Ir a contenido

Mónica Gracia, secretaria general del SUP: "El 1-O, a los policías se les llevó a una emboscada"

"En el momento histórico del 1 de octubre la sociedad percibió que estábamos mal pagados, y los políticos tuvieron que reconocer lo que era de justicia"

"A los que critican el acuerdo de equiparación salarial con Interior les digo: Si no hubiéramos fimado, ¿qué tendríamos hoy en las nóminas? 380 euros menos"

Juan José Fernández

Mónica Gracia, secretaria general del Sindicato Unificado de Policía (SUP)

Mónica Gracia, secretaria general del Sindicato Unificado de Policía (SUP) / EL PERIÓDICO

A muy pocos españoles, en el año transcurrido, les ha crecido el sueldo mensual 202 euros brutos de media y, en este, 177 euros más, salvo a los 160.000 policías y guardias civiles que forman el grueso de las Fuerzas de Seguridad del Estado.

Se ha cumplido un año del acuerdo de su equiparación salarial con los Mossos, y es este un aniversario cruzado por hebras históricas. Esta subida de salarios públicos sin precedentes está íntimamente conectada con el 1-O, y con la necesidad que tuvo el Gobierno de desplegar a millares de antidisturbios en Catalunya. Y precisamente la actuación de aquellos policías es puesta estos días en la picota por las defensas del gran juicio del ‘procés’.

Del despliegue policial, del 1-O, de la subida salarial y del juicio en el Supremo es testigo privilegiada Mónica Gracia, que une a su condición de subinspectora de Policía –con destino en el control de fronteras del aeropuerto de El Prat–, la de secretaria general del Sindicato Unificado de Policía (SUP, primera fuerza en representación en el colectivo) y la de barcelonesa nacida en 1971 que, como casi todos los catalanes, tiene de familia de todos los colores políticos.

- ¿Habrían conseguido la equiparación salarial sin el escenario político del estallido del ‘procés’?

- Creo que sí, pero el 1-O fue el momento clave, el empujón necesario para que se viera nuestra situación. Hay un hecho histórico, el 1 de octubre, en el que la sociedad percibió que los policías estábamos mal pagados, y que éramos los que estábamos defendiendo el Estado. Y en ese punto de inflexión los políticos tuvieron que reconocer lo que era de justicia.

– Usted es catalana, de Barcelona. ¿Cómo impactó el 1-O en su familia? ¿Se ha notado en su entorno la división que ha provocado esta situación política?

- Tristemente sí. Yo soy muy catalana, y por encima de todo española. Y en mi familia, en según qué manteles, está vetado hablar de según qué temas, porque se genera una discusión que no nos lleva a ningún sitio. Yo soy de las que se confundió cuando, hace unos años, pensaba que esto no pasaría de los círculos políticos; hoy la división está en las familias y está en los manteles.

- En el juicio del ‘procés’, las defensas han sacado los vídeos de la actuación policial el 1-O. Es otro juicio, a sus compañeros, que se celebra a la vez que la vista de los políticos encausados. Para usted ¿hubo violencia policial aquel día?

- Es complicado… Yo lo que sé es que mis compañeros lo que hicieron fue cumplir la ley. A mis compañeros les dieron una orden de desalojar los colegios y actuaron en proporción, según el ciudadano les dejaba o no actuar. En proporción a cómo actuó el ciudadano, actuó el policía.

- ¿Y hubo violencia ciudadana ese día?

- Sí. Sí que la hubo, porque hubo personas que se atrincheraron en las puertas. Y podríamos hablar del Fairy, del que se ha hablado en el juicio... Pero es un tema más de fondo: el problema de ese día es que falló una de las patas del dispositivo, los Mossos no actuaron. La inacción de una parte de los Mossos nos metió en situaciones que, de haberse sabido antes, quizá habrían llevado a preparar el dispostivo de otra manera, y seguro que no se habría tenido que llegar a actuar como se hizo.

-¿Estuvieron los policías bien dirigidos?

- Por nuestros mandos policiales, sí. Pero, si miramos hacia arriba, ya es otra cosa. El señor Pérez de los Cobos no es policía. En esta central sindical siempre dijimos que no era la persona idónea para llevar un dispositivo de esa envergadura.

- ¿Y los dirigentes políticos? Por lo que les han oído en el juicio, ¿los policías se sienten respaldados?

