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NUEVA MINISTRA DE JUSTICIA

Dolores Delgado: de la Audiencia Nacional a Justicia

La fiscal coordinadora de yihadismo asume el ministerio en pleno conflicto con las asociaciones de jueces y fiscales

Ángeles Vázquez

Dolores Delgado, en una imagen de archivo.

Dolores Delgado, en una imagen de archivo. / PACO CAMPOS (EFE)

Seguro que la fiscal Dolores Delgado ignoraba todo lo que le esperaba en el año 2018 las pasadas navidades. Hace pocas semanas fue elegida por sus compañeros para que les representara en el consejo fiscal, órgano de asesoramiento del fiscal general del Estado, y este miércoles se ha sabido que será la próxima ministra de Justicia, la segunda mujer que asume esta responsabilidad. La primera fue Margarita Mariscal de Gante, en el Gobierno de José María Aznar.

Delgado, muy entusiasta en los proyectos que emprende, es miembro desde hace años de la Unión Progresista de Fiscales, lo que le será de utilidad en un momento en que todas las asociaciones de jueces y fiscales declararon la guerra a su antecesor, Rafael Catalá, y protagonizaron la primera huelga conjunta de la democracia.

Lola Delgado ha desarrollado prácticamente toda su carrera en la fiscalía en la Audiencia Nacional. Tras un paso fugaz por un juzgado catalán, desde hace 25 años es fiscal en el tribunal especializado en terrorismo, primero en Antidroga y luego en la propia fiscalía de la Audiencia. 

De Scilingo a Caronte

Entre los asuntos en los que ha participado destaca el procedimiento contra el militar argentino Adolfo Scilingocondenado en España por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura argentina, y la primera petición de entrega del informático del HSBC Hervé Falciani, en la que se opuso a devolverlo a Suiza, criterio que siguió la Audiencia Nacional. Fiscal coordinadora de terrorismo yihadista entre los últimos juicios en los que ha participado sobresale la fiscal de la operación Caronte, en la que se impusieron penas de entre ocho y 12 años de prisión.

Muy amiga del exjuez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, su posición contraria a la decisión de la Audiencia de no investigar los crímenes del franquismo le hizo enemistarse con el que era su jefe, Javier Zaragoza. Con el actual fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Jesús Alonso, su relación se complicó, tras los atentados de Barcelona y Cambrils el verano pasado, momento en el que abandonó la portavocía de la fiscalía de la Audiencia, que pasó a asumir el teniente fiscal, Miguel Ángel Carballo. No era la primera vez que asumía esa responsabilidad. También lo hizo durante una meses con Cándido Conde-Pumpido como fiscal general del Estado.