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OCTAVO DÍA DE CONCENTRACIONES EN CATALUNYA

Los CDR lanzan globos de pintura para pedir la dimisión de Buch

Unos 2.700 manifestantes, tal vez los más concienciados políticamente, protestan sin altercados por segunda vez consecutiva

Seis universitarios que no secundan la violencia lamentan que la vía pacífica no ha dado resultado

Guillem Sànchez

Lanzamiento de globos con pintura a furgones de los Mossos frente a la Conselleria de Interior para pedir la dimisión de Buch, este lunes / Guillem Sànchez

El octavo día de protestas en Barcelona ha acabado en una lluvia de globos de pintura en la Conselleria d’Interior. O mejor dicho, contra un furgón de los Mossos d’Esquadra contra el que se han desahogado los 2.700 manifestantes que han respondido a la última llamada de los CDR. No ha habido incidentes, salvo el baño de tinte multicolor que ha recibido el vehículo.

Por segunda jornada consecutiva, el movimiento independentista se indigna cívicamente contra la sentencia de los líderes del 'procés'. Policías y manifestantes no han llegado a las manos. Ha sido una fina capa de pintura, literal y metafóricamente, a un conflicto que acumula en una semana más de 500 heridos –algunos de mucha gravedad–, más de 200 detenidos y que ya mantiene entre rejas a una treintena de personas preventivamente.

Los días posteriores permitirán saber si las dos jornadas, tres si se cae en cuenta que los disturbios del sábado los protagonizó únicamente un grupo de jóvenes que parecía lejos del movimiento independentista, suponen un cambio de rumbo definitivo hacia la vía pacífica o todo ha sido una tregua para coger carrerilla. En cualquier caso, pasar página será más complicado que limpiar el furgón.

El 'conseller' Miquel Buch, muy cuestionado por la izquierda independentista, ha insistido en que a los Mossos d’Esquadra no les preocupa que la contención de los altercados, y en concreto algunas actuaciones de algunos antidisturbios tanto catalanes como de las UIP de la Policía Nacional, lesionen la imagen del cuerpo de seguridad. "Nos preocupa la seguridad de todos los ciudadanos y garantizar el derecho a manifestarse de aquellos que quieren hacerlo. No la imagen", ha zanjado.

Para los movilizados este lunes, tal vez los más convencidos políticamente dado que han persistido en su denuncia sin la atracción que los disturbios han demostrado generar en perfiles menos comprometidos con la causa, el propósito que motivó las protestas se mantiene intacto. Las seis personas entrevistadas por este diario han resultado ser universitarios en su totalidad: Ingeniería Industrial, Derecho, ADE, Económicas, Musicología y Trabajo Social. Eran cuatro hombres y dos mujeres. El más joven tenía 19 años y el mayor, 33 años. Entre ellos existían diferencias sobre la legitimidad de tomar la vía del enfrentamiento violento para defender una salida a un "problema enquistado". La mayoría no la respaldaban. Pero había unanimidad en recordar que la vía "pacífica" no estaba dando resultado.

La versión que ellos cuentan de lo ocurrido durante la semana pasada pone todo el acento en los excesos policiales que han vivido, o que han visto a través de las redes sociales. Parecen haberles marcado un vídeo de un hombre apaleado por antidisturbios que "solo iba a apagar un fuego con un cubo de agua", otro de una joven con una Estelada empujada "de forma brusca" que se golpea la cabeza contra el suelo o la "detención del fotógrafo Albert García" del diario El País. Se niegan a comparar la gravedad de los altercados de los manifestantes con la de aquellos policías que no han respetado los protocolos. Y sensatos como eran los seis, creen que de este atolladero solo se saldrá cuando los políticos comiencen a hablar de verdad.