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RESACA ELECTORAL

Puigdemont presiona a ERC para recuperar ya la "unidad" independentista

JxCat exprime su victoria en las europeas para minimizar su batacazo en las municipales

Artadi se ofrece a Maragall para un gobierno "100% independentista" en Barcelona

Daniel G. Sastre

Carles Puigdemont y Toni Comín intervienen ante los militantes de JxCat en Barcelona

Carles Puigdemont y Toni Comín intervienen ante los militantes de JxCat en Barcelona / ÁLVARO MONGE

Junts per Catalunya afronta la resaca electoral con la clara voluntad de exprimir hasta el último voto su única alegría del domingo: la victoria de Carles Puigdemont en las elecciones europeas. Elsa Artadi, candidata efectiva al Ayuntamiento de Barcelona, apenas habló de su batacazo –perdió la mitad de concejales con respecto a los resultados de Xavier Trias- para centrarse en el triunfo en las europeas, y para utilizarlo para presionar a Esquerra Republicana a favor de la “unidad” del independentismo.

Puigdemont, en una intervención en vídeo desde Waterloo, marcó la estrategia desde el primer minuto. En su opinión, después del fin del ciclo electoral, llega el momento de recomponer puentes con ERC, que se ha convertido en la fuerza hegemónica del independentismo. “Ahora existen las condiciones de restablecer la unidad estratégica” del soberanismo, dijo el ‘expresident’.

Artadi intentó llevar ese mensaje a la realidad de la ciudad de Barcelona, y por eso pidió al ganador de las elecciones, Ernest Maragall (ERC), que construya un gobierno municipal “100% independentista”. Sin embargo, los concejales independentistas son hoy menos que ayer -15 a 18-, y están lejos de la mayoría. Cuando se le preguntó si estaba dispuesta a compartir gobierno también con los ‘comuns’ de Ada Colau, Artadi no quiso ser clara: “La gente ha votado gobiernos independentistas y de cambio”.

Por lo demás, los dirigentes de JxCat se dedicaron a rebajar la importancia de su batacazo en los municipios más poblados de Catalunya y a subrayar su victoria en algunos medianos. “Hemos ganado en Tortosa, Valls, Reus, Vila-seca, Salou, Mollerussa, Tàrrega, Puigcerdà, Ripoll, Vic, Igualada, Sant Cugat, Calella, Premià, Olot, Figueres, Banyoles”, desgranó Albert Batet, portavoz parlamentario de la formación. Girona es la única capital de provincia que controlarán, aunque también allí han perdido apoyo.

Pese a pedir unidad a ERC, Puigdemont no se ahorró algunas críticas a la formación que compite con JxCat por los votos soberanistas. Por ejemplo, cuando se le recordó que su formación no tendrá representación en importantes ciudades como Cornellà, Santa Coloma o L’Hospitalet. “El independentismo, no solo nosotros, tiene un problema en algunas comarcas. El PSC ha tenido un crecimiento que nos aleja mucho del ensanchamiento de la base que buscaban algunos, tenemos que hacer una reflexión todos”, dijo, en clara referencia a la estrategia de ERC.

Pero el día después de las elecciones el principal objetivo del ‘expresident’ era presionar a sus socios en la Generalitat para que vuelvan a acercarse a JxCat, a pesar de que a solas ERC ha conseguido ganar por primera vez las elecciones municipales. Lo hizo, por ejemplo, rechazando que haya una distinción entre “pragmáticos y duros” dentro de las formaciones soberanistas. “La estrategia es la misma: la república independiente. Es tan pragmático defenderla desde ERC que desde JxCat. Es bueno que ahora que, de puertas adentro, nos pongamos de acuerdo como habíamos hecho en el pasado”, afirmó.

“¿A Madrid a coger el acta o para que me cojan a mí?”

Puigdemont también dio por hecho que será eurodiputado a partir del 2 de julio, aunque no quiso pormenorizar la estrategia jurídica que piensa seguir para lograrlo, toda vez que podría ser detenido si va a Madrid a recoger el acta. “Lo tenemos previsto. Hay que ir paso a paso, hay que respetar los plazos de la Cámara. Sabemos lo que tenemos entre manos. Tenemos los precedentes de las batallas jurídicas ganadas, y esta sabemos cómo ganarla. El 2 de julio me veo en el Parlamento Europeo”, dijo, sin dar más detalles.

Y, ante las preguntas, interesándose por cómo lo hará, se despachó con una broma sobre su situación personal: “Veo que hay muchas ganas de que yo vaya a Madrid. No sé si es para coger el acta o para que me cojan a mí”.