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JUICIO DEL 'PROCÉS'

Un inspector: "La gente estaba tranquila hasta que se empezaron a simular agresiones"

El testigo califica de "kafkiano" que no hubiera unidades de intervención para el referéndum y sí para el fútbol

Ponsatí y su escolta son identificados por su resistencia y Cuixart, por sustraer a la guardia urbana carteles del 1-O

Ángeles Vázquez

La Sala de Plenos del Tribunal Supremo durante el juicio del procés

La Sala de Plenos del Tribunal Supremo durante el juicio del procés / EFE / EMILIO NARANJO

El comisario principal de Información que declaró este martes ante el tribunal del 'procés' afirmó que el 1-O "no hubo dos colegios iguales" y este miércoles el inspector que coordinó a los policías lo explicó con dos ejemplos: en Sabadell, donde según sus palabras, la gente estaba tranquila hasta que los primeros que eran apartados por los agentes empezaron a "simular agresiones", y en Barcelona, donde se toparon con "barricadas" y pudo confirmar sus "sospechas" de la colaboración de los Mossos con el referéndum ilegal.  [Sigue el juicio del 'procés' en directo.]

El testigo, muy expresivo, detalló las intervenciones que coordinó sin privarse de hacer valoraciones, como que le parecía "kafkiano" que su equipo no viera "intervenciones de orden público, porque la Brimo estaba en el partido" del Barcelona-Las Palmas, que se celebró a puerta cerrada, "cuando se estaba produciendo un ataque al orden jurídico constitucional".

La crítica a la pasividad de los Mossos se reprodujo con el resto de testigos citados y hasta fue corroborada por una mossa, propuesta por la acusación que ejerce Vox, seguramente por error, porque la mujer no se inmutó al explicar que no retiró las urnas del centro que le correspondió por formar parte de un binomio superado en número por la masa. Fue más o menos lo que declararon los policías, aunque su intención fuera muy diferente.

Receso por indisposición 

Al presidente del tribunal, Manuel Marchena, no se le escapa nada. Ni siquiera la indisposición momentánea del funcionario que asiste a la Sala y que obligó a suspender la sesión unos minutos hasta ser examinado. Por ello frenó en seco al testigo reclamando a las partes preguntas concretas, porque el "testigo se desliza más que por la descripción de hechos por valoraciones que son prescindibles".

Mientras tanto, el inspector había explicado cómo en Sabadell comprobaron que la situación no era la de "un proceso electoral normal, donde la gente se dispone en colas ordenadas", mientras que allí había "una masa ingente de 200-300 personas", que cantaba "votaremos", pero se encontraba "muy pacífica" hasta que "la gente que fueron sacando" los agentes, para poder acceder al centro empezó a "similar agresiones". Entonces, la gente ya empezó a insultarles y a gritar "fuera las fuerzas de ocupación". Según el testigo, "los agentes hicieron un "trabajo realmente escrupuloso con las manos", sin usar las defensas.

Al llegar a Barcelona, en el Joan Boscà, se dieron cuenta de que "la situación iba a ser muy diferente". Se pusieron máscaras y chalecos. Y ya un agente recibió un paraguazo, a otro se le golpeó con un casco y a un tercero se le tiró por las escaleras. "Detrás de una barricada que la gente gritara 'somos gente de paz'... Pero eso es lo que gritaban", dijo irónico antes de recordar los insultos que a continuación recibieron.

Mossos 'mordidos'

Después se centró en el colegio Pau Romeva, que fue donde dijo haber "acreditado las sospechas que ya tenía sobre los Mossos", unas  sospechas probablemente compartidas por sus superiores porque, según dijo, no tenía que comunicar con ese cuerpo su actuación y a partir de las 8 de la mañana ni siquiera informar al centro de control de su actuación. 

