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CAMBIOS EN LA LEY DE LEYES

Así se reforma la Constitución en dos meses

Todos los gobiernos socialistas han hecho modificaciones exprés en la Carta Magna

El proceso rápido no requiere referéndum salvo si lo piden 35 diputados o 26 senadores

Jose Rico

El texto original 3Una empleada del Congreso de los Diputados contempla, ayer, el ejemplar único del texto original de la Constitución, firmado por el Rey y los presidentes de las dos cámaras legislativas durante la sesión solemne que tuvo lugar el 27 de diciembre de 1978.

El texto original 3Una empleada del Congreso de los Diputados contempla, ayer, el ejemplar único del texto original de la Constitución, firmado por el Rey y los presidentes de las dos cámaras legislativas durante la sesión solemne que tuvo lugar el 27 de diciembre de 1978. / JUAN MANUEL PRATS

La magna Carta española parece intocable, pero no lo es. De hecho, los tres gobiernos socialistas de la democracia han impulsado modificaciones de la Constitución de 1978. Unas más controvertidas que otras, pero todas por la vía rápida. Cierto es que el inmovilismo de algunos sectores políticos y el blindaje extremo que introdujeron los propios redactores de la ley de leyes hacen que su reforma parezca imposible. Pero se puede cambiar en un mes y sin referendo. Hay dos precedentes. De hecho, hay más antecedentes de reformas nonatas, a pesar de que algunos de los retoques que se suelen plantear, como el de la sucesión a la Corona, cuentan con un amplio respaldo político.

Los dos cambios en 40 años fueron impuestos por la Unión Europea. En 1992, España firmó el tratado de Maastricht, que reconocía el derecho de los ciudadanos de la UE a votar y a presentarse a las elecciones municipales del Estado donde residiesen, aunque no tuviesen la nacionalidad. La Carta Magna aceptaba el sufragio activo de los extranjeros, pero no el pasivo. El Tribunal Constitucional ordenó la modificación el 1 de julio y el 30 ya estaba aprobada. Por unanimidad y sin referéndum.

La reforma del 2011 fue mucho más polémica. El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero pactó con el PP una modificación constitucional rápida para consagrar un límite de déficit público y de deuda, ante el agravamiento de la situación de la 'zona euro' y de la propia economía española. El acuerdo entre los entonces dos grandes partidos facilitó que los cambios se produjesen en un mes y sin referéndum, pero ninguna otra fuerza política apoyó la iniciativa, que salió adelante en medio de una fuerte indignación en la calle por parte del movimiento 15-M.

Referéndum difícil, no imposible

¿Por qué resulta tan sencillo en ocasiones cambiar la Constitución? Los padres de la norma previeron dos vías de reforma, en función de los artículos a los que afectase. Las modificaciones concretas, como la de 1992 y la del 2011, requieren el voto de tres quintas partes del Congreso y del Senado: 210 diputados (de un total de 350) y 156 senadores (de 260). Si la Cámara alta enmienda el plan aprobado por la Cámara baja, una comisión mixta debe desencallar la reforma, y el nuevo texto debe superar otra vez los dos filtros. Esta vía exime del referéndum, salvo que lo pidan, en un plazo de 15 días, una décima parte de los miembros de una u otra Cámara: 35 diputados o 26 senadores.

La composición actual del Congreso y el Senado hace difícil alcanzar este mínimo de diputados para forzar un referéndum, pero será clave la posición que adopten las distintas confluencias de Unidos Podemos. Si alguna de ellas, como En Comú Podem, En Marea o Compromís, deciden apoyar la solicitud de una consulta, esta podría prosperar si se le añaden los votos de las grupos nacionalistas e independentistas. Y aunque el referéndum se acotaría oficialmente a la supresión de los aforamientos, motivo de la reforma constitucional, muchos partidos podrían convertirlo en un plebiscito sobre la política de Pedro Sánchez.