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JUICIO DEL 'PROCÉS'

Un comisario: "La actuación policial el 1-O fue más que medida, quirúrgica"

Asegura que el dispositivo de los Mossos solo pretendía "facilitar" el referéndum ilegal

Un guardia civil: "Nos llovieron piedras que no cabían en la mano"

Ángeles Vázquez

Los acusados con sus abogados en el juicio al procés en el Tribunal Supremo

Los acusados con sus abogados en el juicio al procés en el Tribunal Supremo

El tribunal del 'procés' continuó este martes haciendo su particular recorrido por la geografía catalana de la mano de los guardias civiles que intentaron cerrar colegios e intervenir las urnas del 1-O. La ruta acabó en Barcelona, con las 27 actuaciones de las que se ocupó la Policía Nacional. El responsable de Información de este cuerpo aseguró que "la intervención" policial ese día "fue más que medida, fue quirúrgica". 

A lo largo de su declaración, el comisario principal del que dependieron "en última instancia" los colegios en los que actuó la policía, admitió que se tuvo que emplear la fuerza ante lo que llamó "sistema de resistencia de carácter subversivo", aunque sostuvo que los agentes priorizaron siempre la seguridad de los votantes "en detrimento" de la suya propia.

Explicó que, pese que los ciudadanos estaban "bien organizados", "no hubo dos colegios iguales"; en algunos el "personal" era "más aguerrido" y en otros, "más vanguardista" a la hora de "sacar de quicio a la Policía".

Entorpecer

Muy crítico con la actuación de la Policía catalana, por entorpecer su labor y facilitar la consulta ilegal, dijo no querer, "con los grandísimos profesionales que hay en los Mossos, hablar solo de su dispositivo mal, porque, por ejemplo, en el colegio Ramón Llull, un inspector se quedó aislado y un coche de los mossos, no del binomio famoso, le sacó de allí".

De esa acción encomiable pasó a las actuaciones que no considera "de recibo", como que los mossos avisaran de la llegada policial en algunos centros, lo que, según sus palabras, hizo que "las colas de votantes se convirtieran en cebollas, que es como se dice en el mundo subversivo", añadió en referencia a un juego infantil catalán conforme al que los concentrados entrelazaban sus brazos para dificultar su desalojo.

Y así hasta concluir que "hubo muchas actuaciones que solo podían servir para facilitar el referéndum ilegal", una afirmación que por la tarde fueron corroborando sus compañeros de cuerpo con uno u otro ejemplo. Aunque sorprendió, y más al ser el responsable de Información, que al responder a Javier Melero, abogado de Joaquim Forn, dijera desconocer que el dispositivo de Mossos iba a estar compuesto por parejas hasta las 6.30 horas del mismo 1-O.

Al de Oriol Junqueras, Andreu Van den Eynde, le respondió que él debía saber cómo se hizo la labor de mediación en los colegios en los que la policía actuó, porque él fue el intermediario al que entregaron el auto del Tribunal Superior catalán que impedía la votación.

Monedas y torsiones

Antes de los policías concluyeron los nueve guardias civiles pendientes de la semana pasada. La mayoría de ellos lesionado en alguno de los centros. El primero relató cómo les "llovieron piedras", algunas que "no cabían en una mano", cuando trataron de marcharse de Sant Carles de la Rapita. Ya le había alcanzado una moneda cerca de ojo. Los que le siguieron coincidieron en lo fundamental: Los insultos con los que fueron recibidos y despedidos y el forcejeo en el que se les lesionó. Pese a todo, alguno dijo sentirse "orgulloso" de cumplir con su obligación.

Uno de ellos, que estuvo 152 días de baja, explicó que en Mont Roig del Camp "detrás de los que daban empujones y patadas había gente con las manos levantadas y diciendo 'Somos gente de paz'. Detrás, gente de más de edad cantando". Y coincidió con los policías que llenaría el resto de la jornada en que "no vio ninguna actuación" por parte de la pareja de mossos d'Esquadra que estaban en el colegio utilizado como lugar de votación. 

Su compañero relató que uno de los concentrados intentó quitarle la defensa a través de una valla, lo que le lesionó la muñeca, y que uno de sus compañeros tuvo que utilizar un espray de los que forman parte del equipamiento de la Guardia civil, aunque su máximo responsable negó en el juicio que se incluyera en el material oficial.

"Preguntar por los hechos"

Por lo demás, como en las jornadas precedentes, las defensas trataron de dejar patente su malestar por no poder exhibir los vídeos grabados en cada intervención policial según interrogaban a los testigos. Una de las formas que utilizaron de manifestar su protesta fue preguntaando por las grabaciones que los agentes habían visto, lo que hizo que el presidente del tribunal, Manuel Marchena, se viera obligado a pedir a todas las partes que "intentara preguntar por lo que pudo ver el testigo y prescindir de las valoraciones sobre los vídeos que pudo ver".

Este miércoles continuarán declarando agentes de Policía Nacional. Están citada una quincena de agentes en el alto tribunal.