23 oct 2020

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TRES AÑOS DESPUÉS

El soberanismo conmemora el 1-O bajo el efecto aún de la salida de Torra

Puigdemont percute en el marco plebiscitario y ERC trata de evitar la 'vietnamización' de las relaciones

Partidos y entidades independentistas mantienen el discurso de "unidad y transversalidad" y soslayan las diferencias

Xabi Barrena / Fidel Masreal / Júlia Regué

Partidos y entidades soberanistas conmemoran el 1-O en Barcelona, frente al Instituto Pau Claris. / ROBERT RAMOS / VÍDEO: ACN / GUILLEM ROSET

El tercer aniversario del 1-O sirvió de pistoletazo de salida a una larga precampaña que se prolongará hasta mediados de enero, 15 días antes de la fecha prevista de las elecciones. Con el trasfondo de la inhabilitación de Quim Torra, las principales fuerzas del independentismo, JxCat y ERC, mostraron ya las que, a buen seguro serán sus armas.

Así, mientras los puigdemontistas insisitieron en el marco plebiscitario de los comicios del 2021, buscando, así, una opa al electorado más unilateralista de ERC, los republicanos mantuvieron su intento por que la campaña tenga, en cuanto a la dialéctica entre fuerzas independentistas, un perfil lo más bajo posible.

Los posconvergentes celebraron un acto en Cornellà de Terri (localidad en la que votó Carles Puigdemont el 1-O) para lanzar su mensaje: convertir las elecciones en un nuevo plebiscito tras el cual, si se supera el 50% de votos independentistas, trazar una hoja de ruta que, según propuso el 'expresident' en TV-3, debería culminar al final de la próxima legislatura "haciendo efectivo el mandato" de aquella votación e implementando la república catalana.

También Puigdemont apostó por "hacer que el mandato del 1-O siga vigente" en los próximos comicios, tratando así de nuevo de fijar una hoja de ruta a la que ERC y el resto del independentismo se adhiera. Consiste esta vez en comprometerse a que si el soberanismo supera el 50% de votos, el próximo mandato de legislatura acabe con "el reconocimiento de la república catalana".

Marcar el camino

La intención de Junts es marcar el camino a Esquerra. En este sentido, este sábado, el nuevo partido de Puigdemont aprobará sus ponencias organizativa y política. En esta última se ensalza la "confrontación" y la unilateralidad como métodos para alcanzar la independencia.

En cambio, ERC, que rápidamente se desmarcó del marco plebiscitario el mismo lunes de la inhabilitación, evitó la confrontación. Y es que los 'fontaneros' republicanos afirman que la 'vietnamización' (es decir, la subida de tensión) de las relaciones entre ambas fuerzas les perjudica, en general, a ambos, y muy especialmente, a ERC. Por eso desean la paz a toda costa.

Aragonès apostó en RAC-1 por reeditar el pacto JxCat-ERC tras las próximas elecciones, a ser posible con la implicación de la CUP, y evitó hablar del partido de Puigdemont como adversario o rival. También evitó chocar con Junts en relación con la mesa de diálogo con el Gobierno, y afirmó que no se puede reunir con el formato que tenía hasta ahora, tras la inhabilitación de Torra. Esquerra, pues, evita el choque.

Foto de homenaje

Formalmente, el soberanismo quiso mostrar una fotografía de "unidad y transversalidad" para conmemorar el aniversario y aparcar las diferencias, al menos públicamente, después de la inhabilitación de Torra. Este acudió como 'expresident' al único acto conjunto, el organizado por Òmnium Cultural a las puertas del instituto Pau Claris de Barcelona, en la que hubo brutales cargas policiales -'patada voladora' incluida-, para celebrar un "acto de memoria". Fue aplaudido por representantes de la ANC, de JxCat, de ERC y de la CUP, además de miembros de entidades sociales, y se situó en el centro de todos los focos. El 'president' sustituto, Pere Aragonès, se colocó en una esquina. 

Los independentistas se comprometieron a "culminar la independencia" apelando a una unidad estratégica que sigue ausente. "En estos momentos no la tenemos y es urgente recuperarla para hacer efectivo el mandato del 1-O", espetó la presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, emplazando a una DUI "efectiva". El vicepresidente de Òmnium, Marcel Mauri, sostuvo que la consulta del 2017 fue "el inicio del clímax de la represión del Estado" y que "no se ha parado tres años después".

La portavoz de ERC, Marta Vilalta, definió el referéndum como "momento fundacional de la república". Y para la CUP, "no se trata de mirar hacia atrás como si fuera un evento del pasado o un recuerdo de lo que hicimos". "Demostramos que lo hicimos y que lo podemos volver a hacer", aseveró la diputada Natàlia Sànchez.