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Protesta contra el franquismo

Vecinos de Guadiana del Caudillo quieren quitarse el apellido

Convocan una manifestación contra los gestos franquistas de su alcalde, que acaba de fichar por Vox

Juan José Fernández

A la izquierda, cartel convocando manifestación contra el nombre franquista de Guadiana del Caudillo. A la derecha, su actual alcalde, Antonio Pozo.

A la izquierda, cartel convocando manifestación contra el nombre franquista de Guadiana del Caudillo. A la derecha, su actual alcalde, Antonio Pozo. / Ayto Guadiana

Por los rincones de un pueblo que se apellida "Del Caudillo" vuelan octavillas con un puño izquierdo cerrado como ilustración. Paradojas de Guadiana, como llaman, a secas, sus vecinos a la pequeña localidad de Badajoz cuyo consistorio se resiste a eliminar la referencia a Francisco Franco en su denominación oficial. 

Este sábado se libra una de esas batallas que jalonan el debate sobre la memoria histórica de este país. Será a las 17 horas, en la plaza del pueblo, donde la plataforma Guadiana Despierta pretende juntar al mayor número de gente posible. Por lo menos a toda la que haya decidido discrepar en  una localidad que no tiene, al fin y al cabo, más de 2.550 vecinos. 

Los convocantes han avisado a todo tipo de grupos de izquierda, sindicalistas y feministas de Badajoz -a 35 kilómetros- y la fértil comarca de las Vegas Bajas. "¡Guadiana sin caudillo ya!" claman las octavillas de convocatoria cuarenta y tres años y un día después de que el cadáver del dictador fuera enterrado en el Valle de los Caídos bajo una losa de granito de 1.500 kilos. Diecisiete jóvenes del municipio fundaron la plataforma. Son la inmensa mayoría nietos de los tres centenares de colonos que el franquismo trajo para fundar el pueblo.

"Venían con lo puesto"

En 1950, el Plan Badajoz -100.000 hectáreas convertidas en regadíos al este de la ciudad- deparó la fundación de varias aldeas de campesinos mediante la entrega de 6.000 viviendas y otras tantas parcelas para su cultivo. 276 fueron entregadas en un primer lote a los inauguradores de Guadiana, "que venían con lo puesto, andando o en la parte de atrás de camiones", tiene relatado a EL PERIÓDICO el alcalde, Antonio Pozo Pitel.

Puede que los abuelos estuvieran agradecidos al franquismo; e incluso nietos como el edil Pozo. Pero no todos los  descendienes piensan como él. "Lo único que puedo comentar ante la manifestación es respeto absoluto. Están en su derecho, como no podía ser de otra manera", dice Pozo, que deja un momento de podar olivos y recoger leña para atender a EL PERIÓDICO.

Guadiana del Caudillo, en una foto de 1950, cuando aún se realizaban obras de construcción del pueblo. / AYTO Guadiana

Influye en la convocatoria de este sábado la denuncia que sus promotores hacen del dinero público perdido por el ayuntamiento en subvenciones que no llegan "por mantener simbologías franquistas, incumpliendo así la Ley de Memoria Histórica", dice la convocatoria.

Además, el gasto en pleitos. Los que el Ayuntamiento ha sostenido contra el Estado por mantener el apellido franquista desde que se aprobó, en tiempos de Zapatero, la Ley de Memoria. En todos los casos, el abogado elegido por el consistorio ha sido Santiago Milans del Bosch, sobrino del general golpista que sacó los tanques en Valencia el 23 de febrero de 1981, y ex juez, ex fiscal y letrado que ha fundado un despacho en la Castellana de Madrid.

Esas pérdidas de dinero están cuantificadas por la oposición de izquierda. Ya van 23.000 euros en pleitos, y asciende a 91.000 euros el dinero en subvenciones de 2017 que Guadiana del Caudillo debe devolver por no cumplir con la Ley de Memoria Histórica. Los convocantes de la concentración estiman en 140.000 euros las subvenciones que se perderán el año que viene si el pueblo sigue llamándose así. "Y no nos parece mal que no nos las den si se incumple la ley", dice Ana Plaza, una de las portavoces de Guadiana Despierta. 

También está cuantificado el coste de otra iniciativa encargada por el alcalde Pozo: la elaboración de una guía de vestigios franquistas del pueblo, de la que hoy cada vecino tiene un ejemplar. Fueron 9.000 euros.

