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Análisis

La razón antes que la emoción

Ojalá que el voto sea fruto de informaciones verídicas, de reflexiones pausadas y de visiones a medio y largo plazo

Eulàlia Vintró

La razón antes que la emoción

El resumen de las encuestas publicadas en diversos medios y la última que nos ofrece este diario demuestran que no hay posibilidad de predecir ni los resultados electorales ni el Gobierno que pueda surgir de ellos. 

Teniendo en cuenta esta última es necesario, en primer lugar, valorar la cifra de personas que aún no saben a qué partido votarán, un 25%, una de cada cuatro. Y, en segundo lugar, que un 40% tiene dudas sobre qué formación prefiere entre dos o tres opciones. Dentro de este elevado porcentaje, entre un 20% y un 30% dudan qué fuerza de izquierdas les gusta más y entre un 12% y un 21% cuál de derechas. 

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Hechas estas reservas, se pueden identificar las tendencias y pronosticar algunos resultados. El partido ganador en votos y escaños en el Congreso será el PSOE; del Senado, no hace falta ni hablar. El PSC recuperará votos y escaños, pero no sería el primer partido en Catalunya. El PP quedará en segundo lugar con fuertes pérdidas en votos y escaños, hasta 50. Cs mejorará, pero hay mucha volatilidad entre sus votantes y podría ocupar el tercer lugar. Unidas Podemos está recuperando adhesiones últimamente, pero aún está en cuarta posición en España y en tercera en Catalunya, donde había ganado las dos últimas elecciones generales. La descarnada pugna entre ERC y JxCat está decantada a favor de ERC, que sube en votos y escaños, mientras JxCat podría bajar de ocho a cuatro escaños. Por lo que respecta a Vox, en España se estaría deshinchando, pero podría sacar una veintena de escaños, de los que uno o dos serían de procedencia catalana.

Acuerdos necesarios

Está asegurado, también, que no habrá ningún partido con mayoría absoluta y que será necesario el acuerdo entre dos o más formaciones para poder garantizar la investidura del nuevo presidente y la formación de un Gobierno estable, con capacidad de legislar, de aprobar presupuestos, de resolver la cuestión territorial y de influir en la política europea e internacional.

En lo que respecto a los posibles pactos, la preferencia se encuentra en PSOE y Unidas Podemos, con un 48,9% que en Catalunya sube hasta el 65,7%; PP y Cs reciben el 45,3% en España y el 17,6% en Catalunya; PSOE y Cs llegan al 42,9% en España y al 26,8% en Catalunya y el trío de derechas es rechazado por casi el 70% de españoles y el 86% de catalanes. Catalunya también aprueba con un 60,7% la suma de PSOE-Unidas Podemos y partidos nacionalistas mientras el resto de España solo le da un 37%.

Podríamos aventurar que si se mantiene la tendencia descrita, los tres partidos de derechas no llegarían a la mayoría absoluta ni tendrían fácil obtener más aliados, mientras que las dos fuerzas de izquierdas de ámbito estatal podrán llegar, siempre que Unidas Podemos siga subiendo. Si no llegan solas, no obstante, tendrán diversas opciones para pactar: ERC, PNV, JxCat, Compromís... Pero no olvidemos que la abstención es el peor enemigo de este último escenario.

Ojalá todos los que dicen que votarán, el 93%, lo hagan, y que su voto sea fruto de informaciones verídicas, de reflexiones pausadas y de visiones a medio y largo plazo. Casi un 90% de los ciudadanos las considera importantes, y esto nos obliga a situar la razón por delante de la emoción.