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COMUNITAT VALENCIANA

Ximo Puig, reelegido entre el resquemor de Compromís y la radicalidad de Ciudadanos y Vox

El socialista volverá a ser presidente de la Generalitat Valenciana con los votos del partido de Oltra y Unides Podem

Toni Cantó busca el liderazgo de la oposición con un duro discurso entre Miguel Hernández y ETA, pero los ultras le superan

Nacho Herrero

Los líderes de los tres partidos progresistas, con el relegido Puig en medio, se felicitan tras su investidura

Los líderes de los tres partidos progresistas, con el relegido Puig en medio, se felicitan tras su investidura / Miguel Lorenzo

El socialista Ximo Puig ha sido investido de nuevo este jueves como presidente de la Generalitat Valenciana con los votos de su partido, de Compromís y de Unides Podem EU tras el pacto que las tres formaciones alcanzaron el pasado miércoles y que culminará el domingo con la toma de posesión del nuevo Ejecutivo.

Aunque se mantiene la tensión entre los tres socios por el final de la pasada legislatura y la complicada negociación para arrancar esta, la radicalidad de Ciudadanos y Vox ha hecho de 'pegamento' entre los progresistas.

El pleno ha sido largo y no exento de pullas, incluso dentro de los mismos socios de Gobierno. La líder de Compromís, Mónica Oltra, en una velada referencia a la decisión unilateral de Puig de adelantar las elecciones y unirlas a las generales ha destacado que que "el valor más importante" que Compromís ha aportado al Consell ha sido "la lealtad".

Igualmente ha destacado que hay que defender una financiación justa para los valencianos "gobierne quien gobierne" en España y ha asegurado que, ante el dilema de "ser reivindicativos o agachar la cabeza", Compromís lo tiene "muy claro" y nadie les hace "bajar la cara".

Menos beligerante ha estado Rubén Dalmau, síndic de Unides Podem, que se estrenará en el Ejecutivo y que ha apuntado que se unen "con lealtad, con sentido crítico y con una única deuda: con la gente".

Adelatamiento por la derecha

Isabel Bonig, presidenta del PP valenciano,  ha advertido a Puig de que no dará "ni un minuto de tregua" a un Consell que, a su juicio, es "un fracaso para los valencianos" y que llega tras un pacto "de los sillones" pero su discurso finalmente ha quedado 'centrado' por los que le han seguido.

Toni Cantó, síndic de Ciudadanos. le ha pedido a Puig "que cambie de socios" y se ha mostrado dispuesto a negociar políticas "y no sillones". "Aléjese del nacionalismo de Compromís y del populismo de Podemos", le ha pedido. También le ha reclamado que "rompa" con Pedro Sánchez.

Cantó ha provocado algunos de los momentos más tensos del pleno, primero al asegurar que Miguel Hernández ahora no podría publicar en la Comunitat Valenciana por escribir en castellano y después por criticar que, en la apertura de Les Corts, el socialista Vicent Soler recordara a Ernest Lluch y a Franco pero no a ETA.

"Algún día la ciencia estudiará ese desorden neurológico que padecen todos los de la izquierda de este país, que les hace recordar vívidamente a un dictador de hace más de medio siglo y olvidar a los que hasta hace nada estaban asesinando".

Puig le ha respondido que la utilización del terrorismo es "infame". "En 30 años en política he ido a muchos entierros de compañeros míos en Euskadi, un poco de vergüenza, un poco de sentido de la democracia. Hemos padecido más que ninguno", le ha contestado Puig, que le ha dicho que los que no dejaron publicar al poeta oriolano "son algunos de sus socios", en referencia Vox.

La ultraderecha, desatada

Ana Vega, síndica de Vox, no se ha quedado atrás y tras remarcar que su partido "no es el PP" y no entrará en "consensos de amiguetes" ha advertido que han llegado a Les Corts "para combatir el marxismo cultural y las ideas que lo sustentan". "¿El de Karl o el de Groucho?", le ha preguntado después Puig.

"Se ha acabado la paz del corral", ha advertido la dirigente ultra, que ha asegurado que en la Comunitat se ha cometido un "genocidio cultural" contra el español, ha cargado contra las leyes feministas que según dice "criminalizan al 50% de la población simplemente por haber nacido hombres" y ha dicho que hay inmigrantes "cuya cultura es incompatible con la nuestra".

El duro tono empleado por ambos ha provocado que tras la votación que ha ganado Puig por 52 votos a 47, los abrazos y las muestras de afecto y satisfacción de los tres partidos de gobierno hayan sido mucho más efusivos que en los últimos días.