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UN AÑO DE LOS ATENTADOS DE CATALUNYA

Los terroristas del 17-A acudían a locales de prostitución mientras preparaban los atentados

Una prostituta y un cliente declaran que tres de los asesinos "frecuentaban" los clubs de la zona de Alcanar en las mismas fechas que acumulaban el explosivo

Los yihadistas seguían la doctrina taqquiya, que permite a los radicales beber, drogarse y pagar por sexo para pasar desapercibidos entre los "infieles"

Luis Rendueles Vanesa Lozano

Mohamed Hychami, con una granada de mano, que fabricaba siguiendo páginas de internet.

Mohamed Hychami, con una granada de mano, que fabricaba siguiendo páginas de internet.

Al menos tres de los terroristas que protagonizaron los atentados de Catalunya el 17 y 18 de agosto acudieron a locales de prostitución por las noches mientras durante el día acumulaban los materiales para fabricar el explosivo y las bombonas de butano en la casa que ocupaban en Alcanar. Dos testigos, un cliente de un local de la vieja carretera N-340 cercano a Alcanar y una joven prostituta que trabaja en la misma zona, han declarado a la Guardia Civil que tres de los criminales "frecuentaron"  esos locales el mismo verano de los atentados, según ha podido saber EL PERIODICO de fuentes de la investigación.

Esos dos testigos, cuyas declaraciones no están en los 21 tomos del sumario que ya no están bajo secreto, coinciden en que quienes acudían con cierta asiduidad en busca de sexo de pago eran los tres miembros más relevantes del comando, o los mayores: el autor del atentado de la Rambla, Younes Abouyaaqoub; el jefe militar del comando, Mohamed Hychami, y su lugarteniente, Youssef Aalla. Son las mismas tres personas que dormían habitualmente en la casa de Alcanar los dos meses previos a que esta explotara y empezaran los atentados.

El imán no iba a los clubs

Los tres tenían hermanos pequeños en el comando que, según las investigaciones practicadas hasta ahora, no les acompañaban en sus visitas a los burdeles. Fuentes del caso confirmaron que el imán y jefe espiritual del grupo, Abdelbaki Es Satty, tampoco acudía a esos lugares cercanos a Alcanar y ubicados en la antigua carretera N-340 donde hay una docena de locales en apenas 69 kilómetros entre Alcanar y Oropesa. Es Satty murió en la casa de Alcanar. Younes fue abatido en Subirats y Hychami y Aalla murieron en el ataque a Cambrils.

Hychami habla en los vídeos recuperados a los terroristas de los cristianos y comenta algo sobre las mujeres que no se entiende. Su ideología prohíbe a la mujer trabajar fuera de casa,  usar traje de baño o bikini, sacarse el carnet de conducir y hasta acudir a un médico varón sin estar presente el marido. Pero los terroristas no estaban incumpliendo su religión cuando acudían a locales de alterne. La visita a prostíbulos y el consumo de sexo de pago no están permitidos en el islam, pero hay una doctrina extremista, la taqiyya, que permite a sus seguidores incumplir todas las reglas de los salafistas y yihadistas: comer carne de cerdo, tomar alcohol, afeitarse la barba, vestir a la occidental, drogarse y acudir a locales "de pecado", si sirve para que los futuros mártires se camuflen y pasen desapercibidos entre los 'kufir' (infieles) antes de hacer la yihad. De hecho, dos de los secuestradores de los aviones del 11-S en Estados Unidos contrataron a dos prostitutas en su hotel de Boston cuatro días antes de los atentados.

Los seguidores de la taqiyya siguen los preceptos de iconos del salafismo yihadista como Sayyid Qut, uno de los principales teóricos del islamismo contemporáneo cuyo pensamiento todavía pervive como germen de algunas corrientes más radicales. Pero estas prácticas no son aceptadas por otros yihadistas, que argumentan que la taqiyya supone una "interpretación distorsionada" del Corán. El libro sagrado se limita a predicar que "quienes renieguen de Allah por haber sido forzados a ello, permaneciendo sus corazones tranquilos y firmes en la fe, no serán reprochados; pero quienes lo hagan y se complazcan con la incredulidad, incurrirán en la ira de Allah y tendrán un castigo terrible".

Consumo "recurrente" de pornografía

El análisis realizado por la Guardia Civil a dispositivos electrónicos recuperados a algunos terroristas de Catalunya también muestra que realizaban un "consumo recurrente de pornografía", según explican fuentes de la investigación. Entre otros, el teléfono móvil que el jefe militar del comando dejó en una furgoneta tras sufrir un accidente de tráfico entre la matanza de la Rambla y el ataque a Cambrils. Hychami tenía en su móvil cientos de búsquedas por internet sobre cómo fabricar explosivos y conseguir venenos, incluso compras de bombonas de butano por wallapop, pero también conservaba muchos archivos que contenían "pornografía para adultos". Sobre todo, contenido descargado de páginas web que alojan fotos y vídeos sexuales de mujeres mayores de edad. 

No se trata de un descubrimiento inédito entre los terroristas yihadistas. La Guardia Civil ya descubrió en el teléfono móvil de Jamal Ahmidan, alias 'el Chino', uno de los autores de los atentados de Madrid el 11-M del 2004, que murió en Leganés, varias imágenes porno. Entre ellas, la de un hombre que practica sexo duro con una mujer en un vagón de metro sin que ninguno de los pasajeros que están al lado se inmute.

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