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LA REACCIÓN DE LOS CONSERVADORES

Rajoy se prepara para un calvario político e intentar resistir tras la 'sentencia de la Gürtel'

La dirección popular pide calma a la militancia y anuncia un recurso inmediato contra el fallo de la Audiencia

Los conservadores aseguran que no hay motivo para una moción de censura mientras miran de reojo a PSOE y Cs

Gemma Robles

 Rajoy preside una reunión del comité de dirección del PP.

 Rajoy preside una reunión del comité de dirección del PP. / TAREK MOHAMED

Mariano Rajoy no pasa sus mejores horas. Se le avecina calvario político. La sentencia de la Gürtel ha sido durísima para los populares no tanto en la condena que le afecta directamente como en las conclusiones a la que llega el tribunal: que la trama corrupta de Franciso Correa y el PP perpetraron "un auténtico sistema de corrupción institucional", además de dar por hecho que existió caja b en el partido (aunque no fuese el objeto a juzgar en ese caso) y por tanto no dar por bueno el testimonio que, ante el tribunal, dio al respecto el propio presidente. Los populares repiten una y otra vez que la sentencia no es firme, que cabe recurso y que recurrirán de inmediato. Seguro. Pero la oposición no piensa esperar y Rajoy se prepara para intentar resistir, una vez más, pese a saber que le asomarán al abismo mientras suenan los tambores de moción de censura.

El PSOE reúne este viernes a su Ejecutiva para discutir el asunto antes de hacer un anuncio oficial, mientras Podemos solo espera una señal para sumarse al reto y Ciudadanos avanza que habrá respuesta contundente ante los conservadores, sin ir más allá. No son horas tranquilas en La Moncloa. Ni en el cuartel popular de la calle Génova. No han tenido tiempo los conservadores de saborear las mieles de haber logrado sacar adelante en el Congreso los Presupuestos con los votos del PNV y Cs, a priori incompatibles, y ya tienen otra crisis de dimensiones muy peligrosas sobrevolando su tejado. Se quejan de no ver motivos para una censura. Definen la reacción de los otros como "sobredimensionada". Sin embargo el hecho de que el exministro Eduardo Zaplana haya sido enviado por el juez a prisión sin fianza por posibles delitos de blanqueo de capitales, malversación y prevaricación tampoco les ayuda. Su imagen pasa por un momento delicado y los naranjas tienen en su mano el futuro de un PP sin mayoría.

"Esta situación cambia lo que teníamos hata ahora. Esto trastoca todos los planes de la legislatura, de su continuidad y de su estabilidad […], En el momento más delicado para España, ante un golpe a la democracia como nos han dado en Cataluña, con Torra al frente y Puigdemont manejando los hilos, en el momento que más necesitamos un Gobierno fuerte y con capacidad de decisión justo llega una condena por corrupción al Gobierno, que nos debilita como país y en particular, al Gobierno", enfatizó este jueves Albert Rivera, anunciando que reunirá a su Ejecutiva nacional en breve para decidir cómo responder.

Los populares piden calma a sus militantes

Ante esto la dirección del PP intenta tomar aliento y reclama calma a su militancia y sus cargos. Tanto desde el Ejecutivo como desde el partido se enviaron sendos comunicados tratando de minimizar la condena que le ha impuesto la Audiencia Nacional, con una multa de 245.000 euros, por ser considerado partícipe a título lucrativo por su implicación en los primeros años de actividades de la trama corrupta. Se insistió este jueves tras una reunión de urgencia en la sede central de los populares en que todo es recurrible y que no hay acusaciones, pese a lo que otros puedan decir, de financiación ilegal o de reparto de comisiones desde una ‘caja b’, aunque efectivamente el fallo habla de esta cuestión mal que le pese a los conservadores.

Fue el coordinador de la organización, Fernando Martínez-Maillo, quien salió a la palestra para tachar de "equivocada" una sentencia que "en sólo 15 líneas y en negrita" se refiere a la responsabilidad de su partido. Y para cargar contra Cs por poner en cuestión la estabilidad del Estado "por unos cuantos votos" tal y como "ha hecho en Cataluña", llegó a decir. Hasta retó a los naranjas a unirse a la idea de la moción de censura cuando sobre la mesa solo la había puesto el líder de Podemos, Pablo Iglesias. Por razones obvias ningún popular osó a hacer lo mismo cuando este diario adelantó que los socialistas se estaban planteando presentarla y tumbar a Rajoy.

Las ganas de "seguir" de presidente

El Gobierno, por su lado, se limitó a resaltar que respeta esta como todas las sentencias, añadiendo que en todo caso aún no es firme y que los hechos que juzga "en modo alguno" afectan al actual Ejecutivo de Rajoy, "que ha aprobado en los últimos años el mayor paquete de reformas para luchar contra la corrupción". Pues está por ver si le afecta o no con una moción de censura.

Todo esto la misma jornada que el jefe del Ejecutivo había iniciado con una entrevista en La Cope, en la que aseveró estar "animado y con ganas", tras aprobar la cuentas públicas en el Cámara Baja, para presentarse a la reelección en las elecciones generales de 2020 (si llega) y se felicitó por las buenas relaciones que actualmente mantenía con el socialista Pedro Sánchez, con quien su entendimiento es mayor "en algunas cosas" que con otros líderes como Rivera. Es dudoso que si el jefe del PSOE terminar por aferrarse a una moción en el Parlamento siga pensando lo mismo.

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