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LA LEGISLATURA CATALANA

La negociación entre JxCat y ERC se embarra en el plan de Govern

Ambas fuerzas reeditan el debate sobre la fiscalidad de las rentas bajas y medias

La ordenación del territorio, las infrastructuras y la educación, otros puntos de choque

Xabi Barrena

Turull y Rovira, en el pleno del Parlament.

Turull y Rovira, en el pleno del Parlament. / FERRAN SENDRA

Posiciones parapetadas y avances mínimos. Este sería el resumen de la marcha de las negociaciones entre Junts per Catalunya y ERC cara a pactar un nuevo Govern. La gran piedra en el camino del acuerdo es el proceso constituyente, puesto que Carles Puigdemont lo quiere capitanear a pesar de tener su domicilio en Bélgica, motivo por el que los republicanos se oponen por cuanto entienden que los sujetos y entidades que deben de aportar su visión viven, piensan y trabaja en Catalunya. Pero más allá de este proceso constituyente hay varios obstáculos más, sobre todo en lo económico, relacionados con el plan de gobierno, es decir, el qué hacer en esta legislatura.

La vieja pugna sobre la modificación del IRPF ha reaparecido en estas conversaciones. Cabe recordar que una de las contadas veces que republicanos y convergentes hicieron llegar sus diferencias al gran público fue, justamente, a raíz del asunto fiscal. Los republicanos insisten en rebajar el tipo impositivo a las rentas más bajas y medias. Los posconvergentes, que temen una pérdida de recaudación porque descartan elevar los impuestos a las rentas altas (el IRPF que pagan es de los más altos de Europa), se niegan. Existe, también, un desacuerdo en el intento de ERC de maximizar la recaudación (se supone que aumentando la presión) vía el impuesto de Patrimonio.

En ambos casos, siempre dentro de la carpeta fiscal, no es difícil observar como la parte del PDECat de JxCat trata de marcar el perfil liberal que ellos mismo han echado en falta durante la anterior legislatura de pacto con ERC e, incluso, con los anticapitalistas de la CUP.

A vueltas con las veguerías

En cuanto a ordenación territorial, los posconvergentes se oponen a recuperar las veguerías, una reivindicación histórica del catalanismo y solución para acabar con las provincias inspirado en el modelo francés de mantenimiento del orden y siempre visto como algo artificial en Catalunya.

Hay disputas también sobre la ley del territorio, donde los ‘puigdemontistas’, de nuevo, seguramente, inspirados por el talante liberal que el PDECat quiere dar a sus actos, no quieren concretar aspectos de relieve sobre este mapa de suelos no urbanizables y, por tanto, con amplia incidencia en el paisaje natural.

Sin abandonar el territorio, pero ya en el capítulo de las infrastructuras, los posconvergentes apuestan por obras de poca inversión, como la construcción de un tercer carril reversible, separado por una valla (las denominadas Jersey, de hormigón) entre Berga y Bagà, en lugar de proponer el desdoblamiento, como quiere ERC. Este ‘carril Jersey’ ya fue propuesto en su día por la Generalitat convergente.

Finalmente, otro punto de tensión entre republicanos y ‘puigdemontistas’ es la conveniencia o no de afrontar un nuevo Pacte Nacional per l’Educació.