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Sánchez ultima una fórmula de diálogo para convencer a ERC

El Gobierno se inclina por presentar su oferta tras la consulta del lunes a las bases republicanas

La Moncloa apuesta por una mesa de diálogo entre partidos y descarta la relación bilateral con Torra

Juan Ruiz Sierra Iolanda Mármol

La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, y su homólogo en la Generalitat, Pere Aragonès, el pasado año en la Moncloa. 

La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, y su homólogo en la Generalitat, Pere Aragonès, el pasado año en la Moncloa.  / ACN

Tras el susto inicial, el PSOE cree que la consulta de ERC a sus bases puede servir para encarrilar el pacto. "¿Está de acuerdo con rechazar la investidura de Pedro Sánchez si previamente no hay un acuerdo para abordar el conflicto político con el Estado a través de una mesa de negociación?", preguntará el lunes la dirección republicana a los afiliados. No hay ninguna duda de que la respuesta abrumadora será 'sí', lo que en principio abocaría al fracaso la reelección del presidente en funciones, porque la abstención de los 13 diputados de ERC resulta imprescindible, dentro de un complejo acuerdo a varias bandas que incluye el apoyo de Unidas Podemos (que ocupará ministerios en el futuro gobierno si se acaba formando), el PNV, Más País y los minoritarios no independentistas. Pero los socialistas dicen ahora que no, que el partido de Oriol Junqueras, en realidad, puede estar preparando el terreno para facilitar que Sánchez continúe en la Moncloa.  [Sigue las últimas noticias sobre la investidura de Pedro Sánchez].

Las cautelas en el PSOE con ERC son muchas. Las últimas experiencias no han sido positivas. Los republicanos propiciaron el adelanto electoral al rechazar los Presupuestos junto al PDECat, y después vetaron el ascenso de Miquel Iceta a la presidencia del Senado. Pero en el entorno de Sánchez confían en que esta vez sí habrá entendimiento. De ahí que estén ultimando su oferta de diálogo. La propuesta, en principio, se lanzaría tras la consulta y pasaría por una "mesa" de partidos como la que reclama ERC, necesitada de gestos para justificar su abstención ante los suyos y frente a los neoconvergentes, instalados en el 'no' a la investidura. Este formato permitiría la interlocución con el ala más moderada del independentismo y evitaría un diálogo bilateral Gobierno-Generalitat, que implicaría  volver a sentarse con el 'president', Quim Torra, con quien Sánchez no quiere tener contactos. 

La hipótesis con la que trabajan los colaboradores del presidente es esta. El lunes, las bases republicanas rechazan facilitar gratis la investidura de Sánchez. Después, los socialistas lanzarían su oferta de mesa de diálogo a la dirección de ERC, confiando en que la dé por buena y deje atrás el desenlace de la consulta, que no es vinculante, al considerar que los términos de la negociación han cambiado.

"Por eso es importante mover ficha después de que hayan hablado sus bases, no antes. Es más fácil confiar en la dirección de ERC que en su militancia", explican los socialistas. "Hemos llegado a la conclusión de que ERC quiere apoyar y hay que entender que ahora ya no puede hacerlo gratis. Moveremos lo que haya que mover", asumen fuentes gubernamentales. A partir de ahí, si se logra el entendimiento, creen que los republicanos intentarán transmitir que han obtenido del PSOE mucho más de lo que dice el acuerdo en concreto.  "Ellos harán una interpretación mucho más radical de lo que hemos pactado, pero con eso tenemos que contar", señalan los socialistas.

El cambio de actitud

Aunque durante meses Sánchez esgrimió que no era fiable descansar la gobernabilidad en ERC, en la Moncloa dicen haber superado esa lectura porque no hay otra opción realista. "La actitud ha cambiado. Ya no hay dudas. Se ha instalado un sentir muy profundo y es que tenemos que mover lo que haga falta para que la investidura salga antes de navidad", apuntan.

El Gobierno quiere que el  modelo de negociación sea el mismo que se siguió con Podemos tras el 10-N para pactar la hipotética coalición: actuar con suma discreción, intentando que solo se conozca el pacto cuando este se haya completado. Entienden que los sectores más radicales del independentismo y también la derecha saldrían a torpedear los avances si fuesen públicos, lo que pondría en riesgo la negociación. De hecho, este jueves Torra ya trató de poner más presión sobre ERC al deslizar que no basta con pactar una mesa de diálogo, sino que los republicanos deben garantizar "los contenidos" de lo que se discuta.