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Se ofrece mediador para solucionar una crisis en Catalunya

Más de una decena entidades y personalidades se han propuesto a interceder entre el Govern y el Ejecutivo central desde el 1-O

El Barça, Urkullu o Unidos Podemos han brindado su apoyo, pero Rajoy exige una renuncia previa a la DUI

Patricia Martín

Asamblea con la participación de Podemos, PDECat, ERC, PNV y Compromís, sobre Catalunya.

Asamblea con la participación de Podemos, PDECat, ERC, PNV y Compromís, sobre Catalunya. / JUAN MANUEL PRATS

Desde que Carles Puigdemont, el día siguiente al 1-O, abogara por una mediación internacional, apadrinada por la Unión Europea, que buscase una salida pactada al conflicto, diversos partidos, entidades, sindicatos o personalidades se han ofrecido a tender puentes entre Catalunya y Madrid. Para disgusto del 'President', las autoridades europeas no han accedido a entrometerse en un asunto que consideran “interno” de España, mientras Mariano Rajoy, en coincidencia con el PSOE y C’s, se ha negado a entablar cualquier diálogo con el jefe del Ejecutivo catalán mientras este no deponga su amenaza de declarar unilateralmente la independencia.

Pese al portazo, cada día aumenta la lista de ofertas de mediación, mientras ha trascendido que varias personalidades se han propuesto también para hacer llegar mensajes a uno y otro bando.

Esta es una guía de los principales actores que, hasta ahora, se han brindado para mediar en el conflicto catalán:

Podemos

El partido morado y los ‘comuns’ sorprendieron el pasado miércoles con una propuesta para que ambos gobiernos acepten un árbitroPablo Iglesias telefoneó a Rajoy para explicarle su ofrecimiento, pero el jefe del Gobierno le adelantó lo que después ha manifestado en público: que no negociará con “quienes plantean un chantaje tan brutal al Estado”, hasta que vuelvan a la senda de la legalidad.

Íñigo Urkullu

El lehendakari se ha ofrecido reiteradamente para ejercer de intermediario. El viernes en el Parlamento Vasco reiteró que él no se quedará “sentado” y su apuesta por un diálogo ante la “legítima” aspiración de la independencia catalana. Dos días antes, el jefe del Ejecutivo vasco se puso a disposición del presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, para propiciar una “mediación europea”.

El Síndic de Greuges

Rafael Ribó también se mostró dispuesto la semana pasada a promover una mediación a nivel internacional, estatal y catalán para conseguir un diálogo “sin condiciones”.

Abogados, sindicatos, la patronal….

La iniciativa que ha contado con más adeptos hasta la fecha ha sido la que encabeza el Col·legi de l’Advocacia de Barcelona y que apoyan el Consell de l’Advocacia, los sindicatos UGT y CCOO, la Universitat de Barcelona y la Universitat Autònoma, la patronal Pimec, la Cambra de Comerç, la Associació de la ONU en España y el Col·legi d’Economistes, entre otros. Estas entidades consituyeron una comisión independiente para impulsar el diálogo y la mediación y pidieron a ambas partes que hagan renuncias importantes. Por ejemplo, el viernes se reunieron con Puigdemont y le reclamaron que desista de soluciones unilaterales.

El Barça 

Uno de los ofrecimientos más llamativos llegó por parte del FC Barcelona, que se adhirió a la plataforma impulsada por los abogados, como “entidad deportiva referente en Catalunya” y comprometida con los “valores del respeto, el diálogo y la convivencia”.

Filósofos

Cerca de un centenar de profesores de filosofía de universidades catalanas han propuesto también una comisión formada por los partidos, además de expertos en derecho nacional, internacional, ética, filosofía política y resolución de conflictos.

La Iglesia

En este caso, no se trata de que la Conferencia Episcopal se haya brindado públicamente de lazo de unión, pero sí ha trascendido que Rajoy se ha reunido con los arzobispos de Barcelona y Madrid, Juan José Omella y Carlos Osoro, respectivamente; mientras que Oriol Junqueras se ha visto también con el primero y con el abad de Montserrat. La Iglesia viene reclamando un entendimiento entre el Estado y la Generalitat desde hace semanas.

¿Suiza?

El departamento federal de Asuntos Exteriores suizo está dispuesto a construir una plataforma de diálogo, según informó el viernes la radiotelevisión pública del país. Si bien, el ministerio de Exteriores español negó la propuesta, mientras que Junqueras optó por no confirmar ni desmentir. 

Los trabajadores sociales

El último en unirse a la larga lista de mediadores ha sido el Colegio Oficial de Trabajo Social de Catalunya (TSCAT), que el viernes apoyó esta vía como la mejor para solucionar el conflicto y se ofreció a colaborar "en todas aquellas propuestas encaminadas" a tal fin. 

"En la política española, ceder se entiende como perder"

David Espinós, consultor en comunicación de Khimera, empresa especializada en mediación, explica las claves para que una mediación pudiera resolver el conflicto entre los gobiernos catalán y español.

-¿Es posible una mediación? Para que haya mediación se tendrían que reconozcan las partes y la voluntad de dialogar de ambas, cosa que ahora solo parece existir por una parte. El Gobierno español no tiene voluntad, ahora por ahora. El problema en la política española en general es que ceder se entiende como perder. Si entiendes eso tu terreno es cada vez más pequeño y no tienes margen para maniobrar. Ahora mismo nadie quiere ceder. 

-¿Quién tendría que empezar a ceder? Puigdemont es el primero que tendría que mover ficha porque en función de cómo mueva las piezas desencadenará unas situaciones con las que los otros ya están amenazando. Se tendría que rebajar la tensión porque si no es muy difícil que dos personas se puedan sentar a hablar y negociar. En un estado de hiperexcitación es muy complicado. Puigdemont decía que no se hablaba con Rajoy; hay que recuperar la comunicación porque sin ella no es viable una mediación. Hay demasiada testosterona y hay que rebajar las emociones tan bestias que hay.

-¿Que C's, PSOE y PP rechacen mediación internacional es porque sería darle a Catalunya un rango de igual a igual? Evidentemente. Hay parejas que, pese a que se han querido mucho, cuando separan no son capaces de gestionar sus emociones y buscan alternativas; una es la mediación, que es buscar un tercero no para que te imponga la solución sino para que tú mismo las encuentres. Si se hace una mediación internacional se da un relieve que no interesa. La sensación que tienes es que hay pocas ganas de gestionar el conflicto porque hay mucho tacticismo político y se hace muy poca política. Y aquí hay que pedir responsabilidad por las dos partes. Uno dice no me habéis escuchado y por tanto me monto mi ley y la hago y el otro se defiende diciendo que la Constitución no se puede tocar, aunque la han tocado cuando han querido. Y mientras tanto todo esto no afecta a los partidos solo sino a la ciudadanía afectada emocionalmente.