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El sumario de los atentados de Catalunya

Tensa charla antes de matar

Younes Abouyaqoub y Driss Oukabir tomaron café en un bar de carretera y hablaron durante una hora antes de atacar La Rambla

"Estaban muy nerviosos, sudaban mucho y tenían los ojos muy abiertos", relató a los Mossos y al juez el camarero que les atendió

Juan José Fernández

Un momento de luto en La Rambla de Barcelona un día después del atentado del 17 de agosto.

Un momento de luto en La Rambla de Barcelona un día después del atentado del 17 de agosto. / Carlos Monta

Eran dos jóvenes y parecían muy excitados. La última persona que vio al autor material de la matanza de Barcelona, Younes Abouyaqoub, antes de entrar en la ciudad para su carrera asesina por La Rambla es un camarero de un bar de carretera de Barcelona, cuyo nombre se omite, así como el nombre del restaurante en el que trabaja, por ser testigo protegido. Tras el ataque, el camarero pudo identificar ante los Mossos de Esquadra a Abouyaqoub, el terrorista que condujo la furgoneta, y, acompañándole, a Driss Oukabir.

Según el relato que hizo ante la policía catalana, y que forma parte del sumario del 17-A, aquellos clientes no tenían la actitud normal de quien se toma un café después de comer. Estaban demasiado alterados como para pasar inadvertidos. [Así fue la última conversación que mantuvieron los terroristas].

Los dos jóvenes entraron por separado en el local, en los márgenes de la autovía C-17. Al testigo le da la impresión de que habían quedado allí para hablar. Los dos pidieron sendos cortados y se sentaron en una mesa apartada del resto de la escasa clientela que había a aquella hora. La mesa estaba situada de tal manera que desde ella podían ver la entrada al restaurante. Allí permanecerían cerca de una hora. A la puerta estaba la furgoneta Fiat Talento blanca que luego entraría en tromba por La Rambla.

"Estaban muy nerviosos, con los ojos muy abiertos, sudorosos y tensos", relató el camarero. Este testigo también contó a los mossos, según el sumario, que los dos clientes tenían una actitud de vigilancia, "principalmente de la entrada y el exterior, donde se encuentra el aparcamiento".

El testigo ha repetido y ampliado este lunes su relato en la Audiencia Nacional, ante el juez Fernando Andreu. Al instructor de la causa de los atentados en Catalunya, el camarero le ha contado que Driss Oukabir entró hablando por el móvil, un Samsung viejo. El contenido de la conversación no se conoce.

El camarero le ha añadido además al juez el recuerdo de un detalle: los dos clientes evitaban el contacto visual con él, especialmente Younes, a quien, según estaban sentados, podía mirar de frente.  

Oukabir era el que más hablaba de la pareja. Fue una conversación tensa, pero no llegaba a una discusión, ha relatado el camarero. El testigo interpreta que Oukabir estaba en la actitud gestual de "convencer de algo a Younes Abouyaqoub" insistiendo una y otra vez en el detalle de que "cada vez que alguien se acerca a su mesa, se callaban".

A lo largo de aquella hora, en la sobremesa del 17 de agosto, el camarero llegó a pensar que aquellos dos jóvenes estaban esperando a que se despejara el local para atracarle. "Aquel día había partido del Barça, pero los dos clientes no prestaban antención al fúbol", según ha recordado el testigo ante el juez

Salida de Ripoll

Aún antes de ese último café previo a la matanza, dos terroristas fueron vistos por el cliente de una papelería de Ripoll, en el número 66 de la carretera de Barcelona de esa localidad. El comprador observó cómo dos jóvenes –que luego serían identificados como Younes Abouyaqoub y Mohamed Hichamy, subieron a una furgoneta blanca de alquiler.

El vehículo, que nunca había visto por el pueblo, le llamó la atención. Por la noche, siguiendo las noticias por televisión, comprobó con alarma que aquella furgoneta que veía en pantalla era la misma que había visto por la mañana.

Igual que hizo el camarero, el testigo cogió su teléfono y marcó los números 1, 1 y 2 para contarlo.