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LA CRISIS CATALANA

La ruptura entre JxCat y ERC deja sin mayoría al independentismo

El enroque posconvergente y la negativa de Comín a delegar el voto lastran las pretensiones del Govern

ERC se alía con el PSC en la Mesa del Parlament para vetar el desafío del grupo de Puigdemont

Júlia Regué

La ruptura entre JxCat y ERC deja sin mayoría al independentismo

ACN / Nuria Julia

El independentismo dinamitó este martes su mayoría parlamentaria a cuenta de la disputa sobre cómo encajar la suspensión de los diputados procesados por rebelión. La tozudez de JxCat ERC se tradujo en un bloqueo del Parlament, en el que empatan a 65 votos con el bloque no secesionista, después de que los designios de Carles Puigdemont, Jordi SànchezJordi Turull Josep Rull para mantener la delegación de su voto y evitar ser sustituidos no fueran cumplidos.

La Mesa de la Cámara catalana acogió, como ya es habitual, el choque entre los socios de Govern, incapaces de ejecutar una fórmula que complazca el dictamen que ellos mismos acordaron el pasado 2 de octubre. Los republicanos trataron de presionar a los posconvergentes, con el plácet de los letrados, para que presentaran un relato en el que fijasen la "designación de un substituto" para sus cuatro procesados y mantener así la aritmética parlamentaria intacta. JxCat se negó a acomodar el reclamo y ERC se alineó con el PSC para dejar "sin efectos jurídicos" el texto presentado el pasado jueves en el que reclamaban mantener la delegación de su voto sin ser sustituidos.

La maniobra no agradó a los posconvergentes y desde Bélgica y Lledoners no dieron el brazo a torcer. Emitieron una misiva exprés, escrita por Rull, en la que "asumían" que sus votos no fueran contabilizados, aunque eso conllevase perder la mayoría, y se escudaron en que su voluntad de mantener la delegación del voto está "perfectamente ajustada al derecho". Su decisión propició el empate en el hemiciclo, ya que a las cuatro ‘bajas’ cabe añadirle la de Toni Comín, que hace meses que no participa en las votaciones pendiente del recorrido de su causa judicial en Bélgica.

La augurada situación de colapso se trasladó a la sesión plenaria. La oposición se aventajó y logró sacar adelante 27 resoluciones (7 de Ciudadanos, 8 de Catalunya en Comú-Podem, 8 del PSC-Units y otras 4 transaccionadas con el PSC y los ‘comuns'). Y el desenlace de la pugna reflejó una votación contradictoria: se aprobó y se rechazó el derecho a la autodeterminación. El texto presentado por la CUP quedó anulado pese al apoyo de JxCat y ERC porque, tras repetir la votación hasta tres veces, tal y como establece el reglamento en casos de empate, quedó rechazada. La ‘cupaire’ Maria Sirvent pidió la palabra y espetó que quedaba "legítimamente aprobada por el pleno", ya que los anticapitalistas se niegan a que los votos de los suspendidos no sean contabilizados.

En cambio, el escrito de ERC fue aprobado gracias a la abstención de los ‘comuns’ que decantó la balanza dejando en minoría a los constitucionalistas. Y es que los de Catalunya En Comú-Podem, sin quererlo, se han vuelto decisivos en una legislatura que pende de un hilo, una encomienda que deberán encarar inmersos en un embrollo interno después de la despedida de Xavier Domènech.

La secuelas del encontronazo hicieron perder al independentismo otra de sus resoluciones estrella: la reprobación del rey Felipe VI por su discurso del 3 de octubre del 2017. Eso sí, abrazaron una moción en pro de un referéndum pactado con el Estado que irritó a los anticapitalistas, obcecados en la vía unilateral.

En la bancada republicana no desisten y pese al 'show' del pleno confían en que JxCat "rectifique". El diputado Sergi Sabrià lamentó que la "retórica se haya impuesto" y reivindicó que su fórmula no supone que estén "ni suspendidos ni sustituidos", unos alegatos que enervaron a la CUP. En un comunicado, cargaron contra las dos principales fuerzas independentistas por priorizar sus "intereses electoralistas".

La oposición, atónita, clamó de forma unánime contra el "espectáculo" protagonizado por los socios del Ejecutivo y reprobó a todos sus miembros, con especial dedicación al 'president' Quim Torra. Los socialistas sentenciaron que su gobierno "hace agua" y los naranjas les exigieron que "asumieran su derrota", tras anunciar que acudirán al Tribunal Constitucional al ver sus derechos "vulnerados". 

Ni ERC ni JxCat quieren oír hablar de elecciones pero lo cierto es que el Govern se ha vuelto ingobernable y que en el Parlament ya han escenificado su divorcio.