- Por unos más que por otros. Al secretario de Estado, el señor Nieto, desde el SUP le damos las gracias, porque no eludió su responsabilidad. Viendo los políticos que hay en este país y su nivel de responsabiliad, nos sorprendió gratamente. Nos hubiera gustado que el exministro Zoido hubiera sido más claro en su exposición, que no hubiese sido frívolo. No puede ser que los políticos nos dejen a los pies de los caballos. A los policías se les llevó a una emboscada, y tuvieron que hacer cumplir la ley. Y ahora hay familias que se juegan su pan en diversos procesos por defender la ley. Siempre los defenderemos, porque lo que hicieron fue por un mandato judicial. La violencia o no que hubo ese día fue en función de la actitud del ciudadano. ¿Por qué hubo colegios en los que no hubo ningún problema? Un antidisturbios está acostumbrado a estos servicios, y actúa progresivamente. A nadie le gusta sacar la defensa. Si el agente llega hasta ahí, es porque no le queda otra.

- La patada voladora que se ve en un vídeo y otros excesos igualmente grabados, ¿entran dentro de esa definición?

- Decir que todo fue correcto tampoco sería cierto. Seguro que en algún momento concreto o en algún caso puntual puede que algún compañero hiciera alguna cosa que… Pero para eso tenemos nuestros mecanismos internos, y no se puede culpabilizar a toda la Policía por algo de lo que, los responsables en el fondo son los políticos. En este tipo de situaciones puede haber procedimientos que no son ortodoxos, pero esos compañeros llevaban un alto grado de tensión y de presión desde las seis de la mañana, tras semanas metidos en un barco. Somos personas. Lo que no puede ser es que ahora parezca que, de todo lo que ocurrió, los responsables son los policías que estaban allí. Los policías fuimos una herramienta, no los responsables de lo que ocurre en Catalunya.

-Se cumple un año de la firma del acuerdo de equiparación salarial y, pese a los vaivenes de la legislatura, los pagos se están cumpliendo…

-Económicamente se ha cumplido al cien por cien. El primer tramo se cobró, que supuso 202 euros brutos de media, y este segundo tramo también se va a cobrar en la nómina de abril con carácter retroactivo, que supone 177 euros brutos de media. Pero hay una cuestión que está en el aire, y es la consultoría encargada (por Interior y los sindicatos policiales a Ernst & Young, para ajustar qué subida real falta para equiparar el sueldo con los Mossos). Entre el 28 de febrero y primeros de marzo, los sindicatos teníamos que haber recibido ya los datos de los dos primeros capítulos; y un tercero al parecer se ha entregado a la secretaría de Estado, pero aún no se nos ha dado. El SUP lo ha denunciado en el portal de Transparencia y Buen Gobierno, porque se nos está privando de datos esenciales para terminar la equiparación real y efectiva, que será en 2020. Esperamos que nos reúnan a la mayor brevedad.

- ¿Esto significa que los 247 millones de euros previstos en el acuerdo para subir el sueldo a policías y guardias civiles en 2020 podrían ser más?

- Si la consultoría llega a esa conclusión, sí.

- ¿Hasta qué punto tiene garantizado un policía o un guardia que su sueldo, en 2020, no será diferente al de un mosso?

- Totalmente, pero el gobierno que esté en 2020 deberá cumplir con lo acordado, que está publicado en el BOE. Si, como esperamos, la consultoría da como resultado que la equiparación real supone más del total de 807 millones de incremento previstos en el acuerdo, tendrán que encontrar la partida extraordinaria para cumplir. Y entonces habrá otras variables a valorar, como las horas extra, la jubilación…

- Medio millón de votos suponen los miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado y sus familias. ¿Están prestando atención los partidos en sus agendas electorales a la equiparación salarial?

- La suelen llevar siempre. Cualquier político con miras sabe que sin seguridad no hay libertad, y sin libertad no hay democracia. Pero hasta ahora los partidos han ido llegando al gobierno y olvidando. Por eso este acuerdo ha sido histórico, tras tantos años de promesas. En estas elecciones nuevamente todos los partidos van a llevar alusiones a la equiparación salarial, y nosotros no vamos a dejar que no cumplan con lo que se acordó.

- ¿Están teniendo contactos con los partidos para meter en la agenda electoral el salario de policías y guardias civiles?

- Sí, nos estamos reuniendo con todos los partidos que presentan listas, desde la izquierda hasta la derecha, con todos los partidos que puedan decidir el futuro de los policías, para que no se olviden de la equiparación salarial, y para presentarles nuestras necesidades.

- El dinero de la equiparación salarial llega a las nóminas, pero una parte del colectivo, la plataforma radical Jusapol, con integrantes muy vinculados a Vox, niega la equiparación y lanza muy gruesas descalificaciones.

- Alguien se ha olvidado de que, mientras estábamos negociando, otros colectivos, como el de Prisiones o los de la Sanidad y Educación, o los jubilados, estaban haciendo también sus reclamaciones en las calles. ¿Cuál de esos colectivos ha conseguido hasta ahora 807 millones para sus retribuciones? Algún día quienes lo niegan se darán cuenta de su error. Están dividiendo a la Policía. Llegar al extremo de los insultos y las amenazas no ayuda en nada. Se están sobrepasando todas las líneas. Nosotros preferimos pájaro en mano a quedarnos sin nada por tensar demasiado la cuerda. Aquellos que no lo ven, que me expliquen: si no hubiéramos firmado ¿qué tendríamos hoy en nuestras nóminas? Tendríamos 380 euros brutos menos al mes.

