TENSIONES EN LAS FILAS MORADAS

Bescansa dimite y abandona a Iglesias frente a Errejón

La cofundadora de Podemos renuncia a seguir en el pablismo horas antes de que se conozcan las listas

El líder se presenta en una doble candidatura, como consejero y secretario general, lo que refuerza el plebiscito

Carolina Bescansa.

Carolina Bescansa. / DAVID CASTRO

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IOLANDA MÁRMOL / MADRID

El runrún corría desde mediodía como la pólvora y ella misma lo confirmó poco antes de que las familias de Podemos registrasen las listas con las que se enfrentarán en su asamblea estatal. Carolina Bescansa, cofundadora del partido morado, dimite de sus cargos orgánicos y conservará solo su acta de diputada en el Congreso. Su marcha llega tras el distanciamiento de Pablo Iglesias iniciado en las últimas semanas, y después de reprochar al líder su decisión de convocar un referéndum el pasado diciembre.

Bescansa se va con su principal apoyo, el responsable de Economía, Nacho Álvarez, y lo explica en una carta enviada a los simpatizantes en la que renuncia a formar parte de ninguna de las listas que este miércoles por la noche quedarán registradas para participar en el cónclave, Vistalegre II. En realidad, la única candidatura en la que podría haberse integrado es la de Iglesias, pues estaba encuadrada en esa corriente y hasta llegó a participar en la elaboración del documento político con el que el secretario general concurre a su congreso en febrero. 

Su dimisión deja a Iglesias sin una figura simbólica para Podemos, un valor que ya no le apoyará en la reñida campaña que este mismo jueves empezará para competir contra Íñigo Errejón, quien plantea otro rumbo para Podemos. Como cofundadora, a Bescansa le correspondería haber ocupado un lugar privilegiado, pero Iglesias se blinda con una jugada maestra: se sitúa como número uno en su lista al Consejo Ciudadano Estatal (CCE) a pesar de que es el único candidato a secretario general --tiene su sillón garantizado y no necesitaría encabezar su candidatura--.

Situarse también al frente de esa lista  refuerza la idea de plebiscito. Además da el número dos a Irene Montero, su jefa de Gabinete. Como las candidaturas son cremallera --hombre y mujer alternativos--, Bescansa habría quedado claramente desplazada, aunque en su carta de despedida ella no cita ese argumento y atribuye su dimisión a la ausencia de "voluntad y acuerdo".

LOS FICHAJES

Para compensar su pérdida, Iglesias cuenta en su lista con el secretario de organización, Pablo Echenique, y ficha al economista Vicenç Navarro como número tres. En su candidatura también se integra el exJemad Julio Rodríguez. Errejón se rodea de la portavoz en el Ayuntamiento de Madrid, Rita Maestre; la responsable de Igualdad, Clara Serra, y el de Internacional, Pablo Bustinduy. El destituido secretario de organización Sergio Pascual anunció este miércoles que renuncia a estar en la candidatura. 

La configuración de las listas terminó tras una jornada especialmente dura, en la que Iglesias y  Errejón pasaron largo tiempo hablando en el hemiciclo del Congreso, con gesto serio y plenamente conscientes de que no había nada que pudieran hacer para alcanzar un acuerdo. Sin embargo, ambos decidieron esperar a registrar su propuesta puesto que nadie quería solemnizar la ruptura de las negociaciones y cargar con la pesada losa del desacuerdo. 

EL ORDEN DEL VOTO

Iglesias y Errejón sellan así su pugna por el rumbo político del nuevo Podemos. Son los dos únicos fundadores del partido que continuan al frente tras las dimisiones de Bescansa, Juan Carlos Monedero y la salida de Luis Alegre. Las discrepancias que los dos máximos dirigentes morados han mantenido en público y en privado desde septiembre cristalizan ahora en dos proyectos diferenciados que competirán en su cónclave estatal. Los 455.000 inscritos tendrán que elegir entre sus hojas de ruta (materializadas en los documentos político, organizativo, ético e igualdad) y sus listas de dirigentes para conformar la cúpula del partido. Con una salvedad. Nadie disputa la secretaría general a Iglesias. 

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Con esta votación, que comienza este sábado, se elige a 62 miembros del CCE, el órgano de dirección del partido, que será completado con otros miembros natos --que se incluyen directamente-- como los barones territoriales. Uno de los aspectos más controvertidos que ha disparado la bronca interna en las últimas horas ha sido justamente la configuración de las pantallas de votación. Por primera vez en la historia del partido no aparecerá primero la interfaz para elegir al secretario general y después al CCE, sino a la inversa.

Como Iglesias encabeza su lista y a la vez es candidato único a liderar el partido, los errejonistas entienden que esta disposición, firmemente defendida por el pablismo, les perjudica. Consideran que este orden podría determinar un porcentaje de voto significativo cuando el futuro de Podemos es una moneda al aire que se puede dirimir por un puñado de 'clicks'.