Se les entregó, con carta del alcalde, el 29 de marzo de 2017. Se titula 'Catálogo de vestigios sobre Guadiana del Caudillo', y se encargó su elaboración al historiador Luis Eugenio Togores, autor de biografías de los generales Millán Astray, Juan Yagüe y Agustín Muñoz Grandes. Togores es además docente vinculado a la católica Universidad San Pablo-CEU, y, sobre todo, investigador de la Fundación Francisco Franco, de cuya directiva fue vocal 17 años, hasta 2015.

No es la única huella de la Fundación franquista en Guadiana del Caudillo. El alcalde Pozo, por su numantina resistencia ante la Ley de Memoria Histórica, fue condecorado y recibió el título de caballero de honor de la entidad. Es un entorchado político que une ahora al de ser, también, la más flamante incorporación extremeña a Vox.

Fichaje de la extrema derecha

Guadiana del Caudillo lleva llamándose así desde que lo fundó el Instituto Nacional de Colonización del franquismo, en 1950, y tiempo ha habido para que se encresparan las cosas hasta el punto de convocarse una manifestación. Pero quién sabe si la paciencia de los vecinos no franquistas del pueblo no se habría desbordado aún si su alcalde no hubiese fichado por Vox.

Cuando Pozo mandó quitar de la antigua sede del PP el cartel azul de los populares para cambiarlo por uno de Vox, la gente no dejaba de comentarlo en los bares. "Las personas de izquierdas de Guadiana llegamos a la conclusión de que esto no se nos puede ir de las manos hasta el punto de que este pueblo sea el primero que gobierne Vox en toda España. Eso no puede ser", comenta Ana Plaza.

Antonio Pozo Pitel había dejado el PP en julio pasado. Según la versión que dio en su momento, se iba por "el abandono que sufrió su equipo de Gobierno tras los ataques recibidos en relación con la injusta Ley de Memoria Histórica". Y según explicó a EL PERIÓDICO en agosto pasado, porque su partido quería obligarle "a incumplir la vountad de los vecinos de que este pueblo responda a su tradición y se llame como se llama".

El alcalde Antonio Pozo jura su cargo en junio de 2015. A la derecha, la guía que mandó hacer, interpretando de una forma sui géneris la obligación legal de elaborar un registro de vestigios franquistas. / Ayto guadiana

Pozo habla de la voluntad del pueblo basándose en un referéndum que convocó en marzo de 2012 para decidir sobre la denominación de la localidad. Ganó la abstención (67,7 por ciento), y con una participacion de 817 vecinos (de 2.000 que constituyen su censo), pero el equipo de Gobierno, entonces del PP, decidió que había ganado el nombre franquista con 495 votos, 60,6 por ciento de los emitidos. Guadiana Despierta lo considera un "referéndum sin ninguna garantía legal. Por un motivo idéntido algunos catalanes (a día de hoy) están presos o fugados", dicen en su comunicado de convocatoria de la manifestación de este sábado.

El pasado 7 de septiembre, Vox hizo público que Pozo se incorporaba a sus filas. Y no solo él: también otro maldito del PP pacense, Juan Antonio Morales, que había pasado de ser secretario general provincial de su partido a denunciarlo por "las cesiones y actitudes dialogantes del Gobierno de Rajoy con el separatismo".

Así que a algunos vecinos, por más que les pareciera inédita la escena, no les tuvo que sorprender ver el pasado 8 de noviembre a Santiago Abascal, el líder de Vox, bajándose de un coche en la plaza del pueblo. Iba para Sevilla, a dar un mitin el día 11 –en el que reuniría a 3.000 personas–, pero paró para recoger al alcalde Pozo e irse antes a llenar el hotel Center de Badajoz en otro acto político en el que clamó: "¡Dejad a los muertos donde están!".

Antes de partir, Pozo le enseñó el ayuntamiento a Abascal, y colocó al político vasco junto a un grupo de trabajadores municipales para hacerse una foto. Después de hacerse la foto con los empleados municipales, Santiago Abascal y su nuevo fichaje salieron en el coche para Lobón, no lejos de allí, a buscar a Morales. Lo que pasó después está contado por la prensa extremeña.

Pozo confirma que tiene pensado presentarse a unas primarias en Vox para ser candidato en las elecciones municipales, y asegura: "El pueblo no está dividido por discusiones políticas, como quieren hacer creer algunos medios de comunicación. Cuando acabe de trabajar, me iré a tomar una cerveza y estaré con amigos de derechas y de izquierdas. Aquí nos conocemos todos ¿sabe usted?".