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EL 28-A EN CATALUNYA

Elecciones generales Catalunya: El independentismo se refuerza en Madrid con la victoria de ERC

Junqueras bate a un JxCat que resiste, el PSC crece y los 'comuns' se hunden

El PP se queda con un solo escaño en Catalunya, igual que Vox, en una jornada con récord de participación

Jose Rico

Celebración de la victoria en las generales en la sede de ERC

Celebración de la victoria en las generales en la sede de ERC / JORDI COTRINA

El hámster independentista ha vuelto a salvar un envite electoral. Quizá el más difícil. Gracias a una participación récord –escaló por encima del 77%, 14 puntos más que hace tres años–, cosechada en buena medida por la movilización de los secesionistas, otrora reacios a votar en unas generales, el soberanismo catalán se adjudicó el mejor resultado de su historia en el Congreso y ERC se convierte en el primer partido independentista en ganar unos comicios estatales en Catalunya en la etapa democrática. 22 de los 48 nuevos diputados catalanes en Madrid defienden la ruptura con España, pero el crecimiento socialista deja mermada su capacidad de influencia. En la pugna por la hegemonía, Oriol Junqueras se tomó la revancha de las últimas autonómicas y batió a JxCat en la avanzadilla de la que será su gran batalla, la que le enfrentará en un mes a Carles Puigdemont en las elecciones europeas.

De momento, Junqueras le ha ganado la primera partida a otro preso preventivo en fase de juicio en el Tribunal Supremo, el neoconvergente Jordi Sànchez. Ambos aparecieron a media campaña, con permiso de la Junta Electoral Central, para sellar con nitidez el mensaje de que Pedro Sánchez no se toparía con un muro infranqueable si tenía que negociar con ellos. Una estrategia pragmática que relegaba el referéndum como línea roja y que, en el caso de JxCat, representaba un giro en su cerrazón al diálogo sin la premisa de la autodeterminación. A la vista de los resultados y de las expectativas demoscópicas, la táctica posibilista pudo servir a los republicanos para afianzar sus posiciones y a los neoconvergentes, para salvar los muebles.

La estabilidad del Govern

Una de las principales incógnitas que se abre ahora es qué consecuencias tendrá este vuelco dentro del independentismo en la maltrecha estabilidad del Govern de Quim Torra. A corto plazo no se prevén demasiadas sacudidas, habida cuenta de que JxCat ha parado el primer golpe. Pero las europeas y las municipales del 26-M supondrán un nuevo examen de fuerzas para un soberanismo que a partir del dictamen de esta concatenación de comicios deberá decidir si se lanza a unas autonómicas anticipadas tras la sentencia del juicio del 1-O, que se espera para otoño. Por lo pronto, los independentistas pueden recuperar en breve su mayoría en el Parlament si los presos que han obtenido acta en Congreso y Senado deciden recogerlas, pero el Supremo tiene intención de solicitar a las Cortes que les suspenda de funciones, lo que implicaría no poder votar.

Según la fórmula que escoja Sánchez para intentar ser investido, los 15 escaños de ERC pueden ser decisivos. Los republicanos serán seis más que la última legislatura después de arrebatarle uno a JxCat y repartirse con el PSC los cascotes del derrumbe de los ‘comuns’. Los socialistas catalanes, tras años deambulando por el desierto y arrastrados en este caso por el 'efecto Sánchez', soñaban con su primera victoria en una década, pero la movilización independentista les dejó con la medalla de plata. No deja de ser un buen colchón para encarar las municipales.

Hundimiento de las derechas

Todo lo contrario le sucede a En Comú Podem, que un mes antes del gran desafío de conservar el Ayuntamiento de Barcelona mira con un terror creciente su hundimiento a casi a la mitad de su representación en Madrid, solo tres años después de su doblete de triunfos en las generales.

Las derechas no corrieron mejor suerte. Su política de mano dura con el independentismo les hizo caer de 13 a 7 escaños en total. Pese a la fuerte subida en el conjunto de España, Inés Arrimadas no logró mejorar los resultados de Ciutadans en Catalunya, comunidad en la que el PP solo tendrá a un representante (Cayetana Álvarez de Toledo), los mismos que Vox. Porque Catalunya tampoco fue distinta en eso y habrá un diputado catalán de extrema derecha.