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CRISIS EN EL ALA CONSERVADORA

El PP llora el adiós de Rajoy y mira de reojo a Feijóo

El expresidente deja el partido sin señalar sucesor, que saldrá de un congreso extraordinario

Dirigentes de peso creen que el líder de la Xunta concita más apoyos que Santamaría y Cospedal

Pilar Santos / Gemma Robles

El expresidente Mariano Rajoy. / JOSÉ LUIS ROCA

El expresidente Mariano Rajoy.
Es lo mejor para mí, para el partido y para España, asegura emocionado ante su Comité.

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Mariano Rajoy anunció este martes que deja la presidencia del PP. Solo cuatro días después de ser desalojado de la Moncloa por Pedro Sánchez tras la sentencia de la ‘Gürtel’, el jefe de los conservadores comunicó que abandona ese cargo que ostentaba desde 2004 porque cree que es lo mejor para él, para el PP y para España. Y, ante la orfandad de liderazgo, muchas miradas en el partido se han girado hacia el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo

En una intervención ante el comité ejecutivo nacional que la prensa pudo seguir en abierto, Rajoy hizo un discurso para defender su legado y en los últimos minutos soltó la noticia. "Os propongo abrir una nueva etapa, con una nueva dirección y con más ilusión que nunca", dijo. Había guardado con mucho celo su decisión, que explicó la víspera a su secretaria general, María Dolores de Cospedal; el coordinador general, Fernando Martínez-Maillo, y la exvicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría.

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El discurso de Rajoy

El discurso de Rajoy

Posible primera votación de los afiliados

Una junta directiva nacional que se celebrará el lunes decidirá la fecha del congreso extraordinario en el que se señalará nuevo líder. En el caso de que haya varios candidatos, serán los militantes los que elijan en un sistema de dos vueltas, primero votan los afiliados y después los compromisarios. Será el estreno del modelo tras el cambio de estatutos.

Rajoy había comentado en alguna ocasión en privado que a él no le gustó ser sucesor de José María Aznar por ‘dedazo’ y este martes lo demostró al no señalar delfín. Y, según algunos testigos, avisó de que hasta que llegue el momento del relevo solo intervendrá en pro de la unidad si es necesario.

Por coherencia con esa filosofía, descartó hacer cambios orgánicos inminentes en partido o grupos parlamentarios, donde algunos creían que colocaría a la vicepresidenta en funciones, que será diputada rasa. Santamaría, junto a Cospedal Feijóo, han copado siempre las quinielas del relevo y Rajoy no ha querido decantarse por ninguno. A los tres les debe mucho y sospecha que el señalamiento no les ayudaría.

Cuando acabó su discurso, entre aplausos, varios asistentes pidieron la palabra, ya sin cámaras delante. Hablaron una treintena, la mayoría emocionados. Según varios testigos, las intervenciones que se siguieron más atentamente fueron las de Feijóo, Cospedal y Santamaría, pero en sus palabras no hubo ni un gesto que pudiera interpretarse como ofrecimiento a coger las riendas del partido. “No era un día para postularse”, concluyeron varios de los dirigentes.

No obstante, destacados barones defendieron mantener "la unidad" y se decantaron por que haya una candidatura de consenso. La idea que empieza a sobrevolar el PP es que, dada la difícil relación entre Cospedal y Santamaría, quien puede concitar más apoyo es Feijóo. "Tiene que dar el paso el primero y no pensárselo para que ellas decidan si merece la pena quedarse atrás", analiza un dirigente en privado. Esperanza Aguirre quiso participar del debate y apostó públicamente por Feijóo.

No pide perdón por la corrupción

El 'marianismo' se acaba y Rajoy se marcha sin pedir perdón por los escándalos de su partido, algo que le afeó la oposición, que denunció que no se va a iniciativa propia sino empujado por la corrupción. De hecho, el político gallego calificó de "ejemplo insuperable" de la "posverdad" las "manipulaciones" que en su opinión se han hecho de la sentencia del ‘caso Gürtel’, el origen de la moción de censura que le ha expulsado de la Moncloa.

Pide una oposición dura

Antes de que comunicara el bombazo, y sin desvelar si seguirá siendo diputado, el presidente del PP reivindicó su tarea de Gobierno y repitió la idea de que deja España mejor que se la encontró. Rajoy reclamó una oposición con arrojo y subrayó que el PP sigue siendo el primer partido de España, con el grupo parlamentario más numeroso del Congreso y con mayoría absoluta en el Senado. El gallego utilizó un tono muy duro contra Sánchez, con el que cree que España va a entrar en un proceso de "inestabilidad", y contra sus antiguos aliados, Ciudadanos, a los que afeó que, en vez de utilizar su victoria electoral en Catalunya contra el independentismo allí, la hayan utilizado para intentar tumbar al PP en Madrid.

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