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catalunya espera la sentencia del 1-O

El Gobierno pide a Torra que no avale a los radicales

El Ejecutivo llevará al TC tres acuerdos del Parlament por "atacar la convivencia"

El independentismo acusa a Cs de "crispar" y aconseja no caer en "provocaciones"

Juan Ruiz Sierra

Las ministras Teresa Ribera e Isabel Celaá, este viernes tras el Consejo de Ministros. 

Las ministras Teresa Ribera e Isabel Celaá, este viernes tras el Consejo de Ministros.  / JOSÉ LUIS ROCA

Después de la tormenta, este viernes tocaba hacer balance de situación. El Gobierno adelantó que impugnará ante el Tribunal Constitucional tres de las resoluciones que sacó adelante la mayoría independentista en la turbulenta sesión del jueves en el Parlament, y pidió a Torra que deje claro que no avala la violencia. Y los soberanistas siguieron acusando a Ciudadanos de instigar el enfrentamiento en la Cámara; para ellos, el encarcelamiento de los siete acusados de estar preparando actos "terroristas" no es más que una "provocación" en la que no hay que "caer".

El Gobierno no quiere dar ninguna imagen de titubeo frente a la elevación del pulso independentista, pero al mismo tiempo considera, frente a las reivindicaciones del PP y Cs, que "no se dan las circunstancias" para volver a suspender la autonomía de Catalunya a través del artículo 155 de la Constitución. Un día después de que el Parlament aprobara varios acuerdos que vuelven a apostar por la secesión y la desobediencia, y de que la Moncloa anunciara que iba a tomar medidas, la ministra portavoz, Isabel Celaá, se ha mostrado este viernes contundente, acusando a la cámara autonómica de "atacar la convivencia entre catalanes".

El Gobierno piensa acudir al Tribunal Constitucional para impugnar tres resoluciones del Parlament: la que apuesta por liderar una respuesta institucional a la inminente sentencia del Tribunal Supremo sobre el 'procés', la que insta a impulsar la amnistía de los presos y la autodeterminación y la que pide la salida de la Guardia Civil de Catalunya. Al mismo tiempo, el Ejecutivo subraya que ninguna de ellas tiene valor legal, no van dirigidas a cambiar el ordenamiento jurídico, a diferencia de las iniciativas de septiembre del 2017, por lo que un nuevo 155 está descartado. Pero Celaá ha dejado claro que la Constitución sirve tanto para "el diálogo" como para la "defensas de nuestros valores".

A juicio del Gobierno, los partidos independentistas buscan "tensionar la sociedad" ante la sentencia sobre el 1-O. Es decir, aumentar el conflicto, justo cuando el "apoyo a la unilateralidad", ha remarcado Celaá, ha disminuido entre la población catalana.

Apuesta por el diálogo

"Nuestra propuesta es convivencia, respeto y diálogo dentro de la Constitución frente a quienes quieren recorrer el camino del desorden o incluso la posible violencia", ha señalado la portavoz, en referencia a las recientes detenciones de varias personas en Catalunya acusadas de terrorismo. Al igual que hizo el pasado miércoles desde Nueva York el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, Celaá ha exigido al 'president', Quim Torra, que condene este tipo de comportamientos. "El Gobierno rechaza de plano las declaraciones del presidente de la Generalitat acusando al Estado de perseguir a independentistas por el mero hecho de serlo. Le pedimos que deje claro su respeto a la democracia y a los principios del estado de derecho", ha dicho la ministra.

El Gobierno sigue exigiendo a Quim Torra que condene este tipo de comportamientos «con claridad», pero ni el ‘president’ ni otros dirigentes independentistas parecen ir en esa línea. 

Torra, que este viernes se vio obligado a retirar la pancarta de apoyo a los presos de Palau por imperativo judicial, se limitó a afirmar que las impugnaciones anunciadas por el Gobierno a los acuerdos del Parlament son "un ataque a la democracia". El ‘president’ fue acusado por el ministro del Interior en funciones, Fernando Grande Marlaska, de «poner en tela de juicio» el Estado de Derecho, pero no respondió.

La portavoz del Govern, Meritxell Budó, sí se refirió a la gran bronca del jueves, cuando varios diputados se encararon en el pleno parlamentario. "Hace tiempo que hay un partido, Ciudadanos, que está haciendo todo lo posible para crispar y hacer creer que el independentismo es violento", dijo, al tiempo que recomendó no caer en "provocaciones".

Cs tampoco hizo autocrítica, informa Júlia Regué. En opinión de la líder del partido en Catalunya, Lorena Roldán, la responsabilidad de la trifulca es de los independentistas, que en el Parlament "aplaudieron y jalearon a presuntos terroristas". Según ella, hay «millones de catalanes que tienen miedo» tras las detenciones del lunes. 

La inminencia de las elecciones condiciona la actitud de los partidos en este asunto. Las detenciones y el aumento del pulso en el Parlament llegan en un mal momento para los socialistas. A las puertas del 10-Npueden espolear tanto a la derecha como a los partidos independentistas. De ahí que Celaá pidiera a las formaciones españolas "unidad de acción" frente a estos acontecimientos.

"Las fuerzas políticas, sobre todo algunas, van a querer hacer electoralismo –ha señalado, en referencia al PP y a Cs, a los que no ha citado-. Es importantísimo que las fuerzas mantengamos una actitud de Estado ante la posible comisión de delitos violentos por causa ideológica. Es importantísimo que los políticos mantengamos una unidad de acción en este sentido. Vamos a mantener la serenidad".