- El clima en la Policía se ha enrarecido entre insultos y escraches. Para usted, que además es mujer y también la han insultado por ese flanco, ha tenido un coste personal…

- Más que por ser mujer, me duele que me insulten por ser compañeros míos. Es muy triste que un compañero te insulte, o te desee que te mueras, que eso lo he tenido que aguantar yo, el "muérete, hija de puta". La Policía hoy está dividida. Siempre ha habido discrepancias entre las organizaciones sindicales, pero nunca había visto en la Policía traspasar las líneas rojas que se han traspasado esta vez. Esto nos debilita a todos. Juntos nos iría mucho mejor ante el próximo gobierno que salga del 28-A.

560 euros más en la nómina

En 2020, y tras dos subidas seguidas en sus emonumjentos, a los policías y guardias les espera una nueva subida de sueldo, la correspondiente a la tercera fase del acuerdo de equiparación salarial que, este martes hace un año, firmaron los principales sindicatos y asociaciones del Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil con el Ministerio del Interior.

Tras el crispado otoño del 'proces', policías y guardias pusieron el grito en el cielo pro ser sus salarios sensiblemente inferiores a los de las policías autonómicas. Y se desató una protesta con pocos precedentes en las Fuerzas de Seguridad. Fue el ministro Juan Ignacio Zoido quien estampó la firma, pero ha sido su sucesor, Fernando Grande-Marlaska, el que ha tenido que buscar las partidas presupuestarias en un presupuesto que no era el suyo.

En principio son 807 millones de euros de previsión de gasto total, de los que 310 correspondieron al ejercicio de 2018, 250 millones al actual y, el año que viene, otros 247. Estas cantidades, sin contar partidas paralelas de 100 millones para los agentes en segunda actividad, y de 90 para reflejar en las nóminas de 160.000 guardias y policías las subidas acordadas para toda la función pública.

En la sopa hirviente de la equiparación salarial metieron la cuchara todos los partidos, utilizada como piedra de desgaste para los gobiernos. Y aún queda, según los términos del acuerdo, una auditoriía que determine si la subida ha sido suficiente.

No lo ha sido, de momento, para seis asociaciones de guardias civiles que, este martes, han acusado a Interior de reducirles en 4,3 millones de eruos la partida global que les correspondía para este año.

Alberto Moya, de la Asociación Unificda de Guardias Civiles (AUGC); Javier Montes, de la Unión de Oficiales; Pablo González, de AEGC, Ramón Rodríguez Prendes, de Unión GC, Fernando García, de la Asociación de Cabos, y Ángel Ramíres, de la Asociación de Suboficiales, no han descartado pleitos y movilizaciones.

En una rueda de prensa celebrada en Madrid, han recordado que, de los 807 millones previstos para la equiparación, un 41 por ciento iba a ser para la Policía y un 59 pra la Guardia Civil. Así fue en los pagos de 2018, pero para este año la partida, que se empieza a cobrar en abril, ha quedado reducida, según denuncian, para los guardias en un 1,73 por ciento, los mencionados 4,3 millones de euros.

"No queremos enfrentamiento entre los dos cuerpos hermanos", han subrayado, no obstante, los representantes de los guardias.

Para Juan Fernández, portavoz de la AUGC, el 1-O fue clave en su lucha por el aumento de salario. "Sin duda ese excepcional escenario ayudó a poner a vista de todos los ciudadanos la labor de policías y guardias civiles, en un momento clave para la consecución de nuestro objetivo. Fue determinante", dice.

Este guardia civil confía en que en 2020 no tendrán problema para que les suban de nuevo el salario hasta cobrar como los mossos, pero "sin duda ayudarían unos resultados posteriores al 28-A con una estabilidad política para nuestro país".

Antonio Labrado, secretario general de la Confederación Española de Policía (CEP), cree que el cobro del tercer tramo de la equiparación está garantizado, y que los agentes de las Fuerzas de Seguridad del Estado ganen, finalmente, 560 euros brutos más al mes de media: "Ningún gobierno se va a plantear no llevarlo a cabo", apuesta. Aunque aclara: "Estamos a la expectativa de una auditoría que nos debería haber entregado ya Interior y, sorprendentemente, no nos ha dado".

Labrado coincide en que el 1-O fue determinante para el acuerdo: "Cuando la Policía y la Guardia Civil se les llama para hacer una labor que otros no hicieron, allí estuvieron. Y eso generó en buena parte de la sociedad española una sensación de pertenencia ante la que los políticos no pudieron permanecer ajenos".