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ELECCIONES AL SECRETARIADO NACIONAL

La ANC vota hoy su nueva cúpula inmersa en una contienda

El veto a la candidatura de Baños precipita la polarización de posiciones ya enfrentadas

Júlia Regué

Última asamblea general ordinaria de la ANC, celebrada en Barcelona el pasado 25 de febrero.

Última asamblea general ordinaria de la ANC, celebrada en Barcelona el pasado 25 de febrero. / MARTA PEREZ (EFE)

La renovación del secretariado nacional de la ANC llega inmersa en una convulsión interna. El veto a la candidatura del exdiputado de la CUP Antonio Baños ha desatado acusaciones cruzadas entre dos almas hasta ahora más que menos difuminadas. La papeleta del periodista fue rechazada por la Junta Electoral por haber participado en una tertulia, algo prohibido en el reglamento durante el periodo electoral. Pero de tal magnitud fue el embrollo que se desencadenó entre socios y postulantes que este órgano de control de la votación suspendió la ya iniciada vía telemática para resolver las peticiones de reconsideración de los 18 candidatos excluidos. Once de ellos fueron readmitidos, pero Baños no corrió esa suerte.

Los candidatos competirán este sábado por ocupar los 77 asientos que pilotan la dirección política de la entidad soberanista durante dos años (con otros dos prorrogables). Una vez configurada la nueva ejecutiva, será esta la que decida, en una reunión a puerta cerrada, el próximo 24 de marzo, quién la presidirá. No se augura un debate apacible, ya que los postulantes representan posiciones contrapuestas, avivadas por los últimos posicionamientos de la ANC: el rechazo de los partidos independentistas a su propuesta de concurrir en una lista única el 21-D, las llamadas a apoyar la candidatura de Carles Puigdemont y el abandono del cargo de Jordi Sànchez para desembarcar en Junts per Catalunya, junto con otros cinco miembros de la entidad, agudizan la pugna.

Implementar versus ensanchar

El pulso se disputará principalmente entre los postulados que representan los dos candidatos a la presidencia: el hasta ahora jefe de comunicación, Adrià Alsina, y el presidente del CIEMEN, David Minoves.

Mientras el primero insiste en la aplicación inmediata de la república catalana, el segundo se decanta por la necesidad de ampliar la base social del independentismo. "Menos caretas de Puigdemont y más salir a presionar a los partidos para que hagan lo que prometieron", proclamó Alsina en la presentación de su candidatura. Más cauteloso se mostró Minoves: "No somos suficientes, hay que ensanchar", advirtió, consciente de que siguen sin superar el 50% de los votos en las urnas. Sus encontronazos también se evidenciaron en el posicionamiento que tomaron ante el rechazo a Baños: Alsina blindó el reglamento y Minoves tildó la resolución de la Junta Electoral de "error".

La hoja de ruta aprobada por la ANC el pasado 25 de marzo exige al nuevo Govern que implemente la ley de transitoriedad y que tome un "poder efectivo y no dependiente del Estado español". Pide que el nuevo Ejecutivo mueva sus fichas para pilotar la "financiación y control de la hacienda catalana", el "poder judicial y la fiscalía" y la "seguridad de los catalanes". Ahora bien, la configuración del nuevo secretariado nacional será la que marque el rumbo de sus próximos pasos.