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la hora de los pactos

Maragall se abre ahora a prescindir de JxCat para sumar con Colau

El republicano denuncia una "operación de Estado esperpéntica e inverosímil" para impedir que sea alcalde

Júlia Regué

Ernest Maragall celebra la victoria electoral.

Ernest Maragall celebra la victoria electoral. / JORDI COTRINA

El deseo de JxCat de forjar un gobierno netamente independentista en Barcelona está cada vez más lejos de cumplirse. El ganador de los comicios, Ernest Maragall, antepuso la noche del sábado las exigencias de los 'comuns' a las de sus socios en el Govern de la Generalitat y se abrió a prescindir de los posconvergentes para facilitar su entendimiento con Ada Colau. "Es una de las posibilidades que hemos puesto sobre la mesa, sí, muy claramente", espetó en una entrevista en TV-3.

Maragall justificó la maniobra envolviéndola como una seña de altura de miras que dijo compartir con sus tradicionales aliados en los capítulos del 'procés': "Esto tiene que reconocerse en positivo, como parte de una responsabilidad institucional y soberanista que todos nos estamos autoexigiendo", sostuvo. 

El republicano es consciente de que los pobres resultados de JxCat les impiden ser decisivos, por lo que se apegó a un acuerdo con BComú "por respeto" y "coherencia" con el voto de los barceloneses. Un pacto que les permitiría gobernar holgados porque juntos suman 20 ediles, uno por debajo de la mayoría absoluta. Y, así, Maragall bendijo a la alcaldesa en funciones como socia preferente y la emplazó a encauzar un diálogo "sin hipotecas", dando por imposible que BComú y JxCat puedan poner fin a su veto mutuo.

Los posconvergentes guardaron silencio pero a nadie se le escapa que el desenlace tendrá consecuencias directas al otro lado de la plaza de Sant Jaume. En ERC se preocupan por ahora de aplacar la posibilidad de que BComú decida sobreponerse con una alianza con el PSC y el apoyo externo de Manuel Valls. Maragall cargó contra esta hipótesis y, tomando prestada una declaración de la número dos en la lista de JxCat, Elsa Artadi, reiteró que estos planes responden a una "operación de Estado esperpéntica e inverosímil" que, a su juicio, persigue "profundizar en el conflicto y crear inestabilidad". "La ciudad no quiere esto y BComú no se dejará atrapar en esta lógica", aseguró, convencido de la determinación de Colau a desdeñar el aval de Valls para desbancarle. 

Pero en la órbita morada se sigue dando rienda suelta a la rumorología porque nadie se atreve a prometer en público que no tomarán prestados esos votos. Colau dejó claro en un artículo en este diario que no "negociará" con la plataforma del exprimer ministro francés, aunque lo cierto es que  tampoco se le reclama, ya que Valls los ofrece sin contraprestaciones.  

Llamamiento a ERC y el PSC

Mientras tanto, un sector de personalidades mediáticas afines a los 'comuns' recaudan firmas en un manifiesto que reclama a ERC y al PSC que se avengan a pactar un gobierno tripartito "estable" con una agenda progresista.  

En el texto, también piden que las tres fuerzas políticas contribuyan a "encontrar una salida dialogada y acordada a la cuestión nacional catalana, rehusando la judicialización de la política y dejando atrás la dinámica estéril de los frentes políticos contrapuestos y polarizados".

Entre los firmantes, destaca el catedrático de Derecho Constitucional, Javier Pérez Royo; la directora de cine, Clara Simón; el exsecretario general de CCOO, Joan Carles Gallego; y la socióloga Marina Subirats