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REUNIÓN EXTRAORDINARIA

Seísmo en la ANC por la huelga de hambre de los presos

Secretarios nacionales sacaron adelante una reunión de urgencia molestos por la "falta de apoyo" de la dirección a la protesta

El encuentro se zanjó sin acuerdos y evidenció la polarización estratégica de la entidad soberanista

Júlia Regué

Parte de la dirección de la ANC en rueda de prensa el pasado sábado.

Parte de la dirección de la ANC en rueda de prensa el pasado sábado. / GUILLEM ROSET (ACN)

Reunión de urgencia de la cúpula de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) a propósito de la huelga de hambre de cuatro de los políticos independentistas presos en Lledoners. El encuentro extraordinario, celebrado el pasado domingo en Barcelona, no fue fruto de una convocatoria orquestada por la presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, como es habitual, sino por un grupo de secretarios nacionales descontentos por la "inacción" y "falta de apoyo" a la protesta de los encarcelados. Movieron hilos hasta cosechar un total de 26 firmas, justo el tercio necesario, según establece el artículo 21 de los estatutos, para urgir un debate si su líder no lo convoca previamente. 

Según ha podido saber EL PERIÓDICO, estos secretarios nacionales impulsaron la discusión de una serie de propuestas para apoyar extramuros la acción protagonizada por su anterior presidente Jordi Sànchez junto a Jordi TurullJosep Rull Joaquim Forn. En su opinión, esta nueva situación de los presos debe servir para retomar la "movilización permanente en las calles que genere un nuevo 'momentum'"; es decir, una oportunidad para "volver a proclamar la república catalana".

Su malestar viene cuajando desde que el exsecretario nacional Vicenç Relats apretara para activar los "ayunos colectivos" bajo el lema "'prou ostatges'" (basta de rehenes), replicando una propuesta que ya puso en práctica un miembro actual, Lluís Junyent, en su ciudad, Cornellà, en noviembre y diciembre del año pasado. Una iniciativa que, según explican fuentes internas, pese a contar con el apoyo logístico de la ANC, no ha surgido de los espacios de discusión formales y no ha tomado el protagonismo que, a su juicio, merece. Más aún, hurgan las mismas voces, cuando Paluzie no ha participado hasta ahora en la protesta.

Su actividad se ha quedado en lo propagandístico: en una web de apoyo; una misiva a Dunja Mijatović, de la Oficina de la Comisaría de los Derechos Humanos del Consejo de Europa, y a Michelle Bachelet, Alta Comisaria de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, y una marcha hasta el centro penitenciario para dibujar un "círculo de luz" en los aledaños de Lledoners.

Cruce de tácticas

La cuestión de fondo es el encontronazo estratégico y el cruce de tácticas en el que flota la ANC. De un lado, las bases más duras exigen que se actúe de "forma reactiva" a los acontecimientos del momento con "movilizaciones contundentes", una "agilidad" que choca con el diseño de un plan a largo plazo que siguen sin acotar. De otro, un Comité Permanente que apela a la "cautela", temoroso de "caer en trampas electoralistas", reacio a responder a impulsos que puedan acabar descontrolando la entidad.

En la balanza, el primer sector sube el tono. Creen que la ANC "no está a la altura de los acontecimientos" y presionan cada vez que las redes sociales arden con la etiqueta #onetsANC (¿dónde estás, ANC?). El pavor al verse superados por otros actores más decididos con "acciones de desobediencia" en las calles y el sentirse huérfanos por no haber patrocinado los primeros una protesta contra el Consejo de Ministros que se celebrará el próximo viernes en Barcelona hurgan en el enfado.

El encuentro se cerró sin acuerdo. Un largo domingo de debate que sigue enquistado los planes de futuro de la entidad.