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EL ENDIABLADO TABLERO POLÍTICO

Casado y Rivera renuevan equipos para fortalecerse

PP moverá sillas con Álvarez de Toledo y Maroto en el foco para afrontar una etapa convulsa

Cs amplía el número de integrantes de su cúpula para aislar a los críticos e incorporar a fichajes

Gemma Robles

Pablo Casado y Albert Rivera en el Congreso.

Pablo Casado y Albert Rivera en el Congreso. / DAVID CASTRO

Todos los actores políticos que tienen escaño en el Congreso, se sientan más o menos responsables, han suspendido el examen de julio porque aquellos que aspiraban a ser Gobierno no lo son y los que están en plena lucha por hacerse con el reinado de la oposición no tienen a qué gabinete hacérsela. Además, el fantasma de la repetición electoral el 10 de noviembre asusta a casi todos, ignorantes de cómo las urnas y la Ley D`hont pueden dejar repartido el enfado generalizado que recorre una España sin Ejecutivo, sin pactos que le den estabilidad y sin perspectiva cierta de soluciones cortoplacistas.

Así las cosas, PP y Ciudadanos abordan la nueva etapa que se abre tras el fracaso de la investidura de Pedro Sánchez con algunas coincidencias y notables diferencias en la percepción interna y externa de la estrategia que han seguido sus líderes hasta el momento. Tanto Pablo Casado como Albert Rivera han decidido convocar a los órganos con más peso del partido esta semana, la que abre la puerta a un agosto que promete ser movido,  para aprobar cambios sustanciales en sus estructuras. Se rearman para las presiones que aún están por venir para que se abstengan ante otro potencial intento de investidura de Sánchez y avisan de que no saldrán de su «no es no». 

Ampliación naranja

La primera cita en el calendario es el Consejo General de Cs, este lunes, convocado para modificar sus estatutos y poder ampliar el número de miembros, incorporando a los recientes fichajes externos de su jefe para las generales. La cúpula naranja alega que da este paso para ajustar su dimensión a unos resultados de los últimos comicios más abultados que en legislaturas anteriores, pero lo cierto es que, de paso, se garantizará así que sube el número de miembros cercanos al nuevo rumbo adoptado por Rivera, más conservador y fijado para disputar el liderazgo de la derecha a los populares. Y si sube el número de leales al capitán, se diluye y pasa más desapercibido el de los contestatarios.

En los últimos tiempos, mientras la dirección naranja se ha ido alejando del PSOE y cerrando y buscando pactos con los populares con la complicidad de Vox en muchas administraciones  -por más que trate de disimularlo Ciudadanos-, un buen puñado de dirigentes se han dado de baja o han abandonado cargos relevantes subrayando su desacuerdo con la deriva política emprendida por su hasta ahora partido, así como con el tono estridente elegido para hacer oposición a lo que han llegado a llamar «banda» de Sánchez. Por estas cosas unos cuantos han abandonado y han difundido mensajes para explicarse bajo la presima común del quo vadis, Rivera?. El veterano Francisco de la Torre ha sido el último, después de que hicieran previamente lo mismo Toni Roldán, el balear Xavier Pericay, Javier Nart y otros políticos con responsabilidades a nivel provincial o local.

Baile de sillas en Génova

También Casado se dispone en las próximas horas a maniobrar para fortalecerse internamente en momentos convulsos y cuando una hipotética repetición electoral asoma en el horizonte. El próximo martes, a las doce de la mañana, se producirá una Junta Directiva Nacional (máximo órgano entre congresos del PP) en la que está previsto que el presidente conservador pronuncie un discurso ‘en abierto’ en el que ofrezca a sus compañeros un mensaje que repetir por toda España con el que rechazar la petición del PSOE de que se abstengan para que haya Gobierno, a cambio de fraguar pactos de Estado. Está por ver si en el seno de este órgano interno, ya a puerta cerrada y sin que puedan grabar los micrófonos y cámaras, el respetado barón gallego Alberto Núñez Feijoo apunta,  como ya ha hecho públicamente, que su partido debería reflexionar sobre desbloquear la situación a cambio de una negociación seria con los socialistas que, de paso, evite que lo que llaman populistas y los independentistas tengan peso, poder e influencia en las instituciones relevantes.

En esa Junta es bastante probable que haya cambios en la dirección y se designen los que serán portavoces populares en Congreso y Senado, siendo Cayetana Álvarez de Toledo y Javier Maroto los tienen más posiblidades de ocupar esas sillas consideradas de máxima confianza del líder. Si es Álvarez de Toledo la elegida la contestación interna de un sector del PP será inevitable, como bien sabe Casado.