Tanto él como los inspectores y agentes que le siguieron en el estrado relataron cómo en el centro los mossos tenían cortado el acceso a la calle con vehículos cruzados, por lo que los policías debieron acceder por sentido contrario. Entonces vieron o como se dice en el argot policial, "mordieron", a dos mossos de paisano con su pinganillo, botas de servicio, que iban comunicando que alguien, aunque ignoran con quién. "Al salir las unidades de intervención esos señores se montan en un coche del departamento de Presidencia de la Generalitat. Ese es el titular", se permitió la licencia el inspector. Obvió que al salir del centro los agentes tuvieran que disparar unas salvas para evitar que la gente rodeara los vehículos y los aislara. 

El problema es que no quedó claro que realmente fueran mossos ni con quién comunicaban. Más expresivo fue otro testigo al decir que los mossos se mezclaron con la "masa" como meros "espectadores", fue uno de los inspectores que participó en el IES Vilumara en El Hospitalet. Relató que los concentrados cerraron la puerta para impedir el acceso de la policía y la pierna de uno de los agentes quedó atrapada, lo que les obligó a romperla. Cuando pudieron acceder ya no había más rastro de votación que la colocación de la mesas en las aulas. Pese a la insistencia del fiscal Fidel Cadena, el agente que resultó atrapado sostuvo que no sabe si los que empujaban la puerta conocían su situación y que en cualquier caso cree que la mayoría solo quería impedirles la entrada.

Ponsatí y su escolta

Tampoco es habitual en lo que llevamos de juicio que los acusados o los 'consellers' huidos hayan sido identificados con un papel protagonista en algún episodio del juicio. Pero la resistencia de la que era consellera de Educación, Clara Ponsatí, actualmente huida en Escocia, y el mosso que le hacía labores de escolta fue llamativa. Al menos para el inspector que actuó en el Servei Central de Educació, donde un casco de un miembro de las unidades de intervención acabó con cáscaras de huevo y otro, roto tras recibir un impacto con un objeto desconocido.

Mientras tanto, resistencia activa. "Forcejeos, pataleos". Y alguien con gran "protagonismo en esa resistencia", que gritaba: "Yo estoy en mi casa y no me voy y ahora entro". Según el testigo, costó mucho deshacerse de ellos, un varón y una mujer. Al final el hombre se levantó y se identificó como "compañero", porque era mosso, en servicio de escolta de "la consejera Ponsatí", a la que entonces acompañaba. 

Este inspector, que fue quien intermedió con el abogado de Oriol Junqueras, Andreu Van den Eynde, en la Escola Dolors Monserdà, señaló que le pidió el auto por el que debían impedir el referéndum y se lo leyó íntegro. Como hizo este martes, aunque sin la cara de sorpresa que le supuso la víspera, el letrado obvió este extremo y preguntó por otras intervenciones.

La sesión concluyó con un episodio previo al 1-O sobre el que ya se había declarado, pero a Vox le gusta insistir. E insistió tanto que creyó conveniente llamar a cinco guardias urbanos de Badalona que trataron de intervenir unos carteles del referéndum ilegal en un vehículo y el presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, y José Téllez, entonces teniente de alcalde. El caporal explicó cómo Cuixart les recriminó el no haber pasado de largo y que su tono fue "de exigir, no de por favor". Al final Téllez sacó de los carteles del vehículo policial y se los dio al ahora acusado, que los repartió entre la gente. Después se fueron saltando y cantando "Catalunya lliure".

El caporal, que no quiso hablar ni con su alcaldesa mientras se producía el incidente, resumió el 'procés', cuando declaró que por encima de la voluntad política está el ordenamiento jurídico y las instrucciones de la Fiscalía, por las que procedió a retirar los carteles.

Los últimos testigos fueron dos mossos d'Esquadra, citados a propuesta de Vox. Parecía que se hubiera equivocado de agentes, porque el primero no intervino el 1-O  y solo participó en el arresto de un borracho que quería circular por una zona llena de peatones y la segunda señaló que formó parte de una pareja destinada a un colegio, pero no pudo intervenir porque al ser dos agentes las personas concentradas en la puerta les superaban. El abogado de Joaquin Forn, Javier Melero, le preguntó si alguien le había dado instrucciones de no intervenir. La respuesta fue un escueto no.