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PACTOS POSTELECTORALES

Maragall se abre a negociar un tripartito con el PSC en Barcelona

El republicano se muestra flexible con el deseo de Colau de sentar al PSC en la mesa negociadora

Los de Collboni recuerdan a ERC sus "diferencias de objetivos y prioridades"

Xabi Barrena

Maragall invita a Collboni a sentarse con él y con Colau para negociar la alcaldía de Barcelona. / RICARD CUGAT (VÍDEO: EFE)

Ernest Maragall tomó este martes una iniciativa en la gestión de los días después al 26-M que, algunas voces de su propio partido, echaron en falta ya hace una semana. En sus primeras palabras delató, de hecho, la crítica interna: "No pienso quedarme esperando a que se aplique la ley electoral", dijo, en referencia a que, en su condición de lista más votada, sería elegido alcalde. Siempre, evidentemente, que nadie sumara en una primera votación 21 votos de los 41 concejales que forman el consistorio.

Algo que, el 26-M, parecía una fantasía, que al día siguiente, con la rueda de prensa de Ada Colau y el ofrecimiento de los votos de Manuel Valls empezó a tomar forma y que, el domingo por la noche, se hizo realidad cuando la alcaldesa en funciones dijo aquello de "bienvenido sea" el apoyo del concejal electo hispano-francés.

Ante esta situación, y a poco más de tres días del pleno que debe dirimir quién será alcalde, Maragall tomó tres decisiones. La primera, anunciar que presenta su candidatura, algo que Colau ya hizo la semana pasada, con lo que demostró que iba a por la alcadía. La segunda, intentar poner coto al soniquete que emite Barcelona en Comú (BComú) de que lo mejor para la ciudad sería un gobierno tripartito. Pero, claro, tanto republicanos como socialistas se vetan entre ellos. Ante esto, Maragall aceptó negociar con Jaume Collboni (PSC) la formación de un acuerdo a tres, obviamente con la participación de Colau. Y la tercera medida del republicano fue presentar una especie de índice del programa de gobierno que bien podía haberse realizado en la sala de máquinas de BComú.  

Confirmar lo inverosímil

¿Quiere decir todo esto que Maragall ve posible y con buenos ojos un pacto con el PSC, algo que hace una semana consideraba "inverosímil"? Pues no: "Con el PSC hay ciertas diferencias sobre cómo gestionar la ciudad y una gran distancia sobre la defensa de las libertades", aseveró. Por tanto, sigue creyendo "inverosímil que el PSC firme un compromiso que apueste por la libertad inmediata de los presos políticos" y por un referéndum de autodeterminación.

De lo que se trata es de sentarse para "contrastar, confirmar y analizar con detalle el grado de distancia, proximidad y contradicción".  La primera de ella puede ser la de sentarse, incluso, a negociar con el PSC, por cuanto una anterior oferta de Maragall, más tímida, de sentarse a dialogar, fue rechazada de plano por Collboni.

Tras esta apertura a los socialistas, Maragall se centró en el asedio a su presa, es decir, el colauismo. "La opción más coherente y respetuosa con lo que decidieron los ciudadanos sigue siendo un pacto con BComú, con los que además tenemos toda la coincidencia programática", señaló el alcaldable de ERC.

Anunció que, en cuanto se reúnan las partes, presentará un doble documento. En el primero, y a falta de definir qué aspecto toma esa especie de vicealcaldía, ya ofrecida, para Colau, ERC dibuja seis grandes áreas, que bien podrían ser tenencias de alcaldía. Y en un número par y divisible por dos y por tres, por aquello de no cerrar nunca puertas. Estas son presidencia y relaciones institucionales, cohesión social, régimen interno -que atañe a los distritos-, urbanismo, impulso económico y educación y cultura.

Maragall abordó, también, las cuestiones programáticas. Siempre sobre dos pilares: las políticas sociales y la defensa de las libertades democráticas. Aunque en esta ocasión, y a diferencia de la noche electoral, el republicano puso mucho más ahínco en la primera pata. Así, desglosó una serie de prioridades que Colau comparte al 100%: "Acuerdo marco para combatir las desigualdades, la emergencia en temas de vivienda y la perspectiva de género. Decretaremos la emergencia climática, el cambio de modelo de movilidad, convertir el urbanismo en herramienta de transformación y apostar por la innovación".

Quedan tres días. Toca mover al PSC y a Colau. Voces del partido señalaron anoche a este diario que, tras caer el veto al PSC, ofrecerle a Colau la vicealcaldía y un programa que encaja como un guante con la doctrina de los ‘comuns’, la alcaldesa en funciones no puede seguir manteniendo con vida "el pacto" con Valls.

La respuesta del PSC

El PSC ha contestado a Maragall mediante mensajes de la número dos de su candidatura, Laia Bonet, publicados en la red social Twitter. Bonet ha recordado las "diferencias de objetivos y prioridades" entre los socialistas y ERC y que ellos ya han precisado que no apoyarán a Maragall como alcalde.

Ha apostado por abrir el diálogo "después de la investidura" para cerrar "grandes pactos de ciudad". Ha subrayado que el PSC apuesta por un gobierno compartido con BComú y ha agregado que los socialistas, "a diferencia de ERC", no vetará que BComú "hable con quien considere oportuno".