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CITA CON LAS URNAS

ERC aspira a ser el primer partido que gana unas municipales al PSC en Lleida

El actual alcalde, el socialista Fèlix Larrosa, buscará revalidar un gobierno que se prevé difícil de constituir sin llegar a pactos

La apertura de zonas comerciales y el despliegue del plan de remodelación de la estación de Renfe, temas claves de campaña

Berta López

El alcalde de Lleida, Fèlix Larrosa (izquierda), junto al presidente de la Generalitat, Quim Torra, el pasado septiembre.

El alcalde de Lleida, Fèlix Larrosa (izquierda), junto al presidente de la Generalitat, Quim Torra, el pasado septiembre. / EFE / ADRIÀ ROPERO

Es bastante difícil predecir lo que pasará el próximo 26 de mayo en la Paeria. La fragmentación del pleno, la marcha de Àngel Ros -quien fue alcalde de Lleida desde el 2004- el pasado verano y los resultados de las elecciones generales del 28 de abril dibujan un contexto completamente distinto al de las pasadas elecciones. Lo que sí se puede afirmar es que la época de las mayorías absolutas ha llegado a su fin: tras el próximo 26 de mayo, los partidos que consigan representación en el Ayuntamiento de Lleida tendrán que llegar a pactos para poder gobernar.

El desgaste de Ros tras dos mandatos gobernando con mayoría absoluta y el destape de supuestos casos de corrupción les costaron a los socialistas casi la mitad de los concejales en los pasados comicios. El PSC se quedó con solo ocho de los 15 concejales que mantenía desde el 2007, lo que les obligó a contar con el apoyo de Ciutadans para formar un gobierno en minoría. Rosa Mari Salmerón, inicialmente regidora de CiU -proveniente de Unió-, abandonó su grupo debido a las discrepancias respecto al posicionamiento independentista y pasó a formar parte del equipo de gobierno en el 2018. Los socialistas también han llegado a acuerdos en varias ocasiones con los dos concejales populares para asegurar la gobernabilidad del consistorio.

La aparición de cuatro nuevos partidos en el pleno también tuvo un papel relevante en el golpe que sufrió el PSC de Ros, pues los escaños quedaron mucho más repartidos. Atrás quedó el pleno tricolor del 2011, cuando solo PSCCiU PP consiguieron representación, para dar paso a uno multicolor con el regreso de ERC y la irrupción de tres nuevas fuerzas en el consistorio: Ciutadans, con cuatro regidores; La Crida-CUP, con dos, y Comú Lleida, con otros dos ediles.

A dos bandos

En la próxima convocatoria electoral, el actual alcalde de Lleida, Fèlix Larrosa, que tomó el relevó de Ros cuando este se mudó a Andorra para ejercer de embajador de España, tratará de revalidar la alcaldía. Sin embargo, la victoria de ERC en las generales con casi 4.000 votos más que el PSC augura una contienda entre ambos partidos -que fueron parte del tripartito de gobierno durante el último mandato del histórico alcalde socialista Antoni Siurana- para ser primera fuerza en la Paeria. Si Miquel Pueyo (ERC) consigue superar a Larrosa sería la primera vez en democracia que el PSC no gana las elecciones en Lleida y que la ciudad tiene un alcalde que no es del PSC -obviando la fugaz aparición de Manel Oronich entre 1987 y 1989-.

Toni Postius -actual concejal de CiU- vuelve a ser cabeza de lista, esta vez de Junts per Catalunya, y opta a mantener los seis concejales del 2015. Ángeles Ribas ha hecho una declaración de intenciones afirmando que luchará para convertirse en "la primera alcaldesa de la ciudad". Su partido, Cs, consiguió el 28 de abril 2.500 votos más que en las últimas municipales.

La CUP, los 'comuns' y el PP, con cabezas de lista renovados, intentarán mantener la representación en el consistorio, en unas elecciones que estarán marcadas por el despliegue del polémico Plan de Ordenación Urbanística Municipal (POUM), que actualmente está impugnado por el TSJC a petición de Comú de Lleida, y la apertura de una nueva zona comercial en Torre Salses que según la oposición supone una "amenaza para el comercio local".

El debate

Vinculado a las zonas comerciales, el nuevo plan de la estación de Renfe es otro de los temas que marcan la campaña. El proyecto prevé la edificación de una gran área comercial y una zona hotelera y de viviendas en torno a la estación Lleida-Pirineus. E incluye también el desplazamiento de la estación de autobuses al lado de la del tren.

El destino del espacio de las antiguas Basses d'Alpicat continúa siendo un interrogante y vuelve a ser una vez más tema de debate durante la campaña, así como la cuestión de la remunicipalización de servicios públicos que ahora están en manos de empresas privadas como el alumbrado, la limpieza de la ciudad y sobre todo el agua, un tema reivindicado especialmente por la CUP y 'comuns'.

Nuevas fuerzas

Al igual que en el resto de capitales catalanas, una de las nuevas papeletas que aparece es la de Vox. Los ultraderechistas, liderados por Miquel Bonastre -quien ya iba de cabeza de lista a las generales pero no consiguió hacerse con un escaño-, intentarán conseguir representación en el pleno de la Paeria, pero lo tendrán complicado a no ser que consigan mejorar los resultados que del 28-A. Primàries de Lleida, encabezado por Jordi Vicenç Pou, también se esforzará para entrar en el consistorio.