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PLENO EN EL CONGRESO

ERC y PDECat afean a Sánchez falta de propuestas pero mantienen la mano tendida

Tardà: "Todavía estamos a tiempo"

Campuzano: "Con su discurso ha dado el primer triunfo a Vox"

Fidel Masreal

Tardá pide “diálogo” y cree que “aún estamos a tiempo” para buscar una solución en Catalunya. / JOSÉ LUIS ROCA (VÍDEO: ATLAS)

Tensión moderada, la vivida este miércoles entre el independentismo y el presidente del Gobierno en el Congreso. Unos y otros sabían que el ascenso de Vox y los incendios provocados por el 'president' Torra con su discurso sobre los Mossos y la vía eslovena enturbiaban el debate monográfico sobre Catalunya, en el que la derecha de PP y Ciudadanos cargaría de nuevo contra Pedro Sánchez por no aplicar ya el 155. Así pues, tocaba elevar el tono. Pero sin romper amarras, pese a que las vías de solución al contencioso no estan hoy más cerca de llegar que ayer. Al PSOE le sigue interesando tratar de cultivar el terreno soberanista cara a los presupuestos y marcar distancias con los mensajes de recentralización de la derecha. Y al independentismo le convenía desmarcarse totalmente de la violencia y del discurso radical que había alentado Torra.

Así pues, es cierto que el mensaje de Sánchez, cargando contra las "mentiras" del independentismo y amenazando con enviar a la policía nacional y a la Guardia Civil a Catalunya generaba una rèlica del PDECat y ERC, que le advertían de que imitar el discurso de las derechas sería la perdición de Sánchez porque supondría entregar a PP, Ciudadanos y Vox "la hegemonía política de España durante muchas décadas", en palabras de Campuzano. El republicano Joan Tardà afeaba a Sánchez una intervención "superficial por burda y vacua por falta de propuestas".

Pero dicho ello, ha quedado claro que a nadie le interesaba una excesiva escalada retórica. Al Gobierno, porque sigue persiguiendo un espacio de moderación frente al centralismo, y trata de seguir contando con ERC y en parte el PDECat en su agenda de reformas sociales. Al independentismo, porque necesita desmarcarse de toda etiqueta radical y violenta. Campuzano subrayaba en todo momento el caracter pacífico del movimiento, y apelaba a recuperar con Sánchez el "espíritu" de la moción de censura. Una manera de volver a avalar el apoyo del PDECat a esa moción -pese al rechazo inicial de Puigdemont- y a apostar por la vía negociadora. Tardá por su parte acababa su discurso con dos mensajes: el de mano todavía tendida y la frase "todavía estamos a tiempo".

El referéndum y las mayorías

Sin embargo, cabe consignar que en un debate bronco teñido por referencias a Vox ("con su discurso ha dado el primer triunfo a Vox", le espetó Campuzano al presidente del Gobierno), a Andalucía, al terrorismo, al Brexit y a la gestión global del Gobierno, de avances significativos en el terreno de la solución no ha habido. Sánchez no se movía de la idea de que ha de ser el independentismo el que teja majorías con los no soberanistas en el Parlament para votar un nuevo Estatut. Y Tardà y Campuzano seguían considerando inevitable resolver el contencioso con un referéndum que incluya la opción independentista.

Todo ello requerirá tiempo y será difícil, como admitía el diputado republicano. Un Tardà autocritico que ante las invectivas de Sánchez sobre la insuficiencia de los apoyos al independentismo admitía que no existe una mayoría social secesionista. Y un Campuzano también moderado en el contenido y firme en el tono, reconocía que las posibles soluciones han de seguir el cauce de las "vías legales y democráticas".

Las alternativas

Es cierto que Tardà dejó caer de nuevo la vía de la desobediencia si la negociación no avanza. Pero lo cierto es que los enfrentamientos más enconados del debate llegaban siempre de la mano de las posiciones maximalistas del PP y sel líder de Ciudadanos, un Albert Rivera que insistía en seguir llamando golpistas a los líderes del 'procés' ante lo cual el republicano respondía con vehemencia llamando "fascista" a Rivera. Todo ello generó de nuevo la reprimenda de la presidenta del Congreso en un debate que mostraba la enorme distancia entre las posiciones de unos y otros en el contencioso catalán.