02 dic 2020

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DESDE MADRID

Sánchez pasa a la ofensiva

El presidente tiene cuatro desafíos: prorrogar la alarma, convalidar los decretos leyes, aceptar la ayuda de la UE y negociar los Presupuestos

Según la modelización epidemiológica más certera, el fin del confinamiento sería progresivo y culminaría a finales de mayo, aunque con cautelas

José Antonio Zarzalejos

Pedro Sánchez con mascara, visita la fábrica Hersill en Móstoles.

Pedro Sánchez con mascara, visita la fábrica Hersill en Móstoles. / Borja Puig de la Bellacasa

Ha sido la semana más dura para Pedro Sánchez desde que en junio del 2018 accediese a la presidencia del Gobierno. Días que se califican en el entorno de la Moncloa como "críticos" en los que el Ejecutivo ha tenido que absorber el impacto de 840.000 desempleados más, durante los que se ha roto la sintonía entre el PSOE y el PNV, sin recuperar la que mantenía con ERC, y a lo largo de los cuales la Unión Europea (UE) ha estado diseñando un mecanismo de ayuda a los países del sur –España e Italia principalmente- que pasa por recurrir al fondo de rescate (MEDE) con una "muy ligera condicionalidad".

De otra parte, el presidente debe pedir al Congreso una segura ampliación del estado de alarma (hasta el 26 de abril) y la convalidación de tres decretos leyes: el de medidas laborales sobre ertes y despidos (nº 9), el de hibernación de la economía mediante un permiso retribuido recuperable (nº 10) y el de medidas urgentes de carácter social y económico para hacer frente al covid-19 (nº 11). Lo va a tener muy difícil.

El error del Gobierno ha sido el de la precipitación que ha llevado a la improvisación. Esas tres disposiciones se han elaborado en el Consejo de Ministros sin una prudente interlocución con la oposición del PP y Ciudadanos; sin compartir los criterios técnicos con los empresarios y a espaldas de las comunidades autónomas, lo que ha molestado especialmente a los nacionalistas vascos y ahondado el desentendimiento con los republicanos catalanes.

La prórroga del estado de alarma  será de nuevo apoyada como la anterior (no por ERC y EH Bildu), pero la convalidación de las normas de urgencia del Ejecutivo van a requerir conversaciones intensas a lo largo de este fin de semana y los primeros días de la próxima para que el planteamiento del "escudo social" del Gabinete no embarranque en el Congreso, o sea aprobado con una amplia discrepancia.

Evitar un 'revival'

El presidente, en consecuencia, va a pasar a la ofensiva. Interlocución a todos los niveles y con todos los estamentos y presión en la UE para que esta misma semana -quizá el martes- España e Italia reciban una suficiente cobertura con un memorándum mínimo. No se admitiría un rescate propiamente dicho, pero sí disponer de los fondos del MEDE. Un mecanismo que evoca la crisis financiera del 2008 de la que salió el dinero utilizado por el Gobierno de Mariano Rajoy para el rescate de las cajas de ahorro. Sánchez intenta que el país no tenga que pasar por un 'revival' del 2012 y presentar las ayudas de la UE como un gesto de solidaridad que no será, sin embargo, la fórmula de "coronabonos" deseados por el presidente y por su colega Giuseppe Conte.

La idea de que el presidente podría plantear una suerte de Pactos de la Moncloa 2020 no tiene en este momento visos de prosperar. El espectro de fuerzas políticas actual respecto del de 1977 es radicalmente distinto y el contexto social, económico y europeo es tan diferente que solo cabe la evocación pero no la referencia de aquellos acuerdos.  Se plantearan pactos transversales presupuestarios pero siempre y cuando se imponga la línea de Nadia Calviño sobre la de Pablo Iglesias, que estaría por dar un vuelco al modelo productivo e ir a un proceso de nacionalizaciones, inasumible para la oposición, los empresarios, el nacionalismo vasco, el independentismo exconvergente catalán (sí lo apoyaría ERC) y amplios sectores del propio PSOE.

La misión de Sánchez en los próximos siete días consiste en mantener la mayoría de la investidura y conservar el apoyo de la oposición, que, pese a que se diga lo contrario, está siendo más benévola que en otros países de nuestro entorno en consonancia con las proporciones de la tragedia en España. Según la modelización epidemiológica que elabora con un acierto asombroso la Universidad Politécnica de València se augura una salida escalonada del confinamiento (el 25% de la población cada siete días) a partir del 1 de mayo, de tal manera que la reclusión concluiría el día 22 de ese mes, aunque haya que seguir tomando precauciones.

Para entonces, Sánchez habrá tenido que recomponer la situación interna en el Gobierno estableciendo claramente líneas y criterios de actuación socioeconómicas asumidas por todos los ministros, recuperado la relación con el PNV y  sin empeorar la maltrecha vinculación con ERC, mientras abre la escotilla para que la oposición PP-Cs se incorporen a un acuerdo.

Cuentas "de reconstrucción"

La hipótesis que cuenta con más posibilidades en estos momentos consiste en que Sánchez lograría el apoyo del PP a unos "Presupuestos de reconstrucción" que contasen con la aceptación de la Comisión Europea y su elaboración fuese liderada por las ministras Calviño y María Jesús Montero. Serían unas cuentas que, seguramente, matizarían el optimismo según el cual la salida del desastre económico será rápida, atenderían a la emergencia social del desempleo, la ayuda a las empresas para que lo mantengan y revisarían un modelo minifundista integrado por pequeñas empresas y autónomos que fragilizan el sistema productivo español a cada embate, por más que el del covid-19 esté siendo como una plaga bíblica.

En definitiva, Sánchez va a tener que ensanchar su registro político e ideológico y asumir lo que todavía no ha hecho: que el planteamiento de la legislatura diseñada en enero se ha derrumbado, que el actual Consejo de Ministros es disfuncional (por la fragmentación de los ministerios y el perfil ideológico de titulares de carteras) y que la confianza de alcanzar un acuerdo con ERC se ha volatizado.

Reformulación política

Se trata, en definitiva, de una obligada reformulación política a la que no puede escapar ningún Gobierno en Europa y, muchos menos, el español, el único que alberga una fuerza como Unidas Podemos, homologable en sus planteamientos al populismo de izquierda. O Sánchez supera las metas volantes de los próximos días o su Ejecutivo entra en zona de máximo riesgo.