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LA INVESTIDURA

Sánchez retomará los contactos a final de mes e incluirá a ERC y JxCat

El líder del PSOE hace extensible su propuesta a las "fuerzas nacionalistas de Catalunya"

Traslada a Podemos que se puede "negociar sobre las políticas", no sobre una coalición

Juan Ruiz Sierra

Sánchez retomará los contactos con los partidos políticos a finales de agosto. / JOSÉ LUIS ROCA / VÍDEO: EUROPA PRESS

Pedro Sánchez anunció este viernes que hasta finales de este mes de agosto, o incluso principios de septiembre, no retomará las negociaciones para su investidura, prácticamente suspendidas desde el fracaso de su intento de reelección el pasado 25 de julio. Los socialistas llegarán a estas citas con una nueva propuesta, fruto de sus encuentros durante las últimas dos semanas con distintos colectivos de la llamada sociedad civil (sindicatos, asociaciones ecologistas, feministas y educativas…), y en la ronda de reuniones también incluirán a ERC y Junts per Catalunya.

El presidente en funciones siempre ha argumentado que pedía la abstención al PP y a Cs porque no quería que la investidura dependiera de los "partidos independentistas", cuyo concurso resulta imprescindible si Pablo Casado y Albert Rivera se mantienen en el 'no es no' al secretario general del PSOE. Los socialistas, a través de su portavoz parlamentaria y vicesecretaria general, Adriana Lastra, ya se han reunido en un par de ocasiones con republicanos y neoconvergentes desde las generales del pasado 28 de abril, pero dejaban claro que no tenían nada que "negociar" con estas formaciones.

Esta vez, en cambio, Sánchez dio a entender que ERC y JxCat, a quienes llamó partidos "nacionalistas" de Catalunya, no serían discriminadas respecto a otras fuerzas, dentro de una negociación que debería dar frutos antes del 23 de septiembre para evitar la repetición electoral. Sin embargo, fuentes de la Moncloa explicaron después que negociación, en realidad, solo habría con Podemos. Lo que se haría con republicanos y posconvergentes sería, dijeron, "una exposición".

El PP tardó poco en cargar contra la nueva iniciativa. Según su vicesecretario de Participación, Jaime de Olano, Sánchez "se ha quitado definitivamente la careta" al "blanquear" a republicanos y posconvergentes, llamándoles partidos "nacionalistas". Los conservadores también han pedido de nuevo que el presidente en funciones comparezca en el Congreso para "aclarar qué está dispuesto a ceder" al independentismo a cambio de su investidura.

El anuncio también contó con el rechazo de Podemos, su principal destinatario, que quiere que las conversaciones se aceleren, algo que también habían pedido el día anterior CCOO y UGT, con quienes el líder socialista se citó en la Moncloa. "Sánchez se va a pasar todo agosto burlando la negociación de un gobierno de coalición –escribió en Twitter el responsable de Comunicación de los morados, Juanma del Olmo-. Es una tomadura de pelo a toda España, que espera que haya gobierno de una vez".

Una "propuesta abierta"

Justo antes de comenzar su reunión con asociaciones culturales, el presidente en funciones anunció que su partido hará una recopilación de todas las aportaciones que ha recibido a través de sus encuentros, que servirá para alumbrar una nueva propuesta que hacer a los grupos parlamentarios.

"A finales de agosto o principios de septiembre tendremos preparada una propuesta abierta de un programa común progresista con la que hablaremos con los partidos susceptibles de apoyar una investidura del PSOE. Hablaremos con el PNV, hablaremos con el PRC, hablaremos con las fuerzas nacionalistas de Catalunya y lógicamente hablaremos también con Unidas Podemos para ver si podemos llegar a un acuerdo. Es una propuesta abierta. No vamos con un programa cerrado. Singularmente con Unidas Podemos. Se puede negociar sobre las políticas", señaló el presidente en funciones, dejando así claro que la negociación con los morados no incluirá la coalición que Pablo Iglesias sigue reclamando y Sánchez da por enterrada.

Pero el líder socialista también quiere llamar a Casado y a Rivera para una última tentativa de que se abstengan, un esfuerzo que parece abocado al fracaso. Al menos, lo intentará con el líder del PP, porque Cs ya ha dejado claro que volverá a rechazar una reunión con el presidente en funciones. "Oído cocina –dijo Sánchez-. No es la primera vez que el señor Rivera se niega a hablar conmigo. Es su forma de entender la democracia. Los ciudadanos tomarán nota del comportamiento de los distintos líderes de las fuerzas políticas".

"No se trata de ayudar a Sánchez, sino de dar a España lo que necesita", señaló después la portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, encargada de dar cuenta de los acuerdos en el Consejo de Ministros, cuyas comparecencias en la Moncloa, desde que el Ejecutivo está en funciones, se limitan básicamente a apelar a los partidos para que permitan la reelección de Sánchez. "Pedimos a aquellos que están en la izquierda que arrimen el hombro y permitan que España y su gobierno pasen de estar en funciones a estar en pleno funcionamiento. Y a las fuerzas que se dicen constitucionalistas, que también arrimen el hombro y no bloqueen", defendió la también ministra de Educación.