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GESTO DEL EJECUTIVO CENTRAL

Bélgica desoye a Flandes y no llamará a consultas a la embajadora española

La región flamenca tilda de "acto muy hostil" la retirada del rango diplomático a su delegado en España

Borrell admite que es un "conflicto diplomático" y el primer ministro belga pide "responsabilidad" a ambas partes

El Periódico

El ministro-presidente de Flandes, Geert Bourgeois, durante una reunión con Quim Torra en el Palau el pasado julio.

El ministro-presidente de Flandes, Geert Bourgeois, durante una reunión con Quim Torra en el Palau el pasado julio. / FERRAN SENDRA

La crisis abierta entre el Gobierno español y Flandes va a más. "Es un conflicto diplomático", dijo este miércoles el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, que el día anterior retiró el estatus diplomático al delegado del Gobierno de Flandes en la Embajada de Bélgica en España debido a las palabras del presidente del Parlamento flamenco, Jan Peumans, en las que pone apoya el independentismo catalán y pone en duda que España sea una democracia. "Es un acto muy hostil", señaló el ministro-presidente de Flandes, Geert Bourgeois, que pidió al Gobierno belga que, en respuesta al paso dado por Borrell, convocara a la embajadora española en ese país,. No tuvo éxito: Bélgica no piensa dar ese paso, señaló el homólogo de Borrell, Didier Reynders. De hecho, el primer ministro belga, Charles Michel, ha negado que exista un "conflicto diplomático" y ha pedido "responsabilidad" a ambas partes.

El cruce de reproches, que sobrevuela el Consejo Europeo en Bruselas, comenzó hace tres semanas, a raíz de la publicación de una carta que Peumans envió a la expresidenta del Parlament, Carme Forcadell, actualmente en prisión preventiva. "El Gobierno de España no cumple las condiciones para formar parte de una UE moderna y democrática", señalaba el escrito de Peumans. Junto a Carles Puigdemont, el presidente de la Cámara flamenca abundó después en sus críticas a España. "Encerrar a políticos es un acto de violencia", insistió, provocando la drástica decisión tomada por Exteriores el pasado martes.  

"No vamos a quitarle importancia a las cosas. España no puede permitirse que, una vez tras otra, el presidente de un Parlamento actuando como tal diga que somos un país que tiene que ser expulsado de la UE. Eso ningún país que se respete lo puede tolerar. Hemos advertido tres veces, y a la tercera va la vencida", argumentó Borrell en los pasillos del Congreso a primera hora de la mañana. Horas más tarde, desde el Senado, el titular de Exteriores quitó trascendencia a la decisión de Flandes de pedir al Gobierno belga que convoque a la embajadora española. La representante diplomática, explicó el ministro, responde ante Bélgica, no ante alguno de sus territorios.

"La primera vez"

Pero el Ejecutivo de Flandes no está dispuesto a dejar aquí la crisis. "Es la primera vez que ocurre en la historia de la UE", señaló su presidente en la Radio 1 belga. En la misma emisora, Peumans, autor de las declaraciones que tanto han molestado al Gobierno socialista, y que al igual que Bourgeois forma parte del partido nacionalista N-VA, insistió en el ataque a España, enmarcándolo dentro de su derecho a la libertad de expresión. "Todavía digo en mi país lo que creo que tengo que decir.  Los políticos que defienden su opinión están encerrados en una prisión, lo que no es digno de un Estado de Derecho", dijo el presidente del Parlamento flamenco.

El Govern, mientras tanto, anunció su intención de "fortalecer las relaciones con Flandes". El propio Quim Torra acusó a Borrell de dedicar "el cien por cien" de su tiempo a "combatir la causa independentista".