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ACTO SIMBÓLICO EN BARCELONA

El ayuno en apoyo de los presos exhibe la desunión independentista

Políticos soberanistas ayunan durante 24 horas en el convento de los Caputxins de Sarrià

Artadi advierte de que la falta de unidad puede provocar la "derrota" de la causa secesionista

El Periódico

El monje capuchino Joan Botam recibe a los políticos independentistas que participan en el ayuno de 24 horas.

El monje capuchino Joan Botam recibe a los políticos independentistas que participan en el ayuno de 24 horas. / DANNY CAMINAL

Forzando una frágil imagen de unidad, 'consellers' y diputados soberanistas efectúan este 6 de diciembre, Día de la Constitución, un simbólico ayuno de 24 horas en los Caputxins de Sarrià, en Barcelona, en solidaridad con los presos independentistas en huelga de hambre. La iniciativa la planteó Junts per Catalunya el pasado sábado, nada más conocerse la protesta de los reclusos, pero los partidos y entidades independentistas no lograron consensuar su formato hasta el miércoles por la tarde. Los Caputxins de Sarrià son un lugar de encuentro simbólico para el catalanismo, ya que en este convento, en 1966, medio millar de estudiantes desafiaron al régimen franquista organizando un encierro que duró tres días.

Entre los miembros del Govern presentes se encuentran la 'consellera' de Presidència y portavoz del Govern, Elsa Artadi; la 'consellera' de Cultura, Laura Borràs, y el 'conseller' de Territori, Damià Calvet. Por parte del grupo parlamentario de JxCat están presentes, entre otros, los diputados Eduard PujolGemma Geis y Eusebi Campdepedrós, de ERC han acudido Sergi SabriàRubén Wagensberg y Lluís Salvadó, mientras que a la CUP la representa Carles Riera.

Unidad retórica

La falta de unidad entre las fuerzas secesionistas ha estado presente en el coloquio que ha acompañado al ayuno. En este sentido, Artadi ha alertado de que la "falta de liderazgo y coordinación" del independentismo puede ser "la receta de la derrota" de la causa soberanista. "No puede ser que nos cueste tanto hacer cosas tan pequeñas como esta acción de denuncia", ha advertido la portavoz del Govern antes de aconsejar que se "dejen de lado batallas electorales" y se evite la pugna sobre "quién será hegemónico en el independentismo".

Sin embargo, en el mismo debate, Riera ha advertido de que la CUP no está por la labor de respaldar más gestos simbólicos: "Creemos que hay cierta fatiga y agotamiento. La capacidad de ganar símbolos ya la hemos ganado. Ahora hay que ir al a praxis. Hay un desánimo por una falta de liderazgo, de claudicación, de no reactivar de forma efectiva la autodeterminación".

Desde Suiza, la secretaria general de ERC, Marta Rovira, huida de la justicia española, también ha lanzado un aviso: la "represión" del Estado puede "dinamitar el movimiento independentista". Por ello, ha reclamado unidad al conjunto del soberanismo: "Hay que saber sumar. Consensuar. Estratégicamente. Es la única alternativa para conseguir un país con derechos civiles y sociales".

Constitución de "represión"

Quien no ha hecho referencias a la unidad independentista ha sido el 'expresident' Carles Puigdemont, desde Bélgica. Ha optado por denunciar el "clima inaceptable de coacción de los derechos fundamentales" en el que se celebra el 40º aniversario de una Constitución que ha tachado de "herramienta caduca y de represión".

Jordi Sànchez y Jordi Turull fueron los primeros políticos presos en iniciar la huelga de hambre, a la que tres días después se sumaron también Josep Rull y Joaquim Forn. Los cuatro, todos de JxCat, se encuentran encarcelados de forma preventiva en la prisión de Lledoners, junto con los republicanos Oriol Junqueras Raül Romeva y el presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, que por el momento no se han añadido al ayuno voluntario.