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la formación anticapitalista

La CUP aprueba un protocolo contra violencia machista: "A nadie le temblará la mano si se debe expulsar a alguien"

Mireia Vehí evita valorar en una entrevista en TV-3 el caso denunciado por Boya argumentando que se está gestionando con el apoyo de profesionales

Acn / Barcelona

La exdiputada de la CUP Mireia Boya.

La exdiputada de la CUP Mireia Boya. / ACN / SALVADOR MIRET

La CUP ha aprobado un protocolo de actuación contra violencia machista que prevé incluso la expulsión para los casos graves. "En esta organización a nadie le temblará la mano si se debe expulsar a alguien", ha asegurado Mireia Vehí, miembro del secretariado nacional de la formación anticapitalista, en una entrevista a 'TV3'. Según Vehí, hay cosas que no se pueden tolerar y una agresión machista que pueda considerarse muy grave se debe responder con "medidas proporcionales duras". En cambio, no ha querido valorar el caso denunciado por Mireia Boya que provocó su marcha de la dirección del partido por una "agresión psicológica" de un compañero. Vehí asegura que este caso se está gestionando con apoyo de profesionales.

Vehí ha explicado que "los deberes se estaban haciendo" cuando saltó el caso de Boya y que ya hacía dos años que se trabajaba en este protocolo. Lo ha definido como una "herramienta de reacción y de prevención" contra casos de agresión de violencia machista. La miembro del secretariado nacional ha explicado que con este protocolo se quiere garantizar que la CUP sea una organización "segura" para las mujeres y en la que haya responsabilidad por parte de todos. La clave, según la Vehí, es que la gente tenga capacidad de asumir errores y "colectivamente" transformar la situación. Y es que, según la exdiputada, en la CUP también hay "relaciones patriarcales".

Una de las novedades que incorpora el protocolo es que todos los cargos nacionales y locales electos de la CUP deberán hacer una formación y cumplir "ciertos estándares". Según ha explicado Vehí, el protocolo regula relaciones de poder y parte de la base de los llamados "micromachismos", es decir, "pequeñas demostraciones de poder patriarcal que luego sostienen las agresiones gordas". Además, ha añadido que el protocolo parte de la base que la versión de la mujer que denuncia no se cuestiona.