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LA FRONTERA EN LOS PARTIDOS PROGRESISTAS

La fuga de voto del PSOE a Podemos se cierra e Iglesias baja de nota

La deserción cae seis puntos en cinco meses, a pesar del vacío de liderazgo adversario

Los electores socialistas suspenden a Iglesias, los podemistas aprueban a Sánchez

Iolanda Mármol

La hemorragia de votantes del PSOE que fluye hacia Unidos Podemos comienza a cauterizarse. Esa fuga ha caído en los últimos cinco meses seis puntos y pasa del 13,9% al 8,1%, según los estudios demoscópicos de MyWord. Su fundadora Belén Barreiro advierte de que el caudal se cierra a pesar de la debilidad de un partido que lleva sin líder desde el 1 de octubre. “Podemos se nutre de votantes del PSOE y ese voto puede ser de ida y vuelta. Las fugas, que en noviembre eran de medio millón de votos, se situaron en febrero en 70.000”, señala.

Esa tendencia late también en los datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que indican que de octubre a enero el partido de Pablo Iglesias quedó estancado, mientras que el PSOE, descabezado y habiendo entregado la Moncloa al PP, subió punto y medio. Los analistas consultados por este diario consideran que la tendencia es significativa porque indica que la fuga está taponándose, que Podemos no ha sabido capitalizar la crisis desgarradora del socialismo y que Iglesias podría tocar techo con el giro ideológico.

“Podemos ha elegido transformarse en un partido nicho y va a haber menos trasvase al elegir a un  líder que fideliza bien a los que ya tiene, pero que dificulta ampliar. Ellos cuentan con eso”, sostiene Barreiro. La directora del Gabinet d’Estudis Socials i Opinió Pública (GESOP), Àngels Pont, coincide al señalar que el empate con el PSOE en intención de voto no es un buen augurio para Iglesias. “En este momento de crisis brutal de los socialistas, Podemos debería estar claramente creciendo y esto indica que si en el PSOE terminan bien las primarias, Podemos podría sufrir. De modo que aunque sea un empate, lo que los datos muestran es la debilidad de Podemos”, concluye.

MALA VALORACIÓN COMO JEFE

Un segundo factor inquietante para Podemos, aducen los expertos, es la caída en valoración de Iglesias, que actuaría como freno del crecimiento. Los especialistas centran su estudio en la puntuación que le conceden sus votantes y los de partidos ‘próximos’ como el PSOE. Según el GESOP, la valoración de Iglesias ha caído 0,8 puntos en el último año. Esta cifra llega a 1,21 según el CIS. Aún así, lo más llamativo es el suspenso rotundo que se lleva en su espacio de crecimiento potencial: los socialistas suspenden a Iglesias con un 3,52, nota que choca con el 5,11 que los votantes podemistas conceden a Pedro Sánchez, pero que está en sintonía con la deficiente valoración a Susana Díaz.  El problema para la dirección morada es que los votantes que se consideran de izquierda conceden a Iglesias un 5,2, pero los situados en el rango del centro-izquierda le suspenden con un 3,7 y los de centro con un 2,6.

¿Cuánto voto arrastra el líder? No existe una ecuación nítida, pero los expertos insisten en que en momentos de tensión y crisis orgánica los líderes actúan más que nunca como factor de definición ideológica. Guillem Rico, doctor en Ciencia Política de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), advierte de que la victoria de Iglesias implica un cambio de ubicación ideológica. “Podemos se ha convertido en un partido muy claramente anclado en la izquierda y ha ido perdiendo la transversalidad a la que aspiraba en un principio. Por eso las valoraciones más favorables de Iglesias son las de la extrema izquierda, porque está dando la espalda al espíritu populista. Abandonar el discurso transversal ha consolidado un electorado que le resta en el global”, opina. 

MARAGALL, SEDUCTOR DE PROPIOS Y AJENOS

Àngels Pont incide en los efectos movilizadores de un buen liderazgo “Hay electores quizá poco predispuestos a votar al PSOE, pero que con un buen candidato sí lo votarían. En Barcelona [Pasqual] Maragall ganaba porque los socialistas le votaban, pero también porque los convergentes se quedaban en casa. Por eso la tendencia a la baja de la popularidad de Iglesias entre sus votantes y entre los que podría atraer del PSOE es importante”, reflexiona, y recuerda que Maragall, como Jordi Pujol o Felipe González, recibía el aprobado de electores de otros partidos. El catedrático en Ciencia Política Ismael Crespo recuerda que hay partidos en los que el liderazgo influye más que en otros. “[Mariano] Rajoy no acumula demasiado para el PP. Pero en el PSOE suele influir mucho quién esté al mando. El PP es un partido de siglas, el PSOE de líderes y Podemos…veremos”, opina. 

“Quieren ser los líderes de la oposición, pero no quieren gobernar, sino ocupar un espacio de protesta ideológico-identitaria, porque son conscientes de que gobernar implica renuncias y aceptar un cierto pragmatismo”, concluye Barreiro.

La portavoz de Unidos Podemos, Irene Montero, preguntada en sus intervenciones por la caída en valoración del líder señala que es la erosión esperable de un secretario general que hace una oposición dura y de un contexto de polarización. La duda es si Iglesias, doctor en Ciencia Política, mente preclara y el líder audaz que supo convertir la crisis del bipartidismo en una formación con 71 diputados, comparte la respuesta de los sociólogos o el argumentario del partido.