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protesta por el juicio del 'procés'

La ANC pone fin a la ocupación de la sede de la CE y anuncia "acciones más directas"

Los representantes entregaron una carta al responsable europeo y pasaron la noche encerrados en el edificio

Los CDR lanzaron pintura en Interior y en la Fiscalía y un activista fue detenido por agredir presuntamente a un mosso

Júlia Regué

La ANC delante de la sede de la Comisión Europea. / VIDEO ACN

La veintena de miembros de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) que ocupó este viernes la sede de la Comisión Europea en Barcelona ya ha puesto fin a la protesta. Después de pasar la noche en encerrados en el edificio, han abandonado el lugar a las 11 horas arropados por socios y simpatizantes de la entidad, frente a un cordón de voluntarios que sostenían pancartas mientras custodiaban los accesos.

Al salir, han tachado la acción de "todo un éxito" y han avisado que preparan "acciones más directas". "Entramos en una etapa distinta que necesita acciones distintas, de resistencia no violenta y más directas. Hay que asumir más riesgos y marcar nosotros la agenda", ha proclamado su presidenta, Elisenda Paluzie, al dar por finalizada la 'performance'.

La ANC había convocado una manifestación a las siete de la tarde del viernes en Jardinets de Gràcia como protesta al traslado a Madrid de los independentistas encarcelados, que fue sustituida por esta acción sorpresa. Cerca de las seis horas, los representantes entraron al edificio ubicado en la confluencia entre Passeig de Gràcia y la calle Provença con una carta en catalán y en inglés dirigida a Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, y al director de la Representación de la Comisión Europea en Barcelona, Ferran Tarradellas. Con el texto, reclamaron que "inicien los procedimientos para activar el artículo 7 del Tratado de la Unión Europea, para privar al Estado español de sus derechos de voto y de representación".

"Desde dentro de la sede de la Comisión Europea en Barcelona dejamos bien claro que el derecho a la autodeterminación es un derecho, no un crimen", afirmaron en un documento difundido a través de las redes sociales en el que llamaron a sumarse a la protesta -unas 4.000 personas, según la Guardia Urbana, les acompañaron desde fuera entre las 18 horas y las 21 horas-. Este mismo lema fue usado como reivindicación en una pancarta que colgaron en el primer balcón del edificio, además de un crespón negro en el centro de la bandera de la Unión Europea (UE).

"Queremos denunciar todas las vulneraciones de derechos fundamentales que se han producido desde el 1-O", espetó Paluzie. Y apostilló que "esto no se puede producir en la Europa del siglo XXI". Según Paluzie, la UE "no puede restar impasible" porque "lo que está pasando aquí es tan grave como lo que está pasando en Polonia Hungría".

Representantes de ERC y la CUP acudieron a la cita para mostrar su apoyo, mientras que JxCat anunció que iba a mantener un perfil bajo y no se acercó ningún miembro hasta la sede de la Comisión Europea, aunque finalmente, pasadas las 22 horas, el diputado Francesc Dalmasses anunció que pasaría la noche junto a los manifestantes. Y así lo hizo. "Lo que defendemos no son más que unos valores, los de la democracia y la libertad, que son la razón de ser de Europa", espetó.

Republicanos y anticapitalistas coincidieron en acusar a la UE de "mirar hacia el otro lado" en lo que atañe al 'procés'. "Si Europa quiere ser digna de los derechos fundamentales sobre los que se asienta su nacimiento lo que tiene que hacer es tomar partido y poner el foco en lo que está pasando en Catalunya", aseveró el diputado Ruben Wagensberg. El 'cupaire' Carles Riera felicitó a la ANC "por la valentía y coraje" de emprender una acción como esta. "Nuestra batalla no solo es contra el Estado español, sino también contra una UE que hoy es una cárcel de pueblos y un espacio político cada vez más antidemocrático", añadió. Y censuró que la sentencia de la vista en el Tribunal Supremo "ya está escrita", por lo que "hay que ganar el juicio políticamente desde las calles".

Advertencia a Torra 

Los Comitès de Defensa de la República (CDR) y Arran, organización vinculada a la CUP, protagonizaron su propia manifestación y recorrieron el centro de Barcelona señalando con huevos y pintura distintas instituciones. Unas 500 personas arrancaron la marcha a pocos metros de la convocatoria de la ANC, trataron de acercarse a la Delegación del Gobierno -pero un fuerte cordón policial de los Mossos d'Esquadra lo impidió-, mancharon la sede de la Fiscalía Superior de Catalunya, pintaron 'Buch dimisión' en la Conselleria de Interior y terminaron la marcha en la plaza de Sant Jaume.

La Fiscalía General del Estado condenó el ataque, y reafirmó su compromiso con sus funciones constitucionales y el apoyo a los compañeros de Catalunya.

Frente a la sede del Govern, desplegaron una pancarta en la que se podía leer "No votamos pactos ni renuncias", con una imagen del encaje de manos entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el del Ejecutivo catalán, Quim Torra. "Sin desobediencia no hay independencia", advirtieron. 

Después de lanzar pintura a los agentes que custodiaban el Palau de la Generalitat, fueron encapsulados y desalojados de la plaza. Uno de los activistas de los CDR fue detenido en la Rambla por un delito de atentado a la autoridad tras haber agredido presuntamente con un casco a un agente de los Mossos, según explicaron fuentes de la policía autonómica.