zarzuela se evitó las habituales protestas de los independentistas y los posibles plantones de las autoridades catalanas
Margarit (izquierda), con el ministro de Cultura y los Reyes, en el Palacete Albéniz.

Margarit (izquierda), con el ministro de Cultura y los Reyes, en el Palacete Albéniz. / Casa del Rey

Se lee en minutos

Felipe VI y Letizia entregaron este lunes en Barcelona al poeta Joan Margarit el Premio Cervantes 2019. Al contrario de lo que es habitual, la Casa del Rey no incluyó en su agenda oficial que el jefe del Estado iba a viajar a la ciudad catalana para esta actividad. Margarit debería haber recibido el galardón el pasado 23 de abril, en la tradicional ceremonia en la Universidad de Alcalá de Henares, pero no pudo hacerse por el confinamiento total que el Gobierno había decretado en toda España para frenar el covid-19.

La Zarzuela arguyó que no informó con antelación, porque se trataba de un acto de "carácter privado". Ese secretismo le ahorró las habituales protestas que los grupos independentistas convocan con motivo de las visitas de Felipe VI y también, de paso, la invitación a las autoridades catalanas. En los últimos años, tanto el Ayuntamiento como la Generalitat han dado al jefe del Estado sonoros plantones. La última ocasión, en octubre, cuando la alcaldesa de la ciudad, Ada Colau, y los miembros del Govern (con Pere Aragonés de presidente interino) no acudieron a actos organizados por el Consorci de la Zona Franca.

Según fuentes de la Zarzuela, la entrega tuvo lugar "en una breve ceremonia de carácter íntimo y familiar" en el Palacete Albéniz, que es la residencia oficial de los Reyes en sus estancias en Barcelona.

Vuelta a Madrid al acabar

Al acto también acudió el ministro de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribes, que, como los Reyes, tampoco había anunciado que iba a viajar a Barcelona. Uribes sí que había comunicado que por la tarde, a las ocho, entregaría por vía telemática otro premio, el de la Asociación para el Desarrollo de la Propiedad Intelectual. Una portavoz de Cultura se desentendió del carácter secreto del viaje del jefe del Estado y del titular del departamento pese a que el Premio Cervantes es un galardón que concede el ministerio. "Es un acto privado de la Casa del Rey, que es la que organiza la entrega del premio", fue la respuesta. En la Moncloa también optaron por señalar a la Zarzuela.

El Ministerio de Cultura, que es el que concede el galardón, se escudó en que la jefatura del Estado decidió la organización

En la jefatura del Estado no se dio ningún argumento más fuera de que se trató de un acto "privado", razón por la que no lo habían incluido en la agenda oficial que se distribuye a la prensa los viernes. Los Monarcas, según un portavoz, no querían que acabara el año sin que Margarit recibiera su premio.

El encuentro con el poeta

"Nos daríamos un grandísimo abrazo, pero tiene que ser a distancia", afirmó Felipe VI al encontrarse con el poeta en uno de los salones del Palacete Albéniz, según un vídeo distribuido por la Casa del Rey. "Gracias por la deferencia. No sé si lo merezco, pero estoy encantado", respondió Margarit.

En otra sala, con todos los asistentes protegidos con mascarillas y las distancias de seguridad recomendadas, el Rey le entregó la escultura y la medalla acreditativas del premio más importante de las letras hispanas, concedido como reconocimiento a su obra tanto en catalán como en español, su lenguaje innovador y la pluralidad cultural que representa. Felipe VI lamentó que el acto no diera pie a los discursos. Después, Margarit sacó un folio donde llevaba escrito el último poema que había escrito hace pocos días y lo leyó. El premiado estaba acompañado por su esposa, hijos y nietos.

Noticias relacionadas

Vuelta a Madrid

Felipe y Letizia regresaron a Madrid al acabar. El Monarca está preparando estos días su discurso de Nochebuena, especialmente significativo este año tras las informaciones sobre la fortuna de su padre, Juan Carlos I, y su salida de España. El exjefe del Estado hizo saber la semana pasada que no volverá por Navidad. Era un viaje que ni el Ejecutivo ni la Zarzuela veían con buenos ojos. La presión se palpa en el ambiente. Es inédito ver a tantos políticos opinando sobre lo que tiene que decir el Monarca. La vicepresidenta primera, Carmen Calvo, preguntada de nuevo en Sevilla este lunes, afirmó: "[Felipe VI] sabe leer muy bien nuestro país y estará a altura de un año muy difícil para trasladarnos la seguridad y tranquilidad que le corresponde como símbolo de la unidad del